Agricultura

“Uruguay pionero en desarrollo de sistemas agrícola-ganaderos”

Roberto Astessiano, gerente comercial de DLF Uruguay, habló acerca del desembarco de la empresa en nuestro país e hizo mención a la situación actual del sector agropecuario uruguayo. Manifestó que en los últimos 15 años pasamos de sistemas muy enfocados a la ganadería a producciones netamente agrícolas, para llegar luego a los sistemas mixtos de hoy en día. Astessiano aseguró que desde la empresa trabajan con “el firme propósito de generar sistemas de producción sustentables con el medio ambiente” y remató diciendo que “es muy importante un buen acompañamiento al productor para no cometer errores en la ejecución de cada tecnología”.

Hernán T. Zorrilla | Encargado del área Agrícola y Forestal del Portal Rurales El País. 

 

-¿Cómo se constituye DLF a nivel mundial?

-DLF es una empresa líder en el mundo en semillas forrajeras, con una historia de más de 110 años y una trayectoria muy grande. La empresa está constituida como una cooperativa formada por 2800 productores daneses que siguen operando como tales. El perfil y el foco está asociado a la particularidad de cada producto que se quiere desarrollar.

-Dentro de esta particularidad de ser liderada por los propios propietarios de la cooperativa, ¿cómo es el funcionamiento?

-Al ser una empresa tan antigua y con tanta trayectoria en el mundo de las forrajeras y de las semillas en general, sucede que se ha especializado mucho y tiene como norte de su trabajo el mejoramiento y la permanente innovación de los productos. El posicionamiento en muchos lugares del mundo permite a la empresa nutrirse de muchas opciones para generar productos específicos para los sitios donde opera. Uruguay es un lugar más que aprovecha la genética de la empresa para generar productos adaptados a cada lugar.

-¿Cómo es la generación de productos en nuestro país?

-DLF tiene un posicionamiento global importante. En Europa tiene más del 50% del mercado de las forrajeras, y en el mundo entero representa un 30%. El portafolio de productos para Uruguay tiene una gran base que se nutre de todo el mundo, generando un embudo para la adaptación del producto a nivel local. Hacemos todos los procesos necesarios. El 100% de los productos pasan por la evaluación de cultivares de INIA, es decir que todos los productos pasan por una evaluación homologada. DLF tiene equipos de trabajo particulares en las distintas zonas, y en Uruguay hay experimentación local en campos experimentales o predios de productores. El 90% de lo que se comercializa en nuestro país se produce propiamente en Uruguay. Eso hace a la vinculación de la empresa con el medio y representa la adaptación local.

-¿Es muy diferente producir en Uruguay que en el resto del mundo?

-Tiene sus particularidades. La norma común de DLF pasa por hacer un producto sólido, contundente y adaptado a las necesidades. Los productos son innovadores y diferenciados, y lógicamente desarrollamos la tecnología de manejo asociada al producto. Buscamos adaptarnos a las necesidades de cada productor.

-¿Por dónde pasan los principales desafíos para el desarrollo de este tipo de tecnologías en Uruguay?

-Uruguay ha hecho un importante camino en los últimos 15 años en cuanto a desarrollo de tecnologías y nuevas variedades forrajeras. DLF entiende que a pesar de ello, hay mucho para mejorar e innovar. Se intenta que los productores, en la medida en la que vayan generando demanda y planteando sus necesidades para producción ganadera, lechera o mixta, vayan encontrando diferentes opciones. DLF permite al productor ser libre de optar por productos buenos y que se adapten a los distintos sistemas de producción en un país tan diversificado como el nuestro.

-¿Cuáles son los objetivos de la empresa en el mediano y largo plazo?

-La línea es clara: la innovación del producto es nuestro eje. Se trabaja en coordinación con equipos técnicos de la empresa y con las distintas instituciones del sector. La empresa busca traer nuevos productos, fidelizar las cadenas de distribución, brindar buen soporte técnico y aportar el conocimiento de los distintos materiales al productor.

-Usted tuvo algunos años de desarrollo profesional en Paraguay. Mirando en perspectiva, ¿cuáles ve que son las principales fortalezas y debilidades del sector agropecuario uruguayo?

