Entrevista

Gerardo Zambrano: “Reformas van a causar dolores, pero hay que hacerlas sí o sí”

El empresario se mostró optimista con lo que viene. Si bien reconoció que las reformas que tendrá que hacer el gobierno que asumirá el primero de marzo van a causar dolores, aseguró que “hay que hacerlas sí o sí”. Porque dijo, “si se ponen tímidos en las decisiones puede pasar lo de Argentina”.
Zambrano cree que, si los Partidos Fundacionales “no aprendieron y no cambian el chip, esto es un ratito”. Al presidente electo Luis Lacalle Pou lo definió como “una persona que demostró inteligencia, liderazgo, moderación, equilibrio y la madurez necesaria para ser el presidente de todos los uruguayos”.
Consideró que “la tarea” será brindar estímulos a la inversión y achicar el costo del Estado, sin aumentar impuestos. En cuanto a la seguridad afirmó que se logra, “si se pone mano dura, que todos deseamos salvo los delincuentes”. Y fue drástico en afirmar que el tema sindical “es la batalla que hay que dar, y ganar, porque es imprescindible para ordenar la casa”.
Respecto a las relaciones internacionales, las Embajadas, además de las tareas diplomáticas, “tendrán que trabajar comercialmente”. Y dijo que “es necesario que actúen sin ideologías”. Y sobre el Frente Amplio consideró que “mal gobernó en la bonanza y en las dificultades tuvieron los problemas internos lógicos, que además los van a seguir teniendo ahora que son minoría”.

Foto: Leonardo Mainé

Pablo D. Mestre.

-¿Qué opina del cambio que se dio en el gobierno?
-Sin dudas, el cambio anunciado y necesario, se dio tal como comenté el año pasado tras un seguimiento de la situación hace mucho tiempo. Las expectativas son positivas, no sin dejar de reconocer que se da lo que predecía Jorge (Batlle), que cuando saliera el Frente Amplio iba a poner una granada en el cuello del presidente electo e iban a sacar la espoleta para ver cómo estallaba. Confío, por determinadas circunstancias y por lo que quiero creer, que el presidente electo sabrá llevarlo adelante. Esa es la tarea que tiene él y todo su equipo. El cambio es absolutamente imprescindible, necesario, con muy buenas expectativas para el futuro y con mucha gente que hay que ayudar para que no le estalle la granada.

-¿Era previsible que perdiera la izquierda?
-Sí. También lo dijo Jorge. Todas las cosas tienen un ciclo y el Frente Amplio lo tuvo. También ellos iban a tener un desgaste que, como coincidió con la mejor época económica del país, evidentemente se estiraron los tiempos y estuvieron tres períodos, con mayorías parlamentarias además.

-El Uruguay quedó en dos mitades ¿lo esperaba así?
-Las elecciones de octubre son las importantes, porque son las que eligen al Parlamento que articulará las políticas. Esa fue fundamental, porque se armó el equipo que durante 5 años tomará las decisiones. La mayoría parlamentaria atenta contra la democracia, más con una disciplinada como la del Frente Amplio, no como la de esta coalición que tendrá libertad de decidir. Eso afianza la democracia. El país, desde que se unió el Frente Amplio es bipartidista. Y hoy la coalición multicolor no es otra cosa que la Concertación que la había reclamado a nivel nacional en otra entrevista de estas. Es una concertación con acuerdos, pero con independencia. Los Partidos Fundacionales tienen tradición, filosofía, pensamientos identificados que no se puede perder armando un Partido de concertación, eso lo entiendo. Pero el FA tiene muchas más discrepancias en su interna que esta coalición multicolor. Incluso se terminó el mito del Programa único con las afirmaciones de Martínez (Daniel) en el último debate. El FA mal gobernó en la bonanza y en las dificultades tuvieron los problemas internos lógicos, que además los van a seguir teniendo ahora que son minoría.

