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Carniceros lanzan APP para fortalecer consumo

Unión Vendedores de Carne apuesta a la calidad y busca que el cliente vuelva a las carnicerías de barrio porque le generan confianza

La misma calidad que habitualmente se vuelca a la exportación puede encontrarse en el abasto interno, porque los uruguayos son consumidores muy exigentes y conocen a fondo el producto. Por más que haya bajado, la ingesta de carne bovina es de las más elevadas del mundo.

Pablo Antúnez

En Uruguay, al igual que en el resto del mundo, la carne hace rato que se compra por Internet y cada vez más, las aplicaciones electrónicas que se pueden activar desde el teléfono celular, se han transformado en una herramienta innovadora e ineludible.

La Unión de Vendedores de Carne (UVC), gremial sin fines de lucro fundada en 1892 para apoyar a los comerciantes del sector, lanzará una aplicación (APP) que busca facilitar las compras de carnes y los productos que habitualmente venden las carnicerías tradicionales. Para los comercios que conforman la UVC, la diferenciación pasa por vender calidad y por darle una atención personalizada a cada cliente. El incremento en el uso de la tecnología para facilitar las cosas “es desafiante” y las carnicerías “tienen que seguir esos pasos para competir mejor”, afirmó el vicepresidente de la Unión Vendedores de Carne (UVC), Rafael Rodríguez. En ese marco, la gremial explicó que mediante la nueva APP, el cliente “podrá ver en su teléfono las carnicerías afiliadas a la UVC que tiene más a mano, tomando un rango de dos kilómetros de distancia de su domicilio”. Además de la localización y de tener datos de quien está al frente de ese comercio, el consumidor puede ver las promociones y los precios. También las formas de pago y los servicios.

Hoy todas las carnicerías se manejan con pagos electrónicos. “La meta es que el cliente pueda buscar, sin moverse de su casa, el producto que necesita en las carnicerías tradicionales más cercanas”, remarcó Rodríguez. El Instituto Nacional de Carnes (INAC) tiene computadas alrededor de 600 carnicerías en Montevideo y 1.800 en el interior.

Hoy es este Instituto el que tiene la potestad de habilitarlas y controlarlas.

Calidad. No importa dónde esté ubicada, sean cortes del delantero, del trasero, nacionales o importados, la carnicería de barrio apuesta a la calidad. Estos comercios “están logrando destacarse en el mercado por optimizar la calidad de la carne que venden, pero también se diferencian por los precios”, afirmó a El País el vicepresidente de la UVC.

Con toda una vida en el expendio de carne y conocedor del mercado como pocos, Rodríguez destacó que la meta de la carnicería tradicional “es personalizar la atención, asesorar al cliente y prepararle el corte como lo prefiere. A eso se suma un precio más beneficioso frente a otros expendios”.

La Unión Vendedores de Carne lleva 13 meses promocionando un corte por mes a un precio inferior al que habitualmente se vende en el mercado interno. “Todas las promociones dieron un resultado muy bueno y fueron muy demandadas por el consumidor”, afirmó el vicepresidente de la gremial. A modo de ejemplo recordó que en tan sólo 10 días se vendieron 20 toneladas de entrecot y la segunda vez que volvió a promocionarse este corte se colocaron en el mercado interno 20 toneladas en siete días. El entrecot premium, que habitualmente va a la Unión Europea, se vendió a un precio promocional de $ 359 por kilo.

Mercado. Analizando el mercado interno, que a lo largo de estos últimos años está mostrando una leve caída en el consumo de carne bovina y un incremento elevado en la ingesta de carne aviar y de cerdo, el vicepresidente de la Unión Vendedores de Carne recordó: “la carne vacuna en 2019 estaba a un precio alto, pero un año después bajo todo lo que había subido”. Los precios tienen un ascenso natural y el valor de los cortes y la media res, siguen la misma tendencia que el valor del ganado gordo, principal insumo de la industria frigorífica.

