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INIA Gras presenta datos para prevenir el estrés calórico

Aportando sombra y agua al ganado se obtienen beneficios.

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Animales Hereford en campos forestales.

A través del Pronóstico INIA Gras, que se publica en la página del Instituto Nacional de investigación Agropecuaria (www.inia.uy/gras/alertas y herramientas/previsión-ITH-vacunos), los productores lecheros y los ganaderos, pueden acceder a una previsión del estrés calórico (índice sobre estrés calórico).

Las condiciones predisponentes al estrés calórico pueden preverse a través de una herramienta: el llamado Índice de Temperatura y Humedad (ITH). Este índice, que permite caracterizar el ambiente y relacionarlo con la respuesta biológica del ganado, es el más utilizado a nivel mundial.

Disponer del ITH, con siete días de anticipación, permitirá a productores y técnicos tomar las medidas necesarias para minimizar los efectos del estrés por calor y evitar pérdidas en bienestar y producción animal.

Uruguay no se encuentra en una zona donde el estrés térmico para bovinos se dé en forma sostenida y peligrosa, pero resultados de investigación de INIA han demostrado importantes pérdidas, debido a los cambios fisiológicos y metabólicos en los animales, por no disponer de mecanismos de mitigación.

Por ejemplo, vacas lecheras de alta producción, con acceso a sombra, durante el verano, produjeron en promedio 5 litros más de leche corregida por sólidos que vacas que no tuvieron acceso.

A su vez, en ganado de carne, animales en fase de terminación a corral con acceso a sombra versus permanencia al sol, tuvieron una mejora en la ganancia media diaria de un 15% y de 7% en la eficiencia de conversión, mientras que en pastoreo hubo un incremento de 14% en la ganancia media diaria de peso.

No sólo afecta la producción, también los índices reproductivos, causando falta de celo y otros problemas que repercuten directamente sobre el bolsillo del productor.

Rivier y Rivest, en 1991, definieron el estrés calórico como: todos aquellos factores ambientales que afectan el estado normal del bienestar animal. Cuando la combinación de altas temperaturas, humedad y malos manejos, persisten por períodos prolongados, se genera un estado de respuesta fisiológica y de comportamiento conocida como estrés.

Los rangos de temperatura ambiental de confort para los bovinos (bos taurus) van de 0° a 20° C y para las razas cebuinas (bos índicus) van desde 17° a 27°C, con 70% de humedad ambiental. A eso hay que sumar las diferencias por estado corporal, edad y fisiología de los animales a considerar frente al mayor calor.

Guillermo Crampet
El rubro ovino comienza a mostrar señales claras de reactivación, con un cambio de actitud visible en los productores, especialmente en el norte del país y con referencias a la raza Merino Australiano. El ingeniero agrónomo José Ignacio Aguerre, técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), destacó la fuerte demanda de carneros durante la zafra de reproductores y la iniciativa de los productores de retener vientres ovinos.
Uruguay avanza en la colocación de sus carnes en el exterior, con un incremento tanto en los valores, como en los volúmenes comercializados. Según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC), nuestro país ha cumplido con el 83% del cupo Hilton que cierra su período el próximo 30 de junio. Por su parte, al Reino Unido, dentro de este cupo, Uruguay exportó el 78% del total autorizado, sin variaciones respecto al período anterior.

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