-¿Es el nacimiento de algo nuevo, los Partidos deben cambiar el “chip” para adelante?
-Tengo temor a la política en general. Los políticos son imprescindibles, valoro mucho el esfuerzo que hacen y reconozco es una profesión. Pero les tengo miedo porque muchas veces las ambiciones políticas están por encima de las necesidades del país que es en definitiva para quienes trabajan y quienes les pagan el sueldo, como lo dijo muy bien el presidente electo Lacalle Pou. La única forma del éxito es que se mantengan unidos todos los partidos de la coalición, no hay ninguna otra forma de sacar el país adelante.

-¿Tiene dudas?
-Bueno, hay temas que hacen ruido. En el gobierno de Lacalle (Luis Alberto), cuando se votó el plebiscito para privatizar las empresas públicas, Sanguinetti (Julio María) no lo apoyó y votó con el Frente. O sea, negó las posibilidades de cambio y crecimiento del país durante ese gobierno blanco. Espero que se subsanen esas diferencias. Hoy Sanguinetti sigue estando en el gobierno y es el secretario del Partido Colorado. Eso hay que tomarlo como ejemplo. Y son las cosas que me generan inquietud de los políticos. Porque todos quieren ser presidente…

-¿No cree que los Partidos Fundacionales aprendieron la lección?
-Bueno, es que, si no aprendieron y no cambian el chip, esto es un ratito. Sobre todo, porque hay muchas cosas para corregir y dar vuelta. Las reformas van a causar dolores, pero hay que hacerlas sí o sí. Si se ponen tímidos en las decisiones puede pasar lo de Argentina. Entonces hay desafíos y riesgos muy grandes, que hay que pensar a largo plazo en el país que queremos.

-¿Qué opinión tiene de Luis Lacalle Pou?
-Tengo mucho optimismo, porque tengo esperanza y expectativa en una persona que demostró en su campaña: inteligencia, liderazgo, moderación, equilibrio y madurez necesaria para ser el Presidente de todos los uruguayos. Creo que fue la gran diferencia a cualquier otro de los candidatos. Y espero que lo político no prevalezca sobre las realidades y necesidades y que puedan hacer las transformaciones y cambios planteados en la campaña electoral.

-¿Cómo ve el Gabinete del nuevo gobierno con primeras figuras de los Partidos?
-Los Ministerios, en su mayoría, han sido elecciones muy buenas. Por otro lado, creo que el Ministerio debería ser como una empresa, donde el gerente es el ministro. Y que cada uno forme su equipo. Esa es la duda que tengo, porque se es eficiente con un equipo de confianza y además aumenta la responsabilidad en equipo. Están muy bien puestas las cabezas, con un equilibrio justo y necesario para una coalición.

-¿No se debilitó el Senado?
-En el Parlamento, supongo que dentro de los electos están las personas más capacitadas, aún sin la experiencia Parlamentaria que se puede tener, pero que harán lo mejor posible. Lamentablemente no hay gente suficientemente preparada e involucrada como para poner en todos los puestos. Porque mucha gente capaz no participa en las primeras líneas de combate como debería ser.

-¿Por qué cree que se da eso?
-Primero porque para entrar a la política hay que ser político. Los privados, queriendo aplicar su impronta dentro de un sistema político, es medio inviable. Le pasó a Novick que hizo un esfuerzo muy grande y no entró dentro del sistema. Son formas distintas de manejar las cosas, la tolerancia, la negociación, el intercambio, la paciencia, la “coraza” que deben tener. La política es una “trituradora”. Y el riesgo de cualquier privado es grande, las limitaciones son muchas y la remuneración es poca. Entonces el privado arriesga mucho, por poco.

