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“Un mercado que traccione, pero sin altibajos bruscos”

La Industria Responde: tres industrales, 17 temas y un centenar de preguntas precedieron la clásica conferencia de Rurales El País, radio Carve y la ARU en Expo Melilla.

Participaron de la conferencia el Ing. Agr. Daniel De Mattos, director BPU NH Foods; el Dr. Alberto González, director Frigorífico Las Piedras; y el Dr. Marcelo Secco, CEO Grupo Marfrig. Foto: Leo Mainé

Manuela García Pintos.

Uruguay depende en gran medida de sus exportaciones de carne, en particular de carne vacuna. Tan así que en el primer trimestre de 2021 ingresaron al país US$ 545 millones por concepto de exportación de todas las carnes (20% más que en 2020). Uruguay tiene la mesa servida en lo que refiere al mercado internacional de carnes. Aunque el techo aún está alto, el país tiene la tecnología, la cultura productiva y una industria de primer nivel para crecer. Sin embargo, la gran traba son los accesos arancelarios que no permiten al país despegar.

Esas fueron las principales conclusiones a las que llegaron los tres industriales citados por Rurales El País, Valor Agregado de radio Carve y la Asociación Rural del Uruguay en su conferencia denominada “La Industria Responde”, realizada este jueves. Ellos fueron el Dr. Marcelo Secco, CEO del Grupo Marfrig; el Dr. Alberto González, director Frigorífico Las Piedras; y el Ing. Agr. Daniel De Mattos, director BPU NH Foods.

Desde hace muchos años, la Asociación Rural del Uruguay, confía en El País y radio Carve la organización de la Conferencia oficial de Expo Melilla. Al suspenderse la edición 2021, la actividad se concretó en forma virtual, con el apoyo de Asociación de Consignatarios de Ganado, Angus Uruguay, GTM, Insalcor, Abasto Santa Clara, Interagrovial SA y Mendy Transporte y Logística.

Fueron cerca de 400 las consultas recibidas por toda la cadena; desde técnicos y especialistas hasta productores rurales. Perspectivas de demanda de China, situación de la cuota 481, mercados alternativos, demanda europea, limitaciones sanitarias y arancelarias, perspectivas de precio de ganado y restricciones a las exportaciones argentinas fueron algunos de los temas abordados durante la actividad.

Perspectivas demanda china. El mercado chino se ha transformado en los últimos cinco años en el principal traccionar de proteína de carne vacuna. Y los industriales no ven porqué dejaría de serlo en el futuro.

Según González, el crecimiento de la economía china permite augurar que esa permanencia como protagonista del mercado internacional de la carne se mantenga o, incluso, pueda acentuarse considerando que la pandemia a nivel mundial la ha sufrido más el resto de los países que la propia economía china.

“Quiere decir que para el futuro el mercado chino se transforma en el principal animador del destino de nuestras carnes. Por eso es muy importante preservarlo y cuidarlo. Tener una inserción en el mercado chino que se pueda progresivamente adecuar a la realidad mundial de negociaciones que están realizando, entre otros países, Oceanía para tener una inserción en el mercado mucho más eficiente”, agregó.

A su vez, instó a ser realistas en que Uruguay, en los últimos dos años, ha perdido rueda, puesto que los competidores siguen avanzando en tratados con nuestros mismos mercados.

González confesó ser optimista, pero espera que no estemos ante un escenario similar de precios, como el de noviembre de 2019, por efecto de la peste porcina africana. “Deseo que no, porque fue muy funesto aquel boom de noviembre de 2019. Provocó que el propio gobierno tomara medidas que hicieron que, lamentablemente, el comercio no fuera tan fluido como deseamos”, dijo.

Por el contrario, sostuvo que se necesita un mercado pujante, que traccione, pero que no tenga esos altibajos. “Las economías están atadas a las políticas. Lo mejor que nos puede pasar, en resumen, es que haya un mercado constituyente que aliente y permita desarrollar el mercado cárnico de manera adecuada”, dijo.

Al respecto, Marcelo Secco manifestó coincidir “plenamente” con González con lo “enfático y disruptivo” que fue el boom de precios de esos años.

“En esa línea, lo que uno intenta hacer es cómo transparentar el mercado chino para darle estabilidad. Ese efecto de competitividad relativa frente a otras economías hace mucho a la cuestión. Seguimos con atención a las proteínas que nos compiten, como la carne de cerdo, pero no veo que haya un efecto que pueda generar un efecto disruptivo”, señaló.