-El sector agropecuario en general ha sufrido el embate de condicionantes internacionales, como sucede con los precios, obligando a los productores a adaptar sus sistemas. En los últimos 15 años pasamos de sistemas muy enfocados a la ganadería, a producciones netamente agrícolas para llegar a los sistemas mixtos de hoy en día. Uruguay es pionero en el desarrollo de sistemas agrícola-ganaderos. Las empresas de semillas forrajeras y las instituciones han aportado mucho al desarrollo del paquete tecnológico. Los productos forrajeros permiten llegar a una buena producción dentro del predio. Veo oportunidades de diversificación para ser cada vez más sólidos ante los cambios externos. El país tiene que tener herramientas para enfrentar variables dentro del propio rubro.

-¿Cómo ve la mentalidad del productor en cuanto a la realización de mejoramientos?

-Entiendo que los productores han aprendido en estos años a no obviar ciertos costos ocultos que hay cuando pasamos de un sistema a otro. Si bien hoy los granos empujan con sus precios para la decisión de siembra, la ganadería sigue siendo negocio y hay buenas perspectivas. De este modo hay inversiones que el productor no quiere perder en las reconstituciones de los campos o de las instalaciones ganaderas y las bases pastoriles. Es una combinación, si bien siempre es el negocio el que manda. DLF brinda opciones más amplias al productor, y esto permite decidir mejor para adaptar las rotaciones a cada necesidad.

-Enmarcado en un panorama de desafíos ambientales crecientes, ¿cómo viene trabajando la empresa al respecto?

-Hay varios enfoques y las aristas del tema son muy amplias. Todo lo que estabiliza al sistema pastoril y aporta a una conservación del medio ambiente es buena noticia. Las opciones forrajeras que estabilizan el tapiz aportan en ese sentido. DLF, como compañía líder y de vanguardia, dedica una porción importante de su presupuesto a las áreas de investigación básica, investigación aplicada y desarrollo de nuevos productos, siempre intentando combinar aspectos tradicionales vinculados con la producción de forraje, estacionalidad y calidad, agregando el componente ambiental. Desde la empresa trabajamos con el firme propósito de generar sistemas de producción sustentables y amigables con el medio ambiente. Hay que destacar la preocupación por contribuir de manera significativa al desarrollo de sistemas de producción ganaderos y lecheros carbono neutro o incluso secuestrando más de lo que emiten. Pretendemos aportar soluciones a los principales problemas de las cadenas productivas de las que participamos en cada región, atendiendo sus particularidades.

-¿Cuál es la importancia de una buena implantación y una buena selección de opciones adaptada a cada sistema productivo?

-Es muy importante. La decisión no empieza cuando se prepara el campo o se siembra. Todo comienza al momento de decidir qué hacer, y cuantas más opciones tenga el productor y más información maneje, mejores son las decisiones que va a tomar. En ese sentido, trabajamos en la caracterización de los materiales, buscamos definir con claridad la zona y permitimos distintas oportunidades para cada material en el subsistema. Buscamos siempre un producto innovador y sin inconvenientes cuando se lo lleva al campo.

-¿Cómo trabajan en el acompañamiento al productor y en el respaldo agronómico?

-Es clave. Estamos convencidos de que además de un buen producto, es muy importante un buen acompañamiento para no cometer errores en la ejecución de cada tecnología. Tenemos un campo experimental propio para evaluar los productos en distintas situaciones productivas, como puede representar las distintas zonas del país en donde evaluamos parcelas y productos en situaciones comerciales y con productores. Tenemos un equipo técnico que conoce los materiales que maneja ya que los ven desde la siembra, fertilización, pastoreo y cosecha. El equipo técnico comercial busca ser una compañía permanente para el productor.

Es importante que exista innovación y tecnología

-Dentro de un panorama optimista dentro del sector, ¿cómo ve la inversión de los productores en tecnología y genética?

-Ver que Uruguay tiene productores de punta está bien porque refiere a donde queremos estar, pero todo es dinámico. Es importante para el sector que exista innovación tecnológica constante. Esto se hace en conjunto entre el ámbito público y privado. Las empresas como DLF aportan opciones y después el productor toma sus decisiones.

-¿Por dónde pasan los principales desafíos del Uruguay agropecuario?

-Estamos inmersos en un mundo donde los costos de producción se van incrementando y las aptitudes competitivas del país tienen que mejorar. Hay países emergentes que producen de muy buena manera. Uruguay es referente a nivel regional y está bien visto a nivel mundial. Para mantenerse en esa línea, el sector debe buscar opciones y mantenerse en la vanguardia. DLF brinda proyección al país porque busca concentrar a través de un canal varios productos innovadores que vienen de distintas partes del mundo.