-¿Por dónde deberían pasar las prioridades a partir del 1 de marzo?
-Las prioridades son muchas y hay que encararlas en forma urgente. En primer lugar, la seguridad, es tema prioritario. Creo que Larrañaga (Jorge) tiene las cosas claras como para hacerlo. Después, la reforma de la educación, que es la base de cualquier cambio futuro de las generaciones que vengan. En lo económico, hay una des inversión y un desempleo que hay que revertirlo. Tiene que poner la economía en crecimiento para revertir eso. En lo macro, lo más importante es el déficit fiscal, prioritario y realmente “la madre del borrego”. También hay que encarar la reforma de la Seguridad Social, que es dolorosa, pero imprescindible. Hay que evaluar y ver la trayectoria de la deuda pública. Ver la Ley de la responsabilidad fiscal. Y de las instituciones complicadas será el tema Mides, que realmente es sensible a la sociedad, es un desastre en su manejo, con muchos departamentos y secciones dentro. Así, sin ningún tipo de retorno es imposible sostener, en una política populista puesta por el Frente. En este sentido conozco a Pablo (Bartol), ha hecho una obra fantástica en Los Pinos, está acostumbrado a ese ambiente. Pero le tengo miedo a la infraestructura después de 15 años poniendo gente, con una gran corrupción a todo nivel, en el Mides eso se multiplica. Hay que ver qué gente rodea a Bartol y por más que le tengo confianza, va a ser difícil.

-¿Cómo se compatibilizan las políticas de estímulos que se necesitan, con el ahorro anunciado por el presidente Lacalle Pou?
-Lamentablemente no sé del tema como me gustaría. Pero sin dudas es “la tarea”. Hay que hacer estímulos a la inversión y achicar el costo del Estado, sin aumentar impuestos. Hay que ser medio mago. Hay cosas que van a ser dolorosas, porque no hay soluciones mágicas. Con la cantidad de empleados públicos, los costos altos, no va a ser fácil modificar de la noche a la mañana por más que se tomen decisiones rápidas. Sin dudas será la tarea más difícil que tendrá el gobierno y la ministra Arbeleche. Será doloroso, pero hay que tomar las medidas porque sino, es un camino sin salida.

-¿En la seguridad, se acabó el recreo?
-No se pueden hacer cosas tímidamente si se quiere lograr transformaciones importantes. Haber puesto a Larrañaga que se comprometió con el tema seguridad, aunque no haya salido la Reforma, es positivo. No se puede hacer que alguien se inserte de nuevo en la sociedad si roba, no lo agarran y si lo hacen, lo largan al otro día, sigue siendo un bacán y cree que es más fácil robar que trabajar. Más con un sistema educativo como el actual. Entonces, si no se reprime no funciona. Si se logró por ejemplo en Nueva York, como lo dijo Giuliani traído por Novick, debería funcionar acá. Habría que tomar esos ejemplos para aplicar acá. Se logra, si se pone mano dura, que todos deseamos salvo los delincuentes. Reprimamos a los delincuentes, hagamos cumplir las leyes, pongámoslos presos y después tratemos que no sigan delinquiendo. Cuando uno se porta mal, debe recibir un castigo. Por eso creo que Larrañaga es positivo en el Ministerio. Y creo que hay que hacer respetar las Leyes.

-¿Cómo ve al ministro Mieres?
-El tema sindical va a ser uno de los grandes problemas que tiene que enfrentar el nuevo Gobierno. Los sindicatos han tomado el poder, han tenido privilegios de los dirigentes, hacen la ocupación como una extensión de la huelga, cosa que tendrán que sacar supongo. Hay muchos factores políticos integrados a los sindicatos y al PIT CNT que condicionan al gobierno. Los sindicatos son necesarios para los trabajadores, pero hoy tienen un poder político, en la búsqueda de los beneficios personales de los que nunca están conformes y en definitiva el trabajo no es su prioridad. Poder político capaz de condicionar y de manejar al mismo gobierno, como lo vemos hoy con el ministro Murro, quejándose de las políticas, de los Consejos de Salarios, del nuevo gobierno, sin saber siquiera cuáles van a ser. Esa mala predisposición ha sido fomentada y apoyada durante el gobierno del Frente Amplio y últimamente acrecentada por sus ministros. Porque en los Consejos de Salarios eran dos contra uno siempre. Si los trabajadores y los sindicatos no entienden, están equivocados y terminan provocando el continuo aumento del desempleo que vemos hace ya mucho tiempo. Y si no se cambian las políticas y se ordena la casa, van a seguir. Realmente el sindicato hoy no es para favorecer al trabajador, sino que está involucrado en unos esquemas básicamente políticos para apoyar o no al gobierno de turno. Cuando la única forma de revertir cualquier situación adversa debería ser con trabajo, no con paros y reclamos sin fundamento, manejando la ocupación como una extensión de la huelga sin respetar las exigencias de la propia OIT.