Alternativas a la cuota 481. Consultado sobre las opciones para la carne de corral, frente al achicamiento de la cuota 481, De Mattos sostuvo que “está cambiando el perfil de consumo” y la forma en que el consumidor se acerca a la proteína vacuna mediante la demanda de cortes de calidad.

En ese sentido, recordó que se había abierto la exportación de enfriado en China, algo que nunca se había dado. Aunque de forma muy incipiente eso ha empezado. “Eso demuestra que podría haber una posibilidad de cambiar el perfil de calidad a China”, señaló.

En tanto, el industrial hizo referencia a que nos encontramos en una coyuntura con una muy baja oferta de Oceanía hacia el gigante asiático; con Argentina que no se sabe cómo se va a posicionar y eso muestra oportunidades de crecimiento para Uruguay.

“Un crecimiento que se dé de forma estructural y que no haya disrupciones importantes y que podamos mejorarlos con compradores de ese destino”, indicó.

A propósito, mencionó que Japón es uno de los mercados más importantes en términos de importación de carne bovina, y sin dudas que es demandante de carne 481. De todas formas,

Uruguay enfrenta en ese destino dos tipos de restricciones: una arancelaria, porque al tiempo que tiene un negocio con casi 0% de arancel en la Unión Europea, el japonés, donde a pesar de que la demanda está, tenemos 38,5% de arancel que no permite pensar en grandes volúmenes o cortes como los exportamos a otros mercados.

“Esas restricciones son las afectan a mercados alternativos”, afirmó.

La segunda restricción, al igual que sucede con China, es el tiempo de tránsito (de 50 días o más) para trabajar con cortes de enfriado.

“Son caminos largos que todavía no estamos visualizando como que van a solucionar la falta de volumen en Europa”, explicó.

Marcelo Secco, por su parte, sostuvo que uno de los desafíos es el aumento en el precio de las dietas y la relación flaco-gordo con los precios que tiene la reposición en Uruguay.

“Creo que el negocio va a ir arbitrando en oportunidad de calzar el riesgo en función de que las oportunidades comerciales se van a ir destrabando. Es muy difícil dar una visión de mediano plazo en una economía uruguaya tomadora de precios internacionales que va a ir cambiando en función de cómo se compone la demanda interna. Hay que ir dinámico, a corto plazo y con medidas difíciles de proyectar”, mencionó.

Sobre la situación de la cuota de cara a la ventana de agosto, el CEO de Marfrig para el Conosur informó que aún no hay un precio definitivo, dado que es muy difícil predecir si lo avala o no.

“El cliente está esperando la faena de los próximos 15 días intentando imaginarse en ese tiempo de tránsito de la mercadería qué pasa con la economía europea. Esa previsibilidad del negocio es cada vez menor”, dijo.

Si bien es cierto que Uruguay ha mantenido y mejorado su posición en función de que la oferta de otros destinos ha disminuido, es importante considerar, según Secco, las empresas que operan en ese negocio, en la medida que sean competitivas, lo van a ir validando. “Es algo que está en el contexto internacional en la formación de las dietas”, agregó.

Marcelo Secco, CEO de Grupo Marfrig. Foto: Leo Maine

Demanda europea. González opinó que en la demanda europea es donde realmente se reflejan las consecuencias de la pandemia en materia de importación de carnes, haciendo referencia específicamente a las cuotas 481 y Hilton.

Al cabo de 14 meses la Hilton ha tenido un descenso de 30% en su valor. Y, según opinó, la 481 es una vela que se va a ir apagando hasta 2026.

Eso quiere decir que a Uruguay le va a quedar menos torta y va a perder un poco de protagonismo la cuota 481, en el sentido que se está pensando en un Uruguay alentado por el mercado internacional a que aumente su productividad y producción de faena.

“Quiere decir que comparativamente va a ir perdiendo protagonismo, a pesar de que hay un diagnóstico del nuevo sistema de distribución del cupo 481. Uruguay ha perdido muy poca participación, un 15% de producción de cuota. Comparativamente quizás crecimos en participación, pero hemos disminuido la producción de carne procedente de corrales”, alertó.

Argentina. En los últimos días se conoció una medida adoptada por el gobierno argentino, que tiene que ver con la vuelta del ROE, el Registro de Operaciones de Exportación, que a la gestión anterior le sirvió para poner un cepo a las exportaciones y decidir quién puede exportar y quién no.

