Agricultura

Manuel Filgueira: “A través del vino se conoce el país donde fue elaborado”

El Ing. Agr. Manuel Filgueira, responsable de Los Nadies Bodega Almacén, habló de la situación actual de la producción de vinos en el Uruguay y dijo que fue “una vendimia increíble para los que tenían riego”. En el marco de la pandemia, manifestó que “el vino fue un nexo para la gente” y explicó que los mayores desafíos para la vitivinicultura en Uruguay son “mejorar la comunicación y marketing” y “mantener la cultura del vasito de vino”. Dijo que en esta nueva normalidad, la salida de vino hoy está muy lenta. Se está trabajando en degustaciones por Zoom. No se degusta el vino porque no se tiene, pero sí les contamos sobre el país y por qué deberían venir a Uruguay”. Respecto a la exportación, afirmó que “el vino llega a la mesa de un consumidor con el lugar de origen en la etiqueta. No importa lo que tengas en la mesa que te vas a acordar del lugar de origen del vino”.

 

Hernán T. Zorrilla (*)

-¿Cómo viene la situación actual de producción de vinos en el Uruguay?
-Los vinos de mesa se están vendiendo cada vez más. La gente ha estado en su casa, y al no tener que manejar, toma más vinos. Se está volviendo a la cultura del vino en la casa. Los vinos de mayor precio se están empezando a mover un poco más con la apertura de los restaurantes. Sin dudas, las bodegas que se dedican a hacer vinos de más precio, como la nuestra, sufrieron un poco al principio de la pandemia. La gente se asustó y no iban a comprar un vino de $1.600. Ahora la gente está empezando a ver que se puede comprar un vino, que se puede festejar algún cumpleaños, regalar una botella de vino. En nuestro caso particular estamos mejor que antes de empezar la pandemia. Se ve afectado el tema de las exportaciones porque no se están haciendo los viajes. La venta de vino nacional claramente aumentó, aumentó la venta de vinos de menor valor y se limitaron las exportaciones. También es importante destacar que subió el precio de la botella de vino, sustentado en una disparada del dólar. Vas a comprar una botella y no sale lo mismo que hace unos meses. Los insumos que uno compra en dólares, que son los insumos enológicos como la botella, los corchos, las etiquetas, las cajas y demás, aumentaron.

-¿Cómo estuvo productivamente la última vendimia?
-Para la gente que tiene riego fue una vendimia increíble. Para los que no tienen riego, hay zonas en el sur del país que sufrieron un poco porque faltó demasiada agua. A otros nos llovió en primavera y estuvo seco el verano y vino muy bien. Los vinos están muy concentrados, muy oscuros, muy interesantes. Además, están muy sanos porque al no llover las uvas no agarraron hongos. Es la situación ideal. Si uno ve los últimos 5 años y lo compara con los últimos 40, están habiendo sucesos mucho más extremos: cuando llueve, llueve mucho y cuando falta agua, falta mucha. Tiene que haber una inversión un poco más interesante en las viñas en cuanto a riego y maquinaria para cumplir con lo que hay que cumplir en tiempo y forma.

-¿Cómo se encuentra la producción de vinos en aspectos de competitividad?
-Uruguay está relativamente caro con respecto a otros países por dos razones. La primera es por la escala: todas las bodegas juntas del Uruguay producen menos vinos que la bodega más grande de Argentina o de Chile. Cuando ellos compran botellas o etiquetas, el precio es de broma. Como país, por la escala que tenemos, no tenemos forma. Y por otro lado hay elementos caros como el combustible o mover el vino dentro del país para exportaciones. En los vinos de alta gama se diluye y empezamos a estar bien parados. Las bodegas de tamaño medio son las que están sufriendo más, que son las que encontramos con más frecuencia en las góndolas. No tienen ni una escala gigante ni producen vino de gran valor. Uruguay la pelea muy bien, sobre todo en los segmentos altos. Está difícil ganarnos arriba de los $1.500. Peleamos con vinos de $4.000 del exterior. En general hay una familia atrás de cada bodega, entonces cuando producís esos vinos de gran valor se activa la parte familiar, de cariño y de pasión. Empezamos a jugar un partido que a otras empresas que fabrican vino de manera industrial les cuesta un poquito más.

