Agricultura

La soja lleva cuatro jornadas a la baja en el mercado de Chicago

Soja marzo se ubica en US$ 333 por tonelada.

Bolsas de Chicago.

Sin avances en las negociaciones entre Estados Unidos y China para superar la guerra comercial, el valor de la soja sumó ayer la cuarta rueda negativa consecutiva en la Bolsa de Chicago, donde también influyó de manera bajista el avance de la cosecha estadounidense y las lluvias previstas para Brasil, que favorecerían el progreso de la siembra y el estado de los cultivos.

Al momento de fijar los ajustes de la rueda, las pizarras del mercado reflejaron quitas de US$ 1,65 y de US$ 1,56 sobre los contratos enero y marzo de la soja, cuyos valores fueron de US$ 327,94 y de US$ 333,27 por tonelada. Así, el nivel de la posición más cercana quedó en el punto más bajo desde los US$ 323,53 vigentes el 11 de septiembre último.

El nuevo cierre negativo se concretó pese a que antes del inicio de las operaciones del día el USDA relevó 1.942.761 toneladas de soja en su informe semanal sobre inspección de exportaciones estadounidenses, un volumen que superó las 1.537.619 toneladas de la semana pasada; las 1.123.243 toneladas de igual fecha de 2018, y el rango previsto por los privados, que fue de 1,2 a 1,8 millones de toneladas.

Para los operadores de Chicago, diferir un eventual acuerdo entre Estados Unidos y China hasta 2020 implica incrementar el riesgo ya vigente de perder a manos de Brasil y de la Argentina más participación en las exportaciones hacia el principal comprador de la oleaginosa.

La agencia Reuters informó que operadores chinos confirmaron la compra durante la semana pasada de 20 cargamentos de soja brasileña por la incertidumbre que genera la falta de novedades en torno de las negociaciones con Estados Unidos. Agregó que los compradores ya agotaron el cupo de 10 millones de toneladas para adquirir grano estadounidense sin aranceles, por lo que ahora la mercadería de Brasil volvió a ser más atractiva. De persistir esta situación, nuevamente el mercado verá una caída en los valores de la soja estadounidense y un repunte de los precios de exportación en los puertos de Brasil y de la Argentina.