El tema es mirado con atención desde Uruguay, dado que el vecino país volvió a ser un jugador predominante en el mercado internacional.

“Soy respetuoso en opinar sobre situaciones políticas económicas internas de un país. Es complejo y no es oportuno opinar desde afuera. Es un proceso que Argentina cursa y lo miramos desde su capacidad de competitividad”, dijo Secco al respecto.

También hizo referencia a que mantiene un flujo exportador “interesante” y que es un jugador relevante desde el punto de vista del valor de su carne.

“Hay un proceso que parece similar al proceso anterior, pero no es igual. Las medidas que se están tomando tampoco son iguales. No parecería que eso afectase aun el complejo exportador de Argentina”, señaló.

Por su parte, González fue claro al expresar que este proceso termina siendo negativo para Uruguay.

“Toda intervención de nuestros países vecinos termina siendo negativa. Por ejemplo, el año 2015/16 tuvo un efecto positivo inmediato para el complejo cárnico uruguayo, pero en 2017/18/19 tuvieron oportunidades de inserción en el mercado totalmente distorsivas porque los precios de la materia prima se cayeron. Es negativo”, agregó.

Flexibilización del Mercosur. De Mattos aseguró que es “una expresión de deseo” pensar que vamos camino a flexibilizar el Mercosur para poder hacer algún acuerdo bilateral, en caso de que sea atractivo para la contraparte. “Somos conservadores en pensar que esto pueda tener un efecto de corto plazo. Más allá que ojalá Uruguay pueda despegar. A Uruguay le va la vida en que la ganadería pueda seguir siendo sustentable y que se mantenga la previsibilidad en los negocio”, explicó.

González complementó diciendo que “Uruguay se quedó quieto y el mundo siguió andando” y hoy, comparativamente hablando respecto a siete años atrás, los países hoy dejan mucho menos dinero que en aquel momento.

Secco, por su parte, sostuvo que hay diferencias relativas importantes con los competidores que han mejorado su acceso sanitario. También señaló que el grado de exposición al riesgo, como la fiebre aftosa, sigue siendo predominante y lo sanitario con lo político está muy relacionado. “Si tuviese que optar hay mejoras para hacer, pero nada supera a lo que pueda lograrse en materia de desgravación tarifaria en los principales mercados. Hay una agenda, pero ninguno de esos accesos supera a lo que podamos lograr en la medida de capturar menos aranceles”, dijo.

Alberto González, director de Las Piedras. Foto: Leo Maine

Brasil deja de vacunar. Oficialmente el estado brasileño de Río Grande do Sul es libre de fiebre aftosa sin vacunación, dado que la Organización Mundial de Salud Animal (OIE) ha dado su visto bueno (aunque la aprobación será votada en mayo durante la 88ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados de la OIE).

A propósito, De Mattos hizo mención a que el tema sanitario no solo es importante por lo que pasa en Uruguay, si no por lo que le pasa a los competidores.

“Esto tiene efectos en toda la proteína animal, no solo la vacuna”, advirtió.

Por lo tanto, cualquier tipo de oferta que se altera en el mercado, puede afectar el precio de la carne vacuna en Uruguay.

“Si tenemos que vacunar o no es una evaluación de riesgo que tiene que ponerla en la mesa todo el sector. Tratando de minimizar todos los riesgos que ya vivimos cuando dejamos de vacunar. Sin duda tiene un efecto preponderante. Soy de la tesis que cualquier tipo de efectos que los US$ 200 millones que se evaluaron y son verificables, pero son mucho más que esos en la medida que levantemos restricciones”, dijo.

Y agregó: “Uruguay con sus restricciones levantadas es otro Uruguay y los volúmenes son muy otros. Tenemos la tecnología para producir más, tenemos la capacidad de venderlo en los diferentes mercados y accediendo a mercados. Con un mercado sin restricciones es mucho más que los US$ 200 millones (que cuesta la vacunación). Hay que poner foco en eso y luego discutir los riesgos de dejar de vacunar”.

González sostuvo que la situación es muy dinámica, pero que existen organismos trabajando en conjunto para llegar a un objetivo: para 2025 llegar al continente libre de aftosa.