Según los datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC) al cierre de 2020, en los primeros meses de 2020 se mantuvo el comportamiento alcista observado en el segundo semestre de 2019, donde los índices de precios de la carne evolucionaron por encima de la inflación (exceptuando la carne porcina cuyo índice de precios evoluciona por debajo del IPC en todo el período). A partir del segundo semestre se produce un cambio en la tendencia, los precios de la carne bovina comienzan a descender y se observa estabilidad en las otras especies. La brecha con el IPC comienza a disminuir.

Más allá de los precios, Rodríguez sostiene que “cambió la forma de comer carne en los hogares uruguayos”. En ese sentido, explicó que hoy “se consume menos carne pero se apunta a cortes de mayor calidad”.

Cierre 2020. El año pasado cayó el consumo de proteína animal en el mercado interno. En promedio fue 85,6 kilos por habitante, cifra que refleja una reducción de 1,3 kilogramos con respecto a 2019.

La carne bovina registró un consumo de 45,7 kg por persona, disminuyendo 2,2 kg por habitante, respecto 2019, siempre según los datos del INAC. A lo largo de los últimos años, el abasto interno vendió menos carne, reflejando esa caída del consumo a nivel de mostrador. A su vez, hubo mayor presencia de carne bovina desosada y envasada al vacío, procedente de frigoríficos exportadores de Brasil.

Normativa. Más allá de informar sobre toda la normativa para el mercado interno, las autoridades del Instituto Nacional de Carnes (INAC), están comenzando el proceso de habilitación de las carnicerías, facultad otorgada a través de la Ley de Urgente Consideración.

A su vez, la Ley de Inocuidad y Transparencia, promulgada en la legislatura pasada y reglamentada en este período de gobierno, ordenó el abasto, estableciendo reglamentos relativos al funcionamiento de las carnicerías, transporte y otros aspectos relevantes para el mercado.

“Es un trabajo en conjunto y nuestra idea no es desplazar la función de las intendencias, pero sí complementarnos a través de las mejoras de las condiciones en general y en un registro de las carnicerías”, explicó a El País el titular de INAC, Fernando Mattos.

Frente a esa realidad, Mattos dijo que la idea del INAC “es nivelar hacia arriba las condiciones de funcionamiento de los comercios. Estamos para apoyar”, dijo el jerarca. “Comenzando por Lavalleja se puso en marcha un diagnóstico piloto que lo vamos a realizar también en los demás departamentos. Ese relevamiento abarca el estado de situación.

Con eso vamos a tener un termómetro muy preciso de cuál es la realidad de nuestras carnicerías y cuáles deberían ser los pasos para mejorarlas”, agregó Mattos.

Habrá plazos para la adecuación de los comercios y eventualmente, “algún plan de financiación -no es potestad del INAC-, que se buscará a través de la Agencia Nacional para el Desarrollo o de República microfinanzas”, dijo Mattos.

El buque refrigerado que marcó la historia

Ayer, como cada 29 de mayo, se conmemoró en Uruguay el Día de la Carne, recordando el primer viaje del buque “Le Frigorifique” a través del Atlántico llevando carne congelada del Río de la Plata a Europa en 1876. El inventor del sistema de refrigeración mecánica y armador del buque, el ingeniero Charles Tellier, fue acompañado por dos uruguayos que colaboraron en este proyecto: Francisco Lecocq y Federico Nin Reyes. La primera planta frigorífica se establece en el Cerro en el año 1902 y se llamó La Frigorífica Uruguaya.

En 1911 el saladero de Cibils es adquirido por la Cía. Swift, de Chicago. En 1915 se funda el frigorífico Artigas en el barrio del Cerro y en 1924 la S.A Frigorífico Anglo adquiere la planta de Liebig en la ciudad de Fray Bentos. En 1928 mediante la Ley 8282 se funda el Ente Autónomo Frigorífico Nacional, quien tuvo el monopolio del abasto de carne de Montevideo hasta 1978. Con los años, a partir de esta revolución a nivel industrial, Uruguay produce cerca de 550 mil toneladas de carne vacuna al año, 180 mil para el consumo interno y 370 mil se van al mundo.