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Arroz uruguayo: adaptarse e integrarse como agenda de futuro

Calidad en la inserción comercial e integración con otros rubros mejoran la ecuación

Arroz: una marca país con desafíos crecientes - 2da edición
Diego Álvarez

En más de una oportunidad se ha mencionado que el sector arrocero uruguayo se vio favorecido por una coyuntura favorable en los últimos dos años, donde se registraron rendimientos promedio históricos y valores que permitieron una recuperación de un sector que registraba números rojos en los anteriores 5 años a ello.

Con la participación de un panel que integraba al subsecretario de Ganadería Ignacio Buffa, el economista Alfonso Capurro, el directivo de ACA y productor Rafael Bottaro y el gerente agropecuario de Casarone Daniel Gonnet, se discutió acerca de la realidad del sector pero sobre todo acerca del futuro.

Para la presente zafra, con una siembra que logró implantarse en fechas óptimas (casi todo sembrado en octubre) y a la espera de un incremento de temperaturas para los nacimientos, la cadena arrocera se ve desafiada por una considerable suba en los costos, donde hoy una hectárea pisa los US$ 2.200, una caída de casi 4.000 hectáreas de superficie a nivel nacional, un precio provisorio 85 centavos de dólar por debajo del año pasado y un tipo de cambio más débil.

¿Cómo puede defenderse el sector a esta coyuntura? En las distintas exposiciones pareció haber consenso al respecto. En un mundo convulsionado, con los principales ejes económicos atravesando fases turbulentas, la adaptabilidad e integración del sector son la llave maestra a un universo de oportunidades que lo sostengan como dinamizador de aquellas zonas más rezagadas del país.

En palabras del economista Capurro, el mundo atravesará en 2023 una fase de recesión esperada por distintos aspectos, entre ellos la reacción de los gobiernos al impacto de la pandemia, y el arroz como producto de bajo valor relativo por tonelada debe prepararse para competir contra otros commodities mejor posicionados, pero sobre todo ingresar mejor a los mercados. En este sentido el Transpacífico es especialmente importante, pero en palabras del propio Bottaro hay que poner el ojo en los países de Centroamérica. La adaptabilidad también incluye no perder el foco de lo que se produce y muy bien en Uruguay, pero si hay un contexto favorable a exportar arroz cáscara, aprovecharlo sin perder de vista el futuro, como expresó Daniel Gonnet.

Al respecto del precio provisorio, industria y productores reivindicaron el mismo, sosteniendo que defiende al sector de vulnerabilidades como falta de escala, ausencia de mercado interno e institucionalidad de la cadena, pero no defenderlo por sobre la idea de conseguir mejores negocios, sino como herramienta precisamente para lograrlos.

El subsecretario de Ganadería Ignacio Buffa se refirió a la integración del sector con otras producciones, el cual fue el segundo aspecto consensuado a considerar. El crecimiento de superficie del sorgo, una ganadería o soja fuertes y la expansión del maíz llegan a complementar al arroz como grano rey, así que tal como dijo Buffa, “Su Majestad amplía la corte”.

Con optimismo en superar las 10 toneladas en promedio, la posibilidad de recuperar competitividad, un precio convenio fuerte, adaptabilidad en los mercados internacionales e integración local, el arroz renueva desafíos año a año.

Ing. Agr. Juan Ignacio Buffa, subsecretario del MGAP: "El arroz como Su Majestad acompañado por una Corte"

Juan Ignacio Buffa en Treinta y Tres
Diego Álvarez

“Debemos ser eficientes en el uso de cada peso de los uruguayos, y hemos logrado ahorrar casi 600 millones de dólares”, comenzó diciendo el subsecretario Ignacio Buffa. Por otro lado está la apertura comercial. La suerte del sector agropecuario depende de la calidad de inserción internacional y hay una agenda “agresiva” al respecto. Se necesita inversión, y “para eso lo principal es la confianza y la previsibilidad”, en palabras del subsecretario. La promoción de las inversiones es otro de los aspectos que se ha tratado de impulsar, como es el caso de la Comap. “El financiamiento ha sido importante, y el rol del BROU entendiendo al sector productivo y en particular al agro, con soluciones alineadas a los procesos necesarios de maduración”, sostuvo.

La agenda en inserción internacional es casi de sesión permanente. “Hoy me acompaña Leonardo Olivera, director de Servicios Agrícolas, con quien hacemos las gestiones de acceso sanitario con una responsabilidad intransferible. TLC sin habilitación sanitaria no existe, la llave arancelaria permite ese tipo de negocios”, dijo Buffa.

“Estamos trabajando en el acceso a Honduras, a Guatemala, en México tenemos una agenda permanente para sostener el mercado solucionando los problemas sanitarios que han surgido, mejorando condiciones de acceso y abriendo nuevos productos, trabajamos con Ecuador, con el cambio de parámetros comerciales con Brasil, la tradicional franja de precios con Perú. Irán tiene el relacionamiento arriba de la mesa que se interrumpió por el arsénico, vamos a ir a Marruecos, Colombia está arriba de la mesa”... enumeró en su discurso.

“Un viejo arrocero me dijo que el MGAP es el cadete de lujo de muchos sectores. Bienvenido sea, en la articulación con Transporte, Economía, o con el BROU”, sostuvo, y cerró: “Los bienes públicos es donde estriba el privado para agregar valor. Imagino un sector trabajando el acceso a mercados. El arroz como su majestad absoluta va cada vez más acompañado de una corte, inserto en sistemas de producción como semilla fina, ganadería, sorgo, soja, maíz”.