-Le da mucha importancia al tema sindical.
-Es que el tema sindical es la batalla que hay que dar, y ganar, porque es imprescindible para ordenar la casa. Por tanto, creo que Mieres va a tener una tarea muy difícil, por más que pueda llegar a tener un equilibrio negociador necesario. Pero sin dudas debe ser fuerte porque se la van a hacer complicada.

-¿Cómo ve al Canciller Talvi para ese tan importante relacionamiento con el mundo?
-A Talvi lo veo una persona muy inteligente, un catedrático, está realmente muy preparado internacionalmente, es un trabajador y estudioso de los temas y confío en su capacidad. Ahora, más allá de las relaciones sociales y diplomáticas, si lo miro a nivel empresarial, trataría de poner un departamento comercial en todas las Embajadas. Todo lo asocio a mi empresa. Los colaboradores nuestros del interior cada uno tiene su responsabilidad en la zona y deben darle seriedad, dedicación, profesionalidad y calidad a los servicios que prestan. Y las necesidades que los productores requieren. Eso, sin dudas, redunda en el resultado y en el éxito de la gestión. O sea, las Embajadas están bien, la parte diplomática está bien, pero los embajadores tienen que laburar comercialmente. Y si ya hay estos departamentos comerciales, potenciarlos al máximo, dándoles todas las herramientas necesarias. Hay muchas cosas para hacer como los acuerdos bilaterales, las bajas arancelarias, y muchos factores comerciales, en combinación con Economía. Lo que sí va a hacer es poner las cosas en su lugar.

-¿En qué sentido?
-Decir, sin tapujos, que Venezuela y Cuba son dictaduras y no como, lamentablemente, es la posición del actual Canciller (Nin Novoa). Supongo que él no lo debe pensar así y está mandatado por su fuerza política. Eso y apoyar a Evo Morales. Se tiene que terminar la ideología en Cancillería es lo que pienso y lo que piensan los que votamos a Lacalle Pou.

-¿Cree que se deben hacer las auditorías?
-No tengo ninguna duda que sí. Porque esto es como en las empresas. En la mía hago auditorías anuales para que todos sepamos y estemos tranquilos no que haya cosas malas hechas, sino errores que se pueden haber cometido y que se deben corregir. O sea, las auditorías son para mi imprescindibles incluso dentro del mismo gobierno en forma permanente y mucho más en un cambio de gobierno para ver cómo dejan las cosas los que se van. Insisto, no para buscar las cosas mal hechas, sino para identificar los errores.

-En estos 15 años Ud. ha sido muy crítico con el Frente Amplio, ¿Qué balance hace de los tres períodos de gobierno?
-Totalmente negativo. Y le enumero por qué: corrupción, dando por tierra aquella famosa frase de Sendic que “…si es de izquierda no es corrupto…”. Deterioro económico importante, nos dejan un déficit de más del 5% del PBI, desaprovechamiento de la mayor bonanza en la década vivida, deterioro social y en la educación, brecha en la sociedad con la lucha de clases como les gusta decir, pérdida de valores, minando a la base de la sociedad que es la familia, igual que con la educación, planes sociales sin retorno a través del Mides, despilfarro y corrupción en empresas públicas comprobadas, populismos sin precedentes e ineficientes, ineficiencias en las regulaciones y leyes como el aborto, los gays, la marihuana, etc., endeudamiento general, auditorías negadas que ahora habría que hacerlas, regulaciones innecesarias, relaciones internacionales ideologizadas. Y más.

