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Nobleza criolla

La producción ovina fue, por décadas, el principal sector de la economía. Hoy ocupa un lugar diferente, luego de fuertes cambios ocurridos en sus ramas textil y carnicera. Sigue siendo clave para miles de productores, y tiene interesantes oportunidades de valorización y crecimiento

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No han sido años fáciles para la oveja. Los cambios en el mercado lanero, que vienen desde hace tiempo, han puesto al sector en un sitio diferente, lejos de los primeros lugares en el ranking de exportaciones y con una base productiva más acotada, aunque no por eso menos importante.

La producción de lana en Uruguay retrocedió tiempo atrás, pero hace ya varios años que se mantiene en torno a 25 millones de kilos, con una mejora destacada en sus parámetros de calidad. El proceso de afinado -sobre el que se insistió tanto por tanto tiempo- está dando sus frutos y en el último año (particularmente difícil por las circunstancias de mercado) los negocios retribuyen mucho mejor a las lanas finas. Las medias y gruesas tienen su nicho, pero hay que reconocer que han sido golpeadas por precios muy magros en los últimos meses.

Sucede que hoy en el mercado lanero hay prácticamente dos mundos aparte: por un lado las lanas finas y súper finas, y por otro las lanas medias y gruesas. En este último caso el mercado por excelencia antes de la pandemia venía siendo el mercado chino. Cuándo irrumpió el coronavirus, China “desapareció” del mercado y hace ya más de 2 años que prácticamente no plantea demanda. Esto ha golpeado duramente a este tramo de la oferta lanera; las lanas medias y gruesas buscan entonces otros destinos coma en Europa o países cercanos, donde se genera una sobre oferta y los precios se caen.

Al mismo tiempo, el mercado de lanas finas y súper finas también fue golpeado por la pandemia. Hay que tener en cuenta que su destino son las prendas de alto valor, productos que no son de primera necesidad y cuya demanda se resintió gravemente con la pandemia. Pero aun así, mantienen una demanda con fundamentos más estructurales que está retomando dinámica. Ingresan a cadenas de valor que apuntan a mercados de alto poder adquisitivo, donde operan marcas comerciales muy fuertes y donde existen sistema de certificación exigentes que le dan garantías y valor a la colocación de este tipo de lanas. Además, en la coyuntura actual, en la medida que las Industrias laneras ven que el negocio de lanas medias y gruesas cayó, se han volcado a la captación de lanas finas y súper finas, lo que - según los propios industriales- ha recalentado el mercado.

De esta manera se asiste a un hecho sin antecedentes en el mercado lanero local, con diferencias muy grandes entre el precio entre las lanas finas y súper finas, respecto a las lanas medias y gruesas. Lo que habitualmente era una relación cercana a tres a uno (en torno a 6 US$/kg para el Merino, 2 a 3 US$/kg para el Corriedale) hoy ha pasado a una relación de 6 a 1 o más. Según el último reporte de los consignatarios laneros, se han vendido estos días lotes Merino a más de 6 dólares, mientras los Corriedale medios no se despegan del dólar por kilo. Si la finura sube, el precio sube más que proporcionalmente: 8 US$/kg para lotes de 18 micras y hacia 10 dólares o más para finuras inferiores (lanas súper finas).

Puede esperarse que esta relación tendería a normalizarse en la medida que el mercado internacional se vaya recomponiendo, algo que ha demorado más de lo esperado. Pero parece inexorable que la producción de lanas vaya hacia una oferta cada vez mayor de lana fina.

Esto se da en simultáneo con una importante mejora en los parámetros de calidad del producto y en su modalidad de colocación. Las lanas uruguayas gozan de muy buen prestigio a nivel internacional, y en los últimos años tiende a generalizarse la certificación de los lotes producidos, en particular con la certificación RWS (Responsible Wool Standard, traducible como Estándar Lanero Responsable), que garantiza que la lana con ese estándar cumple determinados parámetros de bienestar animal en su método de producción (algo de creciente preocupación, especialmente en el mercado europeo), así como otras características que son exigidas por las grandes marcas y cadenas comerciales de vestimenta, al momento de proveerse de la materia prima para sus tejidos y prendas. En concreto se incluyen parámetros como castrado joven o con anestesia, descole con tijeras cauterizadoras, etc..

