Agricultura

Carlos Dalmás: “El movimiento para los cultivos de invierno ya se empieza a notar”

El gerente general de Greising y Elizarzú se refirió a la situación actual del negocio agrícola y lo que puede suceder en los próximos meses. “Pienso que en la medida en la que se confirmen algunas lluvias más, el productor va a vender más soja porque estos niveles de precios son muy buenos y es difícil saber cuánto van a durar”, afirmó Dalmás, quien agregó que “lo bueno de los productores agrícolas es que a pesar de tener años complicados siempre han invertido en tecnología y genética”. Respecto de la reaparición de cultivos alternativos como el girasol o la colza, manifestó que “aparecen soluciones buenas de la mano del ingenio del productor para que cierren los números”.

Carlos Dalmás

Hernán T. Zorrilla, encargado del área agrícola y forestal del Portal Rurales El País

-¿Cómo viene observando al negocio agrícola en su conjunto?

-El negocio agrícola ha tenido un cambio desde hace unos años a esta parte. Con alguna ayuda climática y el repunte de los precios, la situación permite que un negocio que venía de 5 años complicados comience a recuperarse, y eso se nota en el ánimo de los productores y en la avidez que hay por ir haciendo nuevos negocios. La buena campaña de invierno pasada y estos precios para la zafra de verano generan un impulso.

-¿Cómo han impactado las distintas lluvias que hemos tenido en los últimos días a nivel país?

-Dada la llegada que tenemos con las semillas de soja a distintas zonas del país tenemos un panorama amplio de las diferentes realidades de los clientes. Las lluvias han sido muy desparejas. En zonas como Colonia o San José cayeron precipitaciones muy buenas. Más hacia la zona de Soriano hay zonas donde llovió muy poco, o menos de lo que se necesitaba. Por el lado de Durazno también hay zonas donde ha llovido poco, y podríamos decir que el agua se concentró más hacia el este, donde se necesitaba pero no en tanta cantidad, ya que por ejemplo los productores arroceros están próximos a levantar la cosecha. Las lluvias han sido muy dispares y por tanto se hace difícil realizar una lectura general del panorama agrícola nacional, y eso se nota en el movimiento del mercado en cuanto a las ventas de soja, las cuales considero que se han movido poco con relación a la fecha en la que estamos.

-Considerando estos valores para la soja, ¿cómo viene analizando la posición de venta de los productores?

-La soja ha tocado incluso niveles superiores a los US$ 500, pero los productores han vendido en bajos porcentajes. Se estima que se lleva vendido un 25% o 35% de la posible cosecha, siendo generosos te diré que no más de un 40%. Esto es principalmente porque las lluvias han sido muy desparejas y el productor si bien sabe de los buenos precios, tiene precaución por factores climáticos que pueden complicar la cosecha, o continuar con falta de lluvias en la recta final. Pienso que en la medida en la que se confirmen algunas lluvias más, el productor va a vender más soja porque estos niveles de precios son muy buenos y es difícil saber cuánto van a durar. Hay que capitalizar estas oportunidades en el mercado.

-Productivamente, ¿cómo vienen las chacras?

-Hay zonas y zonas. Hay lugares donde los cultivos están muy bien, como Colonia, Soriano, San José o parte de Flores. Más hacia el norte tenemos áreas donde no faltó el agua, por ejemplo Paysandú o Salto. Pienso que el año promedio va a ser bueno y sería importantísimo. El sector viene de años complicados y necesita una buena campaña para terminar de sanearse y proyectarse hacia el futuro.

-¿Cómo viene analizando el maíz, tanto en la parte productiva como en los precios?

-El maíz fue el cultivo que más sufrió la sequía de diciembre y enero. Sus resultados, salvo excepciones que tuvieron lluvias, no van a ser buenos. Vamos a tener una cosecha de primera con productividades bajas. Hay escasez de maíz a nivel nacional y eso se nota en el mercado. Para la cosecha de maíz de segunda todavía falta, así que hay que estar atento al movimiento en estos días que se vienen.

-Con estos valores para los granos, y mirando hacia adelante, ¿piensa que los productores pueden invertir más en genética, o va por carriles separados?

-Lo bueno de los productores agrícolas es que a pesar de tener años complicados siempre han invertido en tecnología y genética. El sector ha avanzado mucho en los últimos 10 años, y esto permite capitalizar mucho las zafras en donde el clima ayuda. Cuando los cultivos están buenos, con buenas implantaciones y libres de malezas se aprovecha. Obviamente que un empuje de precios activa más las inversiones. Nosotros vamos a tener algunos materiales nuevos en soja y más adelante también en cebada. El productor siempre apuesta a la tecnología que aumente la productividad, y si acompañan los precios mucho mejor.

-Luego de una zafra extraordinaria para los cultivos de invierno, ¿cómo proyecta la siguiente?

-Gracias a la memoria de corto plazo del productor, y considerando que venimos de una zafra muy buena, el movimiento que hay para los cultivos de invierno ya se empieza a notar. En nuestro caso ya casi agotamos el stock de avenas por ejemplo. Hemos recibido muchas consultas por cebada forrajera, que es nuestro fuerte en invierno, y se han realizado reservas. Se abrió un mercado interesante para este cultivo y la gente quedó muy satisfecha con el resultado del año pasado. Se está moviendo la zafra, primero con la colza que ya se comienza cuando se levanten los maíces, y luego con la cebada que está teniendo mucho requerimiento para una siembra temprana.