-¿Por ejemplo?
-Las cifras no mienten: entre 2007 y 2017 se cerraron más de 15.000 empresas, en ese mismo período hubo 20.000 puestos de trabajo menos, sobre los 60.000 que faltaron. El año 2017 fue el de mayor cierre de empresas, más que en la crisis durante el gobierno de Batlle. Todo en tres períodos diferentes pero todos malos.

-¿Me puede definir uno por uno los tres gobiernos?
-Un primer período donde tomaron un país en crecimiento, las reformas que había hecho el gobierno de Batlle redundaron en beneficios del de Vázquez que salió con buen nivel de popularidad. Pero fueron decisiones del gobierno de Batlle en ajustar la economía y entregó un país con un déficit menor al actual. O sea, el primer gobierno del Frente lo aprovechó.
Luego entra Mujica y comienza con el mejor discurso liberal dicho desde el Parlamento y que lo ratificó en el hotel Conrad. Lamentablemente quedó sólo en eso, porque después fue el peor gobierno en la historia del país, desaprovechando una bonanza inusual e inesperada con los valores de los commodities que el Uruguay produce y exporta. Fue el peor gobierno a nivel económico, pero mucho peor lo fue a nivel social. Fue el que impuso la lucha de clases, el premio a la pobreza sin retorno. Hoy todos, hasta muchos frenteamplistas, reconocen que fue el peor gobierno.
Y en este último período de Vázquez ya tomó un país con dificultades (reconoció que incluso lo recibió peor de Mujica que de Batlle) y se han acrecentado los problemas, como el déficit fiscal arriba del 5%, la falta de inversión, el aumento del desempleo, que han llevado a que el país esté en una situación complicada. Pero además, lo peor fue por la mayoría parlamentaria que , como lo dije en otra entrevista, va en contra la democracia y a favor de la corrupción.

-¿Cómo ve al 2020?
-Lo veo bien. Porque creo que hay una conciencia del gobierno electo de la importancia que tiene el sector agropecuario para todo el país. La sensibilidad de los que van a gobernar desde el 1 de marzo, dándole importancia al sector, hacen ver con optimismo lo que sucederá desde el 2020 en delante. Dependiendo del clima y los mercados. Confío en la coalición multicolor, en la medida que perdure en el tiempo y se transforme en una realidad sana, fuerte para darle al sector agro exportador las herramientas que necesita. Porque si a un productor rural se les da los estímulos necesarios, reacciona no sólo en forma rápida, sino que se pone a la vanguardia, en cualquiera de los rubros contra cualquiera de los países que compite, a pesar que las cosas no sean tan beneficiosas como el tema arancelario.

-Es un partido difícil…
-Sin dudas será difícil de contemplar y solucionar todos los temas en el corto plazo, pero dando señales de sensibilidad a lo que son los problemas y los intereses del país, ya cambia el ánimo de la gente y eso no es un tema menor. Lamentablemente, los costos más importantes que tienen todos los sectores, especialmente el agropecuario, son los salariales que incluso hacen cambiar los sistemas productivos en algunos casos. A pesar de todo eso, como sé que hay sensibilidad dentro del Gobierno electo, soy optimista que se van a corregir ciertas cosas sin perjudicar a nadie.

Un Ministro muy capacitado, las reformas necesarias y la realidad de la agropecuaria.