-Antes mencionaba las exportaciones, ¿cómo se viene trabajando en ese aspecto en el rubro?
-Actualmente está muy quieto. Al no poder viajar es muy difícil mostrar tu vino. Hay una parte de enoturismo, en la que viene el turista y se lleva lo que va a tomar, que también está quieto. La salida de vino hoy está muy lenta. Se está trabajando en degustaciones por Zoom. No se degusta el vino porque no se tiene, pero sí les contamos sobre el país y por qué deberían venir a Uruguay. Es ultra cansador, porque cuando vos te vas de viaje salís con la cabeza de que vas a exportar. Acá estás con degustaciones, charlas, problemas en la viña, y se comienza a notar el cansancio de la persona que está atrás de tantas cosas.

-¿Puede ser que el crecimiento de ventas de vino en el mercado interno empareje la exportación o se trata de mercados distintos?
-Son mercados totalmente distintos. Seguro que hoy se venden más litros que antes, incluso sin exportación. Se emparejó. Es difícil de medir la visibilidad de Uruguay en el mundo. El vino llega a la mesa de un consumidor con el lugar de origen en la etiqueta. No importa lo que tengas en la mesa que te vas a acordar del lugar de origen del vino. Hay un tema de continuidad de 30 años de exportar y exportar que se puede empezar a cortar. Nosotros en Los Nadies estamos trabajando fuerte con nuestros importadores. Estamos armando videos y dando material para que nuestros importadores y clientes mantengan cierto volumen de información. Seguro que después de esto hay un cambio en la forma de exportar. Hasta hace poco era bastante impersonal, vos conseguías un importador y que él se encargue de vender el vino. Una vez cada tanto lo acompañás para algún cliente en especial pero más nada. Ahora el importador está recibiendo insumos directamente de la bodega. En Los Nadies estamos traduciendo videos al japonés y al inglés. Parece simple pero imagínate tener toda esa estructura funcionando por las dudas. Hoy los clientes se preocupan más, el nicho es más claro y más conciso. La bodega va más directamente al propio consumidor. Hoy llevar un vino a tu casa hace que me relacione contigo. Hay un cambio de paradigma.

-En el marco de la pandemia, ¿cómo ha venido trabajando Bodega Los Nadies?
-Somos la única bodega en Uruguay que vendemos al consumidor final. Conocemos a todos los consumidores. Con la pandemia nos hemos mantenido y hemos crecido. Pasaron cosas divertidas como la creación de un grupo de Whatsapp de más de 100 personas que no se conocen entre ellas, que siguen un curso online que se dictó todos los días durante unos meses. Termina armándose una comunidad alrededor del vino, de una manera distinta. Es una excusa placentera para que la gente se relacione. Mucho del placer de tomar vino está asociado a la comida. Antes la gente la compraba hecha, ahora que está en su casa la hace. Y desde el momento que empieza a cocinar empieza a elegir vinos más interesantes, porque le gusta. Los Nadies, que es un vino bien gastronómico, bien pensado para comer, se fue para arriba y mejoró enormemente. El consumidor se acercó a nosotros. El uruguayo bebedor de vino se empezó a interesar en Los Nadies, le empieza a interesar lo que toma, le empieza a interesar comer, le empiezan a interesar nuevos vínculos personales porque los perdió. La gente que toma ciertos vinos tiene mi teléfono y me llama antes de abrirlos. Una cosa es que te venda un auto, otra cosa es que te acompañe a manejarlo. Se disfruta de otro modo. El consumidor de vinos se transformó en cliente de Los Nadies.

-¿Cuáles son los principales desafíos de la vitivinicultura hacia adelante?
-La mayor carencia que tenemos en Uruguay es el marketing. No está en la producción, no está en la calidad de lo que uno produce sino en cómo lo comunicamos y cómo lo vendemos. Cuando uno toma vinos y compara precios, y ve que hay vinos uruguayos que superan a vinos extranjeros en precios, se asombra cuando ve en el mercado nacional las etiquetas y los vinos extranjeros son superiores a los uruguayos. El desafío es ese, encontrar una forma linda, llamativa y actualizada al día de hoy que encuentre al cliente que tiene que encontrar. Por otro lado, es muy importante mantener la cultura del vasito de vino de noche. A ese consumidor equilibrado es al que tenemos que cuidar. Tenemos que mejorar la parte de comunicación y marketing enormemente y profesionalizarnos, y no dejar escapar la oportunidad de mantener viva la costumbre del vasito de vino todos los días, de la cultura en torno al vino. En esta pandemia el vino fue un nexo para la gente, para disfrutar y hablar de algo.

(*) Encargado del área Agrícola del Portal Rurales El País.