La utilización de arroz con cáscara quebrado en la alimentación bovina dejó de ser una pregunta sin respuesta hace cuatro años, para convertirse en una alternativa validada por la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) de la Facultad de Agronomía. Tras casi cuatro años de investigación conjunta con la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), los resultados muestran que es posible sustituir hasta 45% del maíz en dietas de corral, potenciar ganancias en una recría pastoril y, al mismo tiempo, generar una canal de valorización para el grano arrocero en un contexto de precios deprimidos y bajar costos en la alimentación para el ganadero.
El Ing. Agr. Álvaro Simeone, profesor en Nutrición Animal y referente de la Unidad de Producción de Carne Intensiva (UPIC), recordó que, ante el planteo de la gremial arrocera, sobre la utilización de grano de arroz cáscara en la alimentación animal y su comportamiento frente a otros granos como el maíz y el sorgo, “la respuesta fue no sé”. Por lo que, en común acuerdo se inició una línea de investigación, para responder el cuestionamiento de los productores, desde el punto de vista productivo y económico.
En la pasada semana, ambas instituciones, han iniciado una recorrida por varios puntos del país, donde se están presentado estos resultados, dando inicio a fines de febrero en el local de la Liga de Trabajo de Tomás Gomensoro, en Artigas, y en el local de la Asociación Rural de Tacuarembó. En las próximas semanas esta propuesta se trasladará al este.
El trabajo de investigación ha seguido varias líneas, tomando como ejes centrales la suplementación sobre pasturas a nivel de campo, con animales jóvenes y la utilización en dietas de engorde, para los corrales de encierre.
Sobre la suplementación de terneros en pastoreo, sobre raígras, Simeone indicó que “cuando está el ternero suplementado al 1% del peso vivo, la respuesta que se obtiene es parecida a la que se obtendría con un grano de sorgo”, sin embargo, el dato más interesante surgió al evaluar el arroz quebrado en un comedero de autoconsumo sin regulación, con sal, en iguales condiciones de pastoreo.
“Mientras los terneros que estaban en pasturas como testigo ganaron seiscientos gramos, porque la pastura era muy buena, estos terneros con el autoconsumo ganaron un kilo doscientos gramos. Entonces casi duplicaron la tasa de ganancia”, explicó el profesional. Para alcanzar este incremento en el peso de los animales, el consumo fue cercano a 4 kilos diarios de grano, dándose “lo que nosotros llamamos un efecto sustitución. El animal dejaba de consumir pasto por consumir el grano, y eso significa que ese pasto que no se comía se lo puede comer otro animal. Entonces da la posibilidad de aumentar significativamente la carga por hectárea”, explicó.
Aun con consumos cercanos al 2% del peso vivo, no se registraron problemas de acidosis, según indicó Simeone. “El grano de arroz quebrado, como tenía esa proporción de cáscara, no generó ningún tipo de problema de acidosis y permitió tener una performance de un kilo doscientos”, sostuvo, además, las mediciones de pH confirmaron que el medio ambiente ruminal no se vio comprometido.
Desde el punto de vista económico, “el animal consumía tres kilos seiscientos de grano y tenía casi seiscientos gramos adicionales de ganancia. La eficiencia estaba en torno a 6 a 1”, precisó el profesor de la UPIC. Ese indicador permite calcular un precio máximo de compra del grano en función del valor del ternero, transformando el suplemento en una herramienta estratégica para intensificar carga y producción por hectárea.
El segundo gran bloque de investigación se concentró en novillos en corral. Allí el objetivo fue determinar hasta qué punto el arroz con cáscara podía reemplazar al maíz en dietas de alta concentración energética. “A un mismo nivel de molienda fina, yo puedo sustituir hasta el 45% del maíz por grano de arroz con cáscara sin que se deprima la ganancia”, afirmó Simeone. El ensayo se realizó igualando el grado de procesamiento para evitar sesgos. “No podemos comparar granos diferentes con niveles de molienda distintos porque no sabemos qué estamos evaluando”, aclaró.
La respuesta productiva en los trabajos indicó que no hubo diferencias en ganancia de peso ni en calidad de canal, tras la faena de los animales, cuando el arroz reemplazó hasta el 45% del maíz en dietas donde este cereal representaba entre 60% y 65% de la fórmula.
“En ninguna de las características en términos de calidad de carne, ni siquiera en espesor de grasa subcutánea, hubo diferencias entre los novillos con maíz y aquellos con el grano de arroz sustituido hasta 45%”, sostuvo el profesional. Para el investigador, ese resultado “da una pauta de que ese almidón tiene un aprovechamiento muy interesante”.
El trabajo también evaluó el uso de arroz quebrado húmedo. Allí se observó que la cosecha con mayor humedad mejora la degradabilidad y digestibilidad, bajo un esquema similar al ensilaje de grano húmedo de sorgo o maíz. “Cuando lo cosechamos con humedad permite una degradabilidad y una digestibilidad total mayor en todo el tracto”, explicó.
En este punto, el desafío técnico es lograr cosechar el cereal con 27% a 28% de humedad como piso en la bolsa, indicó Simeone, quien explicó que “se pone el ensilaje de grano húmedo, baja el pH porque hay una fermentación láctica inicial, entonces se estabiliza en cuatro 4,5 de pH y el grano no se calienta, no se arde, no tiene ese tipo de inconvenientes” para el consumo animal.
Simeone plantea que el uso del arroz cáscara debe ser utilizado en función del sistema productivo. Si el grano se cosecha seco, con 14% a 15% de humedad, puede quebrarse y almacenarse para autoconsumo en pastoreo. “Lo quiebro, lo embolso y lo voy sacando para el comedero. Ahí voy a tener una expectativa de ganancia importante”, indicó.
En cambio, si el destino es el feedlot o la suplementación diaria en corral, la recomendación es cosechar lo más húmedo posible y ensilar. En este sentido, explicó que “si lo voy a usar en una dieta totalmente mezclada puedo sustituir parcialmente al maíz, siempre que lo procese adecuadamente”.
También advirtió que “no se puede cosechar húmedo y ponerlo en un comedero de autoconsumo porque el grano va a empezar a fermentar, se consume almidón, pierde valor nutricional y puede haber problemas de hongos y micotoxinas”.
Con base en los datos obtenidos por el equipo de UPIC y en el marco de la tesis doctoral de la Ing. Agr. Victoria Burjel, Simeone concluyó que el arroz quebrado ofrece alternativas concretas para distintas fases de la cadena, recría sobre pasturas sembradas, autoconsumo estratégico e integración en dietas de corral sin afectar desempeño ni calidad de carne.
Desde la gremial de arroceros, su presidente, Guillermo O’brien, dijo que “suena raro, cuando hablamos de arroz de calidad en Uruguay para exportarlo como alimento humano y con el reconocimiento en cuanto a su calidad, que hablemos de utilizar arroz para alimentar ganado”, por lo que explicó que “el arroz está en una depresión de precios, donde seguramente estemos en una cosecha con valores al productor por debajo de los 250 dólares por la tonelada del arroz, que es el nivel de precios que hoy un productor del norte conseguiría maíz disponible”, por lo cual sostuvo que en base a los datos presentados por Simeone, se abren oportunidades para valorizar el grano quebrado en chacras de arroz con dificultades de riego, principalmente. Además, remarcó que para los ganaderos, es una oportunidad de lograr acceder al grano en la zona, y bajar costos en la alimentación de los ganados.