“Sabemos que hay zonas que es muy difícil liberarlas. El intento primario lo tuvimos en la década de 1990. Ya pasó bastante tiempo (30 años) y tenemos un recuerdo que nos aconteció en ese momento. No digo que fue por haber adoptado medidas apresuradas, pero sí hay que estar muy seguros y con evaluaciones de riesgos muy ciertas para poder tomar una decisión como dejar de vacunar”, indicó.

De todas formas, valoró que la medida amplía los mercados de destinos.

En tanto, Secco dijo que la respuesta está en tener un sistema transparente, objetivo y verificable sobre la situación real de la aftosa.

“Primero hay que sortear eso. El riesgo que hay y las mejoras de la vacuna parecieran ser un camino más certero que poder aventurar sin tener un mapeo regional, pero no dejemos de reconocer que es una enfermedad que trasciende fronteras”, explicó.

Daniel De Mattos, director BPU NH Foods. Foto: Leo Maine

“Aranceles altos, la tapa de la olla de la carne uruguaya”

Precio del ganado. De Mattos es optimista en lo que va a ser la demanda de carne por dos elementos. Uno es la correlación que tiene el precio de exportación con el precio de la hacienda. “Es altísima”, dijo. De hecho, más del 90% de la conformación del precio del ganado se explica por el precio de exportación, dado que Uruguay exporta más del 70% de lo que produce.

De todas formas, el principal de BPU sostuvo que para la clásica post zafra “persisten señales de poca previsibilidad”.

Comenzó su análisis comentando sobre la situación europea, que no ha consolidado una la salida de la pandemia. “No hay una posición firme del explotador en definir grandes volúmenes. En la medida que se consolide el precio de exportación el alza del ganado se va a mantener o va a subir.

Además, no tenemos definido qué va a pasar con el precio de la 481. Soy optimista, esperemos que los niveles de precio se puedan mantener o subir en función de eso”, señaló.

González optó por evaluar cómo es el IMEX para poder pagar una vaca a US$ 3,60 por kilo. “Sería lo lógico, razonable y adecuado”, dijo.

Dentro de su optimismo, mencionó que en 2019, en la entrada del invierno, Uruguay mantuvo sostenidamente una diferencia de más 1 dólar en los precios del ganado de la región.

“Sería bueno que todos estemos alineados. De hecho, eso es lo que está pasando y va a depender mucho de cómo van a funcionar las economías más allá del Atlántico, como las economías regionales”, dijo.

“Si las economías regionales funcionan en mayor o menor medida y mejoran, va a ver un sostén del mercado que va a ser saludable adecuado y nosotros vamos a tener oportunidades de tener una alta colocación de carnes en el mercado internacional”, agregó.

Secco se sumó a la pregunta y agregó que lo que pase con la oferta interna es otro factor a tener en cuenta.

“Sabemos que hay una estructura más recompuesta respecto al año pasado, aunque fue un año disruptivo. Todavía queda un otoño para definir cuál sería esa capacidad en función de la oferta forrajera, la disponibilidad de gordo y cómo jugará el clima” señaló.

En tanto, dijo que el augurio es seguir estructurando la mejora de los accesos en la capacidad de demanda de los principales mercados transoceánicos en la región. “Parecería ser más desafiador poder ver que las economías internas recuperen consumo y que la oferta exportadora se achique. Parecería que no hay capacidad de consumo. Ojalá que estemos parados sobre una buena base de estructura. Espero que no vuelvan los años de altibajos. Generalmente costaron dinero”, dijo.

Mercado interno. Consultado sobre el papel del mercado interno, el director de frigorífico Las Piedras comentó que el abasto va de la mano de la economía: es decir, si el crecimiento del país no logra colmar las expectativas que tenían los economistas se dan notas a la baja.

“A pesar de que el consumo interno sea un componente de no más de 30% de la producción de Uruguay, estamos esperanzados en tener un crecimiento de la producción de carnes del país. Si hay un movimiento dentro del mercado interno va a ser mínimo”, explicó.

A su vez, opinó que la carne importada ha jugado un rol “muy importante” en el último año y medio con un crecimiento grande “que nadie lo esperaba”, pero “era lógico”. “Hoy con la paridad que estamos teniendo con el precio de la hacienda en Brasil y poco menos en Paraguay, creemos que va a ser un jugador de menor participación”, comentó.