Ec. Alfonso Capurro - socio de CPA Ferrere: "Los commodities agrícolas se resguardan más a esta reversión"

Alfonso Capurro
Diego Álvarez

“Para las perspectivas económicas vemos un triple shock y una estanflación. Hay una desaceleración marcada en 2023”, comenzó diciendo el economista Alfonso Capurro.

En Europa ha golpeado la guerra y la crisis energética. En China afectó la política Covid cero en los primeros meses del año y la continuidad en el tiempo genera incertidumbre, con el Yuan en su mayor depreciación de los últimos 30 años. “Estados Unidos tiene una inflación elevada que presiona a la FED, con una demanda recalentada y presiones salariales. Hay que ver hasta cuánto suben las tasas y cuánto mayor es la recesión a lo necesario o no”, sostuvo en su exposición.

Los commodities aumentaron de valor en comienzos del año, pero luego retrocedieron. Pese a la caída, se mantienen elevados en la perspectiva histórica. El dólar alcanzó el máximo nivel en los últimos 20 años en términos reales. Al respecto, Capurro dijo: “se fortalece a nivel global, pero Uruguay sigue desanclado. Aumentan los costos en dólares acá, pero nuestros clientes y competidores se abaratan”.

Los commodities agrícolas son los que se resguardan mejor de esta fase de reversión.

Pese al triple shock, Uruguay se mantiene firme en su crecimiento, explicado en buena medida por el rebote de servicios afectados por la pandemia y el alto rendimiento de la soja. “La posición fiscal y la fortaleza institucional de Uruguay lo diferencian de la región, y la prudencia adoptada durante la pandemia adquiere mayor relevancia en un entorno financiero adverso”, sostuvo el economista. El desafío es defender el empleo, con una reversión de la inversión y dificultades en el turismo y comercio de frontera.

Es un contexto desafiante para agregar valor en las exportaciones, los costos en dólares crecen y el arroz es un sector paradigmático por la intensidad de insumos por hectárea. “El BCU intentaría dar señales a la baja en la inflación para ver un posible giro, donde se espera que baje de 8% en marzo de 2023 y haya una recomposición de la competitividad como buena noticia”, cerró el economista Alfonso Capurro en su exposición.

Ing. Agr. Rafael Bottaro - directivo de la Asociación de Cultivadores de Arroz: "Superar las 10 toneladas en promedio y veo un precio convenio fuerte"

Rafael Bottaro
Diego Álvarez

“Aspirábamos a un precio provisorio mayor en junio. Nuestro rubro quedó para atrás frente a la tendencia de otros commodities”, expresó Rafael Bottaro, directivo de la ACA. Si bien el precio convenio es un promedio de las ventas realizadas y a veces se es injusto si se acuerda solo de un precio en un momento, “entendemos que este año hubo mejores alternativas en cada momento que terminaron definiendo el valor”, aseguró el productor de Cerro Largo.

Firmemente dijo que el precio convenio está plenamente vigente. “Todo lo hacemos buscando el mejor precio, nunca vamos a defender algo vía barreras que impidan otro tipo de negocio mejor”, añadió. Por la propia estructura “necesitamos que la industria esté atenta, porque el precio debe defenderse por sí mismo”, dijo Bottaro.

“Cada vez que se cambia parece que es un drama, pero después la industria va elaborando, construyendo los atributos necesarios y el valor culinario cuesta que lo reciba el productor”, sostuvo consultado sobre las variedades. “Cuando defendemos por calidad culinaria y no productividad, que no necesariamente son opuestos pero a veces sucede, no hemos tenido las mejores experiencias de negocio”, manifestó.

El arroz se defiende por resultado. Hoy son pocos los arroceros que no hacen soja. “Si se ve el resultado económico del año pasado de soja versus arroz, no hay transferencia de costos posible. El productor busca el mejor negocio, lo que tiene conocimiento para hacer y lo que agronómicamente aplica en las tierras para irlas rotando”, dijo el directivo de ACA.

Además, puso énfasis en tener una habilitación rápida para bitrenes y tritrenes de Arrozur a Montevideo. “Ya está todo lo necesario”.

“En inserción internacional la ACA apoya mucho la apuesta a largo plazo, pero en el corto plazo debemos pensar en Centroamérica. Tenemos que ir con misión diplomática”, expresó.

“Veo un sector que supere los 10.000 kilos de promedio nacional, un precio convenio fuerte y una industria más flexible a nuevos y buenos negocios”, concluyó Bottaro.

Ing. Agr. Daniel Gonnet - gerente agropecuario de Casarone: "Adaptabilidad: el arroz con señales positivas genera derrame"

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Diego Álvarez

“El precio provisorio reflejó el valor internacional del arroz, con una bajada en comparación a 2021 donde hubo una sobrerreacción del mercado internacional. En la última década la producción de arroz del mundo fue superior al consumo. Hay un 36% o 37% de stocks, en el planeta se comercializa un 10% de lo que se produce y en ese porcentaje está un 2% colocado por Uruguay, que a su vez vende casi todo lo que produce”, comenzó explayándose Daniel Gonnet, representante de los molinos. Además, estamos dentro de los principales 10 exportadores del arroz que es el alimento más intervenido a nivel mundial, por eso vamos algo a contramano.

“El precio convenio es lo que nos ha traído hasta acá, y tiene 2 características clave.: por un lado limita las desventajas estructurales de la escala y la falