Expo Prado

“Es negocio” devolverle tierras agrícolas al ganado

Según técnico del Instituto Plan Agropecuario se cambio debe ser gradual porque el costo es elevado.


La ganadería vuelve a ser negocio frente a los granos con la caída de los precios de la soja. Cuando la oleaginosa valía US$ 600 por tonelada, en muchas zonas, campos que estaban dedicados a la cría o el engorde vacas y novillos, se volvieron agrícolas, se quedaron sin alambres y cambiaron la infraestructura.

Hoy, con precios para la soja que apenas superan los US$ 300 por tonelada y con un precio de novillo gordo de US$ 4 por kilo, la ganadería cobró más fuerza y muchas de esas áreas agrícolas se las devolvió a la ganadería, especialmente a la invernada.

En el marco de la Expo Prado, el Instituto Plan Agropecuario (IPA) realizó la charla: “De la soja a la ganadería, pormenores de la transformación”, a cargo del Ing. Agr. Ajejandro Terra, técnico de Durazno, complementada por la visión actual del negocio ganadero a través del Ing. Agr. Esteban Montes.

Si bien la decisión de devolverle a la ganadería parte de las áreas que antes estaba dedicada a la oleaginosa y otros granos, debe ser analizada a fondo en cada establecimiento, porque los dos rubros pueden complementarse, el Ing. Terra consideró en su charla que “dar este paso es un buen negocio viendo los números actuales”.

El agrónomo mostró que los dos negocios son importantes. Ahora, cuando se hace agricultura sobre campos arrendados, “los números son muy finos y ya no son tan buenos como en años atrás. Hoy la ganadería vuelve a ser un negocio importante. Por eso se ha dado ese proceso de vuelta a la ganadería y los dos rubros se complementan”.

Gradual. El técnico del IPA exhortó a los productores que tomaron la decisión de pasar áreas agrícolas a ganaderas a que “lo hagan en forma gradual”.

Contó que hay casos puntuales donde, “de un día para el otro se fue el agricultor o el Plan de Uso y Manejo de los Suelos que exige el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, no permitieron hacer más agricultura, y hubo que cambiar de rubro, pero si se puede hacer gradual, pensando, viendo cómo puede hacerse el proceso de pasar ese campo de agrícola a ganadero, mucho mejor”.

Terra mostró que para hacer ese pasaje se precisan entre US$ 1.000 y US$ 1.500 por hectárea y en esa gradualidad que impulsó, dijo que la meta sería ir pasando 100 hectáreas por año. “Tener un sistema agrícola ganadero ayuda a diversificar ingresos”, destacó Terra.

A su vez, se generan rotaciones agrícolas que facilitan el negocio ganadero y Terra consideró que “en cualquier establecimiento hay lugar para diversificar” y lo que no es menor, se baja el uso de agroquímicos por hectárea.

“Pasar un área de 100 hectáreas por año permite disminuir las inversiones anuales”, destacó y puso algunos establecimientos de ejemplo.
Terra contó que en Durazno se vio de todo. “Vimos productores que han tomado ellos la responsabilidad de volver a la ganadería con financiaciones externas o productores que arriendan el campo a otro productor y que ese productor se complique con el pasaje de la agricultura a la ganadería”, explicó.

En otros casos, fue la industria frigorífica que asistió con financiamiento, consiguiendo el compromiso del productor de que les remita cierto volumen anual de ganado para sus faenas.

Hubo productores que consiguieron ganado en capitalización y cubrieron parte del financiamiento que les aportó el frigorífico sin haber desembolsado casi plata. “Creo que hay muchas herramientas de financiación para hacer ese negocio que es lo que lo facilita. Capaz que si hay que poner los US$ 1.000 por hectáreas y no está la fuente de financiación se complica mucho más”, estimó el técnico del IPA.

Por su parte, Esteban Montes mostró los negocios que hay para hacer en esas áreas que se pasan de ganaderas a agrícolas.
Sostuvo que hasta la década de los 90 el negocio ganadero era otro, el productor buscaba comprar terneros baratos y vender ganado gordo caro. “Hoy hay más inversión. El productor ya no piensa como antes y apunta a mejorar su negocio en base a la adopción de tecnología, manejo e inversiones”.
Montes mostró también la evolución de la faena y cómo fueron surgiendo opciones de la mano de los nuevos mercados, como la cuota 481.