Agricultura

La compactación del suelo contribuye a la pérdida de productividad en los cultivos

Los instrumentos de medición utilizados en la agricultura de precisión ayudan a conocer la condición física del área.
La compactación del suelo es uno de los principales motivos de pérdida de productividad en los cultivos. Cuanto más compactado, mayor es la dificultad de retener agua, lo que acaba influenciando en el rendimiento de las plantas. Por eso, es muy importante que el productor evalúe la compactación en campo. Hay varias formas para el análisis, desde abrir una trinchera hasta usar instrumentos de medición.
Marcio Albuquerque, director de Falker, empresa que desarrolla equipos para Agricultura de Precisión, destaca la necesidad de trabajar con números y registros para evitar sólo sospechas o impresiones de que el suelo está duro. “Decisiones que se toman sobre la base de datos concretos y no sólo impresiones son las que traen mejores resultados, de modo que el productor podrá comparar la compactación entre las diferentes áreas y la evolución de la misma a lo largo del tiempo”, afirma.
Según Albuquerque, cuando la medición es hecha por medidores electrónicos, existe practicidad para medir en diferentes puntos de la labranza y conocer cómo la compactación está distribuida. Asegura que las acciones pueden ser bastante diferentes si el problema ocurre en el área total o sólo en puntos aislados. “Para quien trabaja con agricultura de precisión, es posible también generar mapas de compactación del suelo para comparar con otros mapas del área, como los de productividad y fertilidad”, explica.
Al saber la profundidad de la compactación, el productor podrá definir el tipo de acción que será tomada y muchas veces conocer su origen. El impacto para la cultura será muy diferente si, por ejemplo, la capa compactada está a 15 centímetros o 30 centímetros. Y, en estos casos, las acciones a tomar también serán diferentes. “El análisis con medidores electrónicos permite trazar el perfil del suelo a cada centímetro, indicando no sólo la intensidad del problema, sino también su profundidad”, subraya Albuquerque.
En general, la compactación limita la capacidad del suelo de retener agua, lo que es malo para cultivos irrigados o de secano. Sin embargo, las áreas irrigadas acaban sufriendo mayor impacto, pues normalmente tienen uso más intensivo y tránsito de máquinas con alta humedad en el suelo. Según el especialista, cuando un área irrigada está compactada, el sistema como un todo pierde, ya que el suelo tendrá menos capacidad de retener agua de lo proyectado. “Con esto, puede ocurrir falta de agua en capas debajo de la zona compactada y exceso en las capas superficiales”, resalta.
La Embrapa, Autarquía del gobierno brasileño responsable por investigaciones agropecuarias, y la Universidad Federal de Santa María (UFSM) también desarrollan trabajos que apuntan a alertar al productor para la cuestión de la compactación del suelo. La Embrapa Trigo, por ejemplo, indica como alternativa para amenizar el efecto de la compactación sobre los cultivos de la soja y el maíz, equipar la sembradora con elementos rompedores de suelo de acción profunda. La UFSM participa desde 2003 del Proyecto Aquarius que desarrolla la Agricultura de Precisión en Brasil y es pionero en implementar en Rio Grande do Sul, áreas comerciales con el ciclo completo de Agricultura de Precisión. El proyecto posee una rica base de datos que contiene resultados de análisis de suelo y rendimiento de cultivos. El trabajo muestra el impacto en la productividad causada por las áreas compactadas.
Con el objetivo de ayudar al productor a entender mejor la cuestión de la compactación del suelo, Falker elaboró ??cuatro importantes motivos para que conozcan la condición física de sus áreas:
1) Trabaje con datos concretos
2) Sepa dónde está el problema
3) Conozca la profundidad de la capa comprimida
4) La compactación interfiere en la eficiencia del riego
Foto: AgroEffective/Divulgación
Texto: Rejane Costa/AgroEffective
Rurales EL PAIS