Agricultura

El avance de las malezas complicando la zafra de soja

Se hicieron resistentes a glifosato y resulta difícil combatirlas.

Desarrollo del cultivo. Foto de archivo de Revista Verde.

Pablo Antúnez

Las sojas están con buenos desarrollos, especialmente en el norte del país, donde el régimen de lluvias fue mejor que en otras zonas, pero las malezas no dan tregua y hoy son la gran preocupación de los productores, según confirmó a El País el técnico de Agrocentro Paysandú, Miguel Pastorini. En algunas zonas, ya están faltando nuevas lluvias.

“El enmalezamiento que se está viendo en las chacras es insostenible”, afirmó el técnico de Agrocentro Paysandú. El capín, conjuntamente con el yuyo colorado (Amaranthus Palmeri) no están dando tregua, porque se hicieron resistentes al glifosato, el principal herbicida utilizado en la siembra directa.

Pastorini reconoció que la problemática de malezas cambia todos los años en la agricultura uruguaya, pero en el caso de Paysandú y otras zonas del litoral agrícola, “lo que antes se veía en las chacras argentinas, ahora es moneda corriente en Uruguay”. El técnico sanducero contó que “es impresionante el avance que están teniendo el yuyo colorado y el capín. Hoy están en todas las chacras y con una agresividad impresionante. No hay con qué darles”.

Años atrás, el capín era una maleza problemática en la zona arrocera, hoy se extendió. En cuanto al yuyo colorado, según dijo Pastorini, “entró en la maquinaria usada” y fue ganando chacras.

El Amaranthus Quitensis que ya estaba en Uruguay se cruzó con el Palmeri y formaron el Hybridus que es resistente al glifosato y hoy le complica la vida a los agricultores. “Las sojas están bien, pero se incrementan cada vez más los problemas de malezas”, afirmó el técnico de Agrocentro.

Previsión. Se estima que el área de soja a nivel país está cercana al millón de hectáreas, mostrando un crecimiento respecto a la zafra 2018/19. Si el área se concreta y pensando en rendimientos estimados de 2,3 toneladas por hectárea -muy similar al promedio de los últimos años- , la producción local podría llegar a 2,3 millones de toneladas.

En el ciclo 2018/19 la oleaginosa ocupó un área por debajo del millón de hectáreas, hecho sin precedentes en los últimos 10 años. Se plantaron 966.000 hectáreas que representaron una baja de 12% en la superficie plantada respecto al año anterior. La productividad promedio del cultivo creció fuerte a 2.928 kilos por hectárea (datos de Opypa), cifra cercana al récord histórico. Hay que recordar que en 2018, como consecuencia de la sequía, el rendimiento promedio de la oleaginosa fue 1.937 kilos por hectárea.

A su vez, los maíces también presentan un buen estado y en Paysandú, “todavía hay algunos productores que están sembrando”, ya que no habían podido hacerlo por el exceso hídrico, señaló Pastorini. En estos días se está cerrando la siembra y los cultivos ya implantados “están lindos”, contó el técnico de Agrocentro Paysandú.

Invierno. Respecto a las áreas de cultivos invierno, las que ya fueron levantadas, Pastorini aseguró que el productor quedó con un “retrogusto feo”, porque “lograron los kilos que precisaban a nivel de chacra, pero las calidades no acompañaron ese mayor volumen de grano”.

La gran mayoría de las cebadas, así como del trigo, fueron rechazadas por los molinos por su alto grado de las toxinas causadas por el fusarium (hongo), esas toxinas se conocen como DOM y se acumulan durante la etapa de crecimiento de los cultivos. “Tras que la ecuación de invierno es muy ajustada, con los rechazos quedaron con números en rojo”, contó el experto de Agrocentro Paysandú.

Lo que anduvo mejor fue la colza, oleaginosa de invierno que sigue ganando terreno cada año dentro de la agricultura uruguaya, tanto por sus precios, como por sus rendimientos. Se prevé más crecimiento.