Más allá de estas tendencias, la industria textil lanera uruguaya se ha visto duramente golpeada por la crisis en China y el coronavirus, a lo que se suma el actual retraso cambiario que aumenta los costos de procesamiento de manera drástica. De tal manera que se ha incrementado notoriamente la proporción de lana que se exporta sucia, Y esto no quiere decir que esta modalidad no tenga valor: buena parte de esa lana sale con altos niveles de certificación y calidad; el término “sucia” es equívoco: es un producto de primera. Si el producto es tan bueno, surge la inquietud refleja de por qué no procesar más en nuestro país. Además de los temas de costos y competitividad, hay limitaciones de mercado (que es competitividad, en definitiva): los aranceles en la UE son bajos hasta los tops, luego suben drásticamente. Con EEUU perdimos ventajas de nación favorecida (el PBI per cápita creció) y el mercado está más limitado. Bueno sería (ahora que EEUU y la UE están preocupadas por la influencia china) que abran un poco más la puerta. Al menos -por ejemplo- facilitando la exportación de hilados.

sector ovino

De carne somos.

Sí bien puede haber diversos grados de especialización lanera, ninguna producción ovina hoy - incluso la basada en lana fina y súper fina- puede prescindir de buenos desempeños en la producción de carne. La ovina ha sufrido vaivenes similares a los de la vacuna en los últimos meses: precios récord y voluminosas colocaciones en el primer semestre de 2022, para luego caer abruptamente por la retracción en la demanda china en la segunda parte del año pasado.

Así, la producción de carne ovina ha vuelto a sus conocidas limitaciones y desafíos: por un lado, su estatus sanitario le impide concretar abiertamente negocios de carne con hueso (los más valiosos) a los países desarrollados (Europa y Estados Unidos), los de mayor poder adquisitivo. La chino-dependencia se ha hecho sentir: el gigante asiático llevaba toda la carcasa, y ahora que su demanda cayó, se hace muy difícil la colocación de cortes con hueso, volviéndose a una mayor dependencia del mercado brasileño, importante pero mucho menos dinámico.

No hay que olvidar la condición que se le ha impuesto a la oveja por la política sanitaria ganadera general del Uruguay: los ovinos no se vacunan contra la aftosa, lo que los ubica en un rol de “centinelas” del rodeo general, quedando subsidiario del vacuno, que sí ha logrado acceder a casi todos los mercados del mundo vendiendo carne con hueso. Así, la valorización potencial de la carne ovina está limitada y esto dificulta los avances, que podrían ser notables. Esto sin ignorar los desafíos de la faena ovina, con costos mayores y exigencias sanitarias más altas.

El sector ha desplegado los denominados Compartimentos Ovinos, donde se garantiza su exclusión y no contacto con el resto de los ganados, lo que permite acceder al mercado estadounidense con carne con hueso. Es un trabajo costoso y con un crecimiento lento pero continuo, lo que da esperanza para un despliegue mayor y demuestra -en definitiva- que en Uruguay no hay aftosa y que el ovino es, en realidad, víctima de medidas para-arancelarias en los mercados externos.

Aun así, la cría de ovinos para producción de carne ha tenido avances notables y mantiene oportunidades abiertas a futuro. Técnicamente, está demostrado que el pastoreo mixto de vacunos y ovinos tiene virtudes agregadas. Aún con el azote del abigeato (¿va aflojando?) y con mucho viento en contra, la oveja da pelea. Más razas carniceras y prolíficas, razas doble propósito de lana fina más carne de alta productividad, etc.. Y un conjunto de productores, esquiladores y comercializadores que sabe de la producción ovina y su cultura. La base está.

Aún con temas en contra, la oveja pelea, con varios rubros que distinguen al país, porque... la basé está.

Un total de 550 productores respondieron encuesta RING del IPA

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