 
¿Qué opinión tiene de Carlos María Uriarte?
-Sin dudas es la persona indicada para el puesto, con la edad adecuada, una experiencia agropecuaria importante y trayectoria institucional a través de la Federación Rural también importante. Tiene el conocimiento internacional por haber vivido en Oceanía y conoce con exactitud la problemática del sector. Ha estado en todas las áreas y ha visto lo que ha pasado. Creo es la persona indicada sin dudas, además es un tipo de diálogo. Y está acompañado por un muy buen técnico como Ignacio Buffa, lo mismo que Fernanda Maldonado.

-¿Cómo ve al futuro MGAP?
-Tengo alguna inquietud en su funcionamiento. Hay muchas direcciones y departamentos, porque son 15 años de un manejo de gente con aprensión al campo, a la gente que tiene campo, con ministros como Mujica, Agazzi, Berterreche. Ese odio del Frente Amplio al campo le costó la pérdida de las elecciones. Hay que ver cómo se pueden llevar adelante los cambios necesarios.

-¿Por dónde ve los cambios?
-Es difícil de imponer los cambios, hay que tener firmeza en las decisiones para cambiar las dificultades en la interna del Ministerio y un entendimiento con el Ministerio de Economía. Sí hay conciencia de la importancia del sector agropecuario como productor de alimentos, como fundamental en las exportaciones en un mundo que aumenta el consumo. Hay que mantener esa credibilidad y responsabilidad que se apreció cuando apareció la Aftosa con la actitud del presidente Batlle. Esa credibilidad a nivel sanitario y de confianza es el sustento que tiene el país hoy para encarar las políticas agropecuarias.

-¿Por qué habla de dificultades en la interna?
-El MGAP tiene un montón de complejidades en su funcionamiento. Sin arriesgar el estatus sanitario, hay un montón de formulismos que son innecesarios a mi entender. No hubo nunca un criterio en la articulación de políticas. Hay que simplificar un montón de herramientas. En eso hay que trabajar mucho, en la simplificación y control. Y otro tema clave.

-¿A cuál se refiere?
-Quiero saber la realidad de Colonización, la empresa con mayor volumen de tierra y quiero ver cómo se han distribuido los campos y con qué exigencias. Habrá que hacer una auditoría a fondo en Colonización, que es el tenedor de tierras más importante del país con 600.000 hectáreas. Ver dónde se usa la plata de los productores para comprar tierras y después distribuirlas entre colonos que no sé quién les mide la productividad que tienen. Ahí creo se debería hacer una auditoría en forma inmediata.

-Hay sectores que necesitan soluciones urgentes…
-Sin dudas la situación del sector agropecuario no es buena y difiere según el rubro. La lechería está muy complicada desde hace tiempo con una cooperativa como Conaprole que le ganó el sindicato la pulseada y en definitiva empeoró una situación de por sí complicada debido a los altos costos de producción y a los bajos precios internacionales. Una lástima por la importancia del rubro, no sólo económicamente, sino a nivel social y familiar. Hoy, Conaprole es un problema, no una solución. Tenemos la granja que sufre los mismos problemas, lo mismo que para la producción del arroz, que siendo ejemplo en el mundo en cuanto a los altos rendimientos y calidad, se viene achicando y endeudando año tras año. Estos son temas a considerar inmediatamente.

-En agricultura y ganadería?
-La agricultura de secano con altibajos y resultados variados pero difíciles, en un país que no es agrícola como Argentina. Y una ganadería con muy buenos valores, buenos esquemas de productividad en términos generales, con un clima también impredecible y variado pese a ser un país chico, y con costos altos igual que todos los rubros que no deja aprovechar adecuadamente los buenos precios registrados.

-Pero pareciera ser el mejor rubro hoy…
-Bueno, pero siendo unos de los sectores en mejores condiciones y sin dudas con el principal nivel productivo y de exportación de divisas, los buenos valores que está teniendo, no tienen comparación real con lo que es la rentabilidad ,debido a los altos costos, al endeudamiento y falta de competitividad a pesar que algo corrigió el dólar, que afecta a todos los sectores. Pero siendo un país ganadero, los precios de la ganadería hacen que sea el rubro que está en mejores condiciones y sigue siendo aún el motor de la economía.