“Productores agrícolas, pese a años complicados siempre han invertido en tecnología y genética”

-En el último tiempo han resurgido diversas alternativas de cultivos como puede ser el girasol o la colza, ¿cómo ve ese abanico de rotaciones agrícolas para los productores?

-Es algo muy bueno porque a mayor diversidad mejora todo el sistema agrícola. Es algo largo de conversar, pero cuando diversificamos cultivos cambiamos sistemas radiculares, hacemos coberturas diferentes y generamos rotaciones para evitar enfermedades en los cultivos. Creo que todo esto viene de la mano de las necesidades del productor, enmarcadas en un negocio con números justos en donde había que buscar alternativas para ser más intensivo. Una buena opción es la del doble cultivo, siempre que se pueda. Aquí es donde entró la colza, que permite sumar un cultivo de invierno para ser más intensivos. Cuando tocan años malos, aparecen soluciones buenas de la mano del ingenio del productor para que cierren los números. Muchas de estas opciones llegaron para quedarse, y en la colza el precio también ayudó. Es un cultivo al que el productor le ha ido agarrando la mano, generando cada vez productividades más altas. En el caso del girasol, esperamos que se mantenga ya que todavía no hay un área significativa, pero sería una buena opción de verano para sacar tanta presión a la soja. En el maíz, el deseo es que el mercado se mantenga interesante y veamos más campos sembrados.

-Con estos precios de los granos, ¿puede existir un corrimiento de la producción desde la ganadería hacia la agricultura?

-Puede suceder que algunos productores que alternaban las dos opciones amplíen el área de cultivos. Puede ser también que aparezca una mayor superficie de rotaciones de soja con arroz. No sabemos si estos precios se van a mantener, y me da la sensación de que aprendimos muchas lecciones de otras épocas en las que la soja valió mucho y se implantó en campos no tan aptos para sacar buenos rendimientos. Sí puede haber un crecimiento del área, pero no veo a la soja llegando al millón y medio de hectáreas como en algún otro momento. Hay suelos que el productor ya sabe que no son tan aptos para la agricultura, entonces puede hacer 1 o 2 años de cultivos y atrás de eso una pradera. En el este del país sí veo a la soja con un crecimiento en sus rotaciones con el arroz.

-Vivimos en un mundo con desafíos ambientales imperiosos y crecientes, ¿Uruguay cómo se posiciona al respecto?

-Se comenzó a prestar atención al tema y hay muchas producciones certificadas, como sucede por ejemplo con la carinata. Hay exigencias para entrar al mercado europeo. Veo que el productor uruguayo puede realizar muchas mejoras para la sustentabilidad. Cuando hay obligaciones, el productor muestra su mejor versión y cumple con los objetivos.

-¿Cómo vienen trabajando desde Greising y Elizarzú el tema seguros agrícolas?

-Hace mucho tiempo que tenemos un seguro para la semilla en caso de resiembra. Está incluido en el precio, y es la única semilla del mercado que sale con este seguro. Lo analizamos hace muchos años con el equipo comercial y consideramos que era algo importante para el productor. Si la semilla no nace por inconvenientes climáticos, tenés la reposición. Esto es con el Banco de Seguros del Estado y lógicamente se hacen peritajes para corroborar el motivo de la falla. En seguros de rendimiento no hemos avanzado demasiado, pero a nivel personal considero que existe la necesidad de hacer algo que involucre al Estado. El seguro debería ser obligatorio para todos los que planten, no debería tener un costo demasiado alto y permitiría tener toda el área del país asegurada. Esto permite al productor tener un ingreso mínimo asegurado, bajando el riesgo del negocio. De esta forma, en los años climáticos adversos el sector agrícola y por ende el sector financiero en su conjunto no sufren un golpe tan grande. Hay ejemplos de esto en otros países y ya se ha empezado a trabajar en este sentido.

El futuro agrícola pasa por mejorar productividad

-¿Cuáles considera que son los desafíos de la agricultura en Uruguay hacia adelante?

-El negocio agrícola tiene que seguir apostando a la mejora de las productividades. En la agricultura, y sobre todo en los años malos, debemos tener el menor costo por tonelada posible. Hay que producir más granos por hectárea. Se sigue trabajando en Uruguay diferenciando ambientes, ya que tenemos una variabilidad muy grande de suelos. Esta forma de trabajo diferencial viene dando buenos resultados. El principal desafío es siempre incrementar la productividad, y con los seguros agrícolas que mencionábamos el sector puede estar preparado para soportar golpes de años muy malos, como nos ha pasado en alguna ocasión de sacar 700 kg en algunas chacras de soja. Si el sector puede cubrirse de eso y el productor sigue invirtiendo en mejorar productividades, veo un sector agrícola pujante. También estamos teniendo un recambio generacional importante, generando impulso en un país que está a nivel de los principales productores del mundo.