Agricultura

Ecologistas denuncian el aumento de la deforestación en Brasil por la importación de soja de la UE

La importación de soja cultivada en la Amazonía y la sabana tropical de El Cerrado, dos biomasas con las mayores tasas de deforestación de Brasil, ha aumentado un 75 % entre enero y julio de este año en Europa, con España como segundo importador de este producto, denuncian organizaciones ecologistas

Campos de soja en Correntina, en el estado brasileño de Bahia. Efeagro/Sebastião Moreira

EFEAGRO | La denuncia la hacen las organizaciones Ecologistas en Acción y Rainforest Foundation Norway en el marco de la campaña #AparcaLaSoja, tras una investigación documental que recogen en dos vídeos los testimonios de personas afectadas por los impactos de la agroindustria de la soja en Brasil.

Los afectados señalan en las imágenes como infractores a las empresas multinacionales Bunge y Cargill, que compran la soja en las regiones devastadas de la Amazonía y El Cerrado y que son, a su vez, los principales proveedores de soja en el mercado europeo.

“Todo lo que está sucediendo en Brasil tiene sangre indígena, sangre de mujeres, de niños, jóvenes y ancianos. Y si nosotros no cuidamos este ecosistema, el bosque atlántico de El Cerrado, en la Amazonía brasileña, todos vamos a sufrir una gran sequía”, asegura una de las mujeres.

Campos de soja en Correntina, en el estado brasileño de Bahia. Efeagro/Sebastião Moreira
Y sostiene que “los países del primer mundo tienen sangre indígena en sus manos, porque son los que compran y financian estas empresas”.

El trabajo de investigación se ha realizado en la época en la que se realizan las “queimadas”, incendios provocados para extender el cultivo de soja y pastizales para la industria cárnica, según un comunicado de Ecologistas en Acción.

La investigación pretende llamar la atención sobre la responsabilidad de la agroindustria en el incremento de los incendios forestales y la violencia contra las comunidades locales.

Impactos que se incrementan con el acaparamiento ilegal de tierras, la contaminación del agua y la erosión del suelo, así como la pérdida de biodiversidad, sobre todo en regiones devastadas de la Amazonía y El Cerrado, que son, además, los principales proveedores de soja en el mercado europeo, según EA.

Según cifras de la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove), la exportación de soja a la Unión Europea (UE) de enero a julio de este año ha aumentado un 75 % en comparación con los mismos meses de 2019, mientras la importación de torta de soja aumentó un 2,23 %.

Por otra parte, señala EA, un estudio publicado en la revista Science recoge que al menos el 20 % de la exportación de soja a la UE está relacionada con el uso ilegal de la tierra, así como el 17 % de la exportación de carne vacuna.

España es el segundo país importador de la UE de soja brasileña. A pesar del malestar social, los mercados europeos han aumentado la compra de soja a Brasil, según EA, siendo España el segundo país importador de la UE de soja brasileña por un valor de 544 millones de euros en 2019, con el fin de fabricar piensos mayoritariamente.

EA señala como agravantes de la situación, al desmantelamiento de las políticas de protección ambiental y el apoyo gubernamental a la agroindustria.

Denuncian, además, que los cultivos de soja afectan a las comunidades locales “violando sus derechos humanos”. La expansión de la frontera de la soja ha supuesto un aumento de la violencia, con 1.833 casos en 2019, según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), un 23 % más que en 2018.

Incumplimiento de obligaciones climáticas. Por ello, señalan que la demanda de las organizaciones contra el Gobierno español, entre ellas EA, recogen además del incumplimiento de las obligaciones climáticas, los impactos de las políticas comerciales y acciones en el exterior.

“Es incoherente que el Gobierno español trámite la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y, al mismo tiempo, impulse la firma de un acuerdo comercial con los países del Mercosur que agravaría la deforestación y la emergencia climática”, concluye EA.