Exportación en pie. El CEO de Marfrig opinó que la exportación en pie es “una actividad relativamente nueva” que implica riesgos y regulaciones. Hizo referencia a la necesidad de ocuparse y ver cuál es el impacto que puede tener sobre la imagen del país. Si bien optó por no entrar en el cuestionamiento del negocio, dijo que es un proceso que tiene que recorrer algo parecido que pasó en la industria: estar expuesto al ejercicio de regulación de forma permanente.

“Limita las condiciones, los tipos de barco y regula lo que pasa durante el tiempo de tránsito. Hay que ocuparse orgánicamente de estas cosas. Estructuralmente a nivel oficial y con los privado de reglamentar eso”, dijo. A modo de ejemplo, contó la decisión de Nueva Zelanda que, en pos del bienestar animal, y quizás otros elementos por detrás, prohibió la exportación en pie.

Daniel de Mattos recordó que en 2018 se discutió el tema con el Instituto Nacional de Carnes y se alertó de tangibles en tema exportación de ganado en pie por aspecto bienestar animal. “Tenemos que tener claro que la producción de carne vacuna va a tener más y más aspectos éticos. No solo está el cuidado del ambiente, sino que también el bienestar animal. La sustentabilidad productiva, el balance de carbono y el bienestar animal son los grandes aspectos éticos de percepción del consumidor”, señaló.

Finalmente, González apuntó que el bienestar animal es una herramienta que, junto con la huella de carbono y la sustentabilidad, se está haciendo pesar en aquellos países consumidores exportadores de carne.

“La van a hacer pesar cada vez más. No es que vino momentáneamente y esto desaparece. Las empresas tienen que adoptar más medidas, el sistema productivo se va a ver inmerso”, indicó.

En ese sentido, instó a exigir medidas en el transporte, en los diferentes sistemas productivos y hasta en el aforo, al igual que se hace con los corrales de engorde.

Acceso a Estados Unidos. El director de BPU mencionó que EE.UU. es uno de los importadores y exportadores de carnes más grande, y no deja de ser un mercado muy importante para Uruguay.

Al igual que en Europa, este destino presenta la dificultad de tener cupos de acceso. Esa falla no permite el desarrollo de forma fluida, porque tiene un techo.

“Cualquier tipo de apertura de mejora por la carne de calidad o conseguir cupos de acceso es bienvenida. Hasta ahora Uruguay ha tenido una tapa arriba de la olla con picos arancelarios que no permiten crecer”, sostuvo.

Carne artificial. Finalmente, una de las últimas preguntas tuvo que ver con un tema que ha generado gran revuelo a nivel nacional. Se trata de la carne de laboratorio o artificial. ¿Es una oportunidad o una amenaza? Secco respondió que “el mundo da para todo”. “Para mí es una excelente oportunidad para Uruguay de reforzar los atributos de carne en los dos sistemas que conviven”, aseguró.

Sostuvo que es “un excelente escalón” que permitirá al país exponer un diferencial de producto con valorizaciones que están lejos de estar validadas. “El mundo da para todo tiene un déficit de proteínas importante. Buena, saludable, sustentable y cara”, señaló.

González coincidió en que no es visto como una amenaza, porque hay lugar para todos. “El mundo sigue andando, la economía mundial tiene que crecer. No podemos compararnos y va a haber lugar para todos los tipos de alimentos que se pueda. Hay que diferenciar una cosa de la otra y no meter en la sombra de la carne algo que es sintético”, dijo.

Finalmente, De Mattos opinó que “los flexitarianos” están incorporando las dos fuentes de consumo, porque son complementarias.

“Uruguay tiene una oportunidad única de demostrar sus sistemas sustentables de producción, y los aspectos éticos están cubiertos por todos los ángulos. No no va a pasar por el costado, pero hay que verlo como una oportunidad de mejora y de posicionarlo mejor con los competidores”, concluyó.

Transmitir la importancia del sector agropecuario

Gonzalo Valdés Requena, presidente electo de ARU, expresó el honor que será presidir la institución en este ejercicio, de dos años, que coincide con el 150° aniversario de la gremial.

“Es un año muy especial que refleja toda la historia de una institución que siempre ha estado pujando y aportando ideas para el sector agropecuario en su conjunto. En ese período tenemos que reflejar la historia”.

A su vez, hizo referencia a que el desafío principal es transmitir la importancia que tiene el sector agropecuario para empujar el país adelante en el momento que otros sectores han sufrido mucho.

“Tenemos la oportunidad y el desafío de poder aportar mucho al país”, dijo.