La directora salteña, Karina Henderson, señaló que “el proceso en Colonización es bastante como la vida misma. Aparecen campos del instituto, hay colonos que terminan su ciclo de vida, que entregan campo, y por eso en lugares como Salto va a haber varios llamados para tierras y para colonos en general”, expresó.
Tierra para Mujeres
Uno de los anuncios recientes del organismo es la puesta en marcha de una nueva edición del programa Tierra para Mujeres, una política orientada específicamente a promover el acceso de las mujeres rurales a la tierra y a fortalecer su permanencia en el medio rural. El primer llamado fue lanzado en el departamento de Artigas y corresponde a un campo de explotación asociativa.
Henderson destacó que esta edición de “Tierra para Mujeres tiene apoyos. Tiene una renta progresiva donde el primer año no se paga la renta, pero el dinero que debería destinarse a esa renta tiene que volcarse a algo productivo, a capitalizarse, a la asistencia técnica o a infraestructura dentro del predio”, explicó.
El esquema establece una incorporación gradual al pago de la renta. Durante el segundo año las beneficiarias abonarán el 20%, en el tercero el 40%, en el cuarto el 60%, en el quinto el 80% y recién en el sexto año alcanzarán el 100% de la renta correspondiente.
La directora aclaró que el beneficio no implica una exoneración sin contraprestación, “no es que no pago y no pasa nada. El dinero que debería volcar a la renta lo tengo que volcar al predio o a lo productivo del predio. Esa es la lógica de la herramienta”, sostuvo.
Nuevas tierras
Además de los llamados que se generan a partir de la disponibilidad de fracciones, el Instituto Nacional de Colonización analiza la posibilidad de realizar nuevas compras de tierras. Sin embargo, Henderson indicó que, “se están estudiando las colonias y las tierras para ver justamente qué está pasando en cada lugar. Hay colonias que fueron pensadas para determinados sistemas productivos y hoy la realidad muestra cambios importantes”, señaló.
Como ejemplo mencionó el caso de la Colonia Rubio, en Salto, históricamente vinculada a la producción lechera. “Era una cuenca netamente lechera y hoy se está atendiendo que la lechería probablemente no vaya a ser el fuerte de esa colonia en el futuro”, afirmó.
Según explicó la jerarca, en distintas regiones del país existen cambios productivos derivados de factores económicos, tecnológicos o de mercado que obligan a replantear estrategias de desarrollo.
Por esa razón, “estamos trabajando con los regionales para identificar qué visión tienen para cada colonia, hacia dónde va, si el futuro está más vinculado a los ovinos, a la ganadería o a otros sistemas que puedan adaptarse mejor a las condiciones de cada lugar”, indicó.
Más escala para explotaciones familiares
Otra de las líneas de trabajo del Instituto Nacional de Colonización está vinculada a la necesidad de aumentar la escala productiva de algunas explotaciones, particularmente en zonas lecheras del sur del país.
Según explicó Henderson, “hay tambos que funcionan sobre 30 o 40 hectáreas y cuando la familia está radicada allí y los hijos comienzan a incorporarse al trabajo, aparece la necesidad de pensar en más escala para asegurar la viabilidad futura de esos emprendimientos”, afirmó.
En ese contexto, “estamos pensando en aumentar la escala de esas familias o en generar campos asociativos que permitan producir alimento para esas cuencas productivas. El objetivo es encontrar herramientas que contribuyan a la sustentabilidad de los productores y de las futuras generaciones que quieran permanecer en el campo”, indicó.