-¿Qué opina de Un Solo Uruguay? ¿Debe seguir?
-Fue un movimiento genuino, natural, válido, implica no sólo al sector productivo y al interior del país que dio movimiento a un sector que no le gusta movilizarse, que no reclama en general. USU fue la herramienta para tratar de buscar reivindicaciones. De allí su importancia. Quizás, en algunos reclamos no coincido, pero es importante y veo con muy buenos ojos a gente que ha dedicado tiempo sin ambiciones políticas. Es un Movimiento útil que le dio un espaldarazo al sector y que debería mantenerse en el tiempo y buscar un contacto directo con el nuevo gobierno apuntando a cosas sensatas y no a la queja permanente.

-¿Junto con las Gremiales?
-A las Instituciones hay que profesionalizarlas, lo he dicho varias veces y estoy convencido. Además creo que en el Parlamento el sector agropecuario debería tener representatividad como en Brasil. Son cosas que van de la mano. Le tengo un poco de miedo al factor humano buscando conveniencias personales como ya pasó otras veces.

-¿Cómo proyecta lo que vendrá?
-Creo que en 2020 el sector debería tener un impulso grande y además ser el que empuje no sólo a la economía, sino a toda la sociedad uruguaya. Vamos a estar mejor que con la izquierda, que odia al sector y era muy difícil hacer algo. Ahora soy optimista porque creo que en ese aspecto el cambio será total, aunque va a ser difícil. Habrá que tomar medidas duras en forma rápida y con sensibilidad a los problemas del sector. Por todo eso creo que vamos a tener un buen año y de ahí para delante. Hay que buscar la forma de ayudar, los privados que no nos involucramos en la política pero sabemos la importancia que tiene la política y los políticos.

Los 15 años de la izquierda, según Zambrano, en títulos.

 

A través de los títulos de las entrevistas realizadas en los meses de enero durante estos 15 años, se puede apreciar la posición crítica de Gerardo Zambrano frente a los gobiernos de izquierda.
Vale la pena repasarlos:

2006 ♦ “Se equivocan si no enfocan al país como agropecuario”.

2007 ♦ “El buen momento disimula los problemas”.

2008 ♦ “Habría que mirar más al país y no a la chacra”.

2009 ♦ “Regular precios sería una mala señal”.

2010 ♦ “Se perdió el terror, pero el cuco todavía está presente”.

2011 ♦ “Administrar la riqueza es fácil, pero se debe prever”. “Es difícil repartir si la plata no se genera”.

2012 ♦ “El gobierno hizo un viraje peligroso para el país”.

2013 ♦ “Es claro que el Frente Amplio no es capaz de gobernar ni en la bonanza”. “Los empresarios deberían tener más peso”.

2014 ♦ “Las mayorías parlamentarias no son buenas para la democracia”. “Sacarle recursos al campo es fórmula populista para agradar a votantes del FA”.

2015 ♦ “Quiero un presidente para el país, no para el Nobel”. “Si sacar al FA cuesta una crisis, que siga nomás”. “El gobierno saliente (de Mujica) profundizó una división entre clases”.

2016 ♦ “El gobierno de Mujica fue el peor de la historia”. “Políticos deberían ver más a los empresarios”. “Vázquez antes hablaba poco, pero mandaba… ahora ni habla, ni manda”.

2017 ♦ “La única forma que haya un cambio es cambiar al gobierno”. “En lugar de festejen… despierten uruguayos”.

2018 ♦ “Permanencia mucho tiempo en el poder alienta a la corrupción”. “El ministro Aguerre tiene que saber retirarse a tiempo…”. “El sector agropecuario está complicado y no veo que el gobierno le dé importancia”.

2019 ♦ “Es impostergable una renovación, un cambio de gobierno”.