Agricultura

Fernando Villamil: Incertidumbre en mercado de granos por el coronavirus

Es broker de granos de la exportadora Agrosud. Contó que las ventas anticipadas de soja fueron pocas en los dos últimos años debido a los bajos precios de la oleaginosa y estimó una cosecha de 2,6 millones de toneladas en Uruguay. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, la aparición de la peste porcina africana que destruyó la población de cerdos en el gigante asiático y ahora el surgimiento del coronavirus, “le restan actividad al mercado de granos, hasta que se tenga certezas de cómo evolucionará la enfermedad” que paralizó Asia.

Pablo Antúnez

-¿En qué nivel están las ventas anticipadas de soja?
-A diferencia de otros años prácticamente son muy reducidas. Normalmente, el apalancamiento financiero de la siembra, en caso de la soja, se hace en base a ventas anticipadas, que son contratos que hacen los productores con los exportadores y acopiadores, que luego son descontados o usados como una garantía de pago al momento de la cosecha. Es uso y costumbre un anticipo de insumos a ser cobrados al momento de la cosecha. Esa modalidad implica -en términos generales-, un tercio de la cosecha que se vende en forma anticipada.

-¿Las ventas fueron menores en estos dos últimos años con precios de la oleaginosa a la baja?
-Estos dos últimos años, con precios bajos para la soja, los productores no fueron vendiendo, pero sí comprometieron grano a través de contratos con primas a fijar después e incluso con precios a fijar posteriormente. Ese mecanismo es el que persiste y quiere decir que a esta altura, está comprometido un tercio de la cosecha a venta, pero aún no se fijaron los precios. Por lo general el precio se fija cuando se recibe el grano y en algunos casos se les da un par de meses más, dependiendo de la situación del mercado y de precios.

-¿Qué volumen de cosecha está estimando?
-Con un área de 1 millón de hectáreas y en función del desarrollo del cultivo en febrero, estamos estimando unos 2.600 kilos por hectárea. Eso estaría implicando una cosecha de 2.600.000 toneladas.

-¿Cómo está afectando el coronavirus las ventas de soja hacia China?
-Es un factor importante en el mercado. En las últimas semanas, la evolución del mercado internacional se ha caracterizado por una oferta bastante estable, en el sentido que las informaciones que se están esperando desde el lado de la oferta no han tenido variaciones importantes. De hecho se está confirmando una posible cosecha importante en el hemisferio Sur. Las lluvias ocurridas en la segunda quincena de enero en Brasil y Argentina, han generado cierta tranquilidad y se estima una cosecha en Brasil de 124 millones de toneladas y posiblemente en Argentina de 55 millones de toneladas. Por lo tanto, desde el lado de la oferta no hubo muchos cambios y eso el mercado lo está tomando con mucha tranquilidad.

-¿De dónde vienen los cambios?
-Desde la demanda. Principalmente desde China. Es un mercado que representa el 60% de las importaciones mundiales de soja, por tanto, es el principal factor de demanda. En ese sentido hay tres factores que están incidiendo en la formación de precio desde el lado de China.

-¿Cuáles son?
-Uno es el conflicto comercial con Estados Unidos, que tuvo algunos avances con el acuerdo fase 1, que genera algunas expectativas de que se pueda llegar a una situación normal del mercado. El segundo ha sido la limitante que tuvo el crecimiento de la demanda a través del surgimiento y avance de la peste porcina africana, que disminuyó los stock de cerdos y eso hizo caer en el entorno de 5 a 10 millones de toneladas el consumo de soja de China. El tercer factor y el más reciente, es la incertidumbre que genera el coronavirus. Es una incertidumbre importante porque está centrada en cómo afectará los niveles de actividad en la economía de China y cómo, de alguna manera, va a impactar en otros países que operan directamente con China o que dada sus relaciones económicas pueden verse afectados. Eso está afectando el mercado.

-¿Cómo lo afecta?
-En la práctica lleva a que las conductas comerciales de crear grandes volúmenes que tiene China, sobre todo la industria, que va comprando materia prima con cierta anticipación previendo un stock, se redujo. Los stock se van achicando, se van manejando con menores volúmenes y eso le restó actividad al comercio, hasta que de alguna manera se tenga alguna certeza de cómo será la evolución de la enfermedad. El efecto del coronavirus es una reducción en la actividad, al no haber certezas de cómo va a reaccionar la economía y si va a volver a su comportamiento normal.

-¿Hay datos de nuevas compras del gigante asiático de sojas producidas en los Estados Unidos?
-Siguen siendo bajas. Ese es el otro tema. China anunció que dentro del acuerdo fase 1 está previsto algún problema de causa mayor y ese sería uno. Estados Unidos ya habló que lo va a considerar, por tanto, la meta de incrementar en 2020 en US$ 12.500 millones las compras de materias primas con relación al año base que era el 2017 y en 2021 en US$ 19.000 millones adicionales, va a ser difícil de cumplir.

-¿Cómo están los negocios con trigo?
-La región está muy vendida, principalmente Argentina. Tiene un adelanto histórico de ventas de trigo y se estima que le quedará 1,5 millones de toneladas por vender. La exportación argentina han sido compradas por más de 14 millones de toneladas. Toda esta situación de cambio de gobierno y financiera genera incertidumbre y eso hizo que se anticiparan muchas ventas. Nunca Argentina había tenido tanta venta anticipada de su cosecha del cereal.

-¿Cómo puede incidir eso en la región?
-Es probable que implique que Brasil tenga que importar más de 1,5 millones de toneladas de trigo de fuera de la región, pero eso se sabrá en el correr de los próximos dos meses. En caso de Uruguay, eso le favoreció porque generó una firmeza en los valores FOB de la región. Uruguay tiene una cosecha excedentaria, le sobrará en teoría entre 250.000 y 300.000 toneladas, pero por ahora, sólo se comercializaron en el orden de 50.000 toneladas.

-¿Por qué no se vendió más?
-No se comercializó más porque el valor interno del trigo está por encima del equivalente a la paridad de importación. Eso generó que Uruguay hiciera algunas ventas anticipadas y otras, cuando agarró un pico de demanda interesante que permitió pagar los valores que está pagando el mercado interno (entre US$ 190 y US$ 200 la tonelada).

-¿Qué se espera en materia de mercado para el maíz?
-Estamos posiblemente frente a un récord de área sembrada, por encima de las 130.000 hectáreas, con una incertidumbre sobre cuál será el rendimiento, sobre todo para el maíz de primera que, en algunos casos, en el momento crítico de la floración tuvo problemas de falta de lluvias y no está medido muy bien cuál será el rendimiento final. De todas maneras, todo pinta que será una cosecha importante. La del año pasado fue una cosecha récord y este año, posiblemente, si comparamos con rendimientos históricos, será una gran cosecha también.

-¿Esa cosecha alcanzará para los niveles de consumo local?
-Es probable que no, porque es muy alto. En los últimos años, el consumo de maíz vino creciendo, superó el millón de toneladas. El principal es el maíz. Quizás se genere en el momento de la cosecha una presión de oferta sobre los precios y se recuesten sobre la paridad de exportación.

-¿Sería posible exportar maíz?
-Quizás se pueda exportar algo, como sucedió el año pasado, donde se embarcaron 53.000 toneladas nada más. Es probable que eso suceda este año, pero los precios actuales están muy por encima de la paridad de exportación. Entonces, hay que ver cómo se comporta la cosecha, si hay una concentración de oferta fuerte o esa situación no se registra. Sí podemos afirmar que será un año donde se tendrá que importar maíz, si el consumo se mantiene en 1 millón o 1,1 millones de toneladas de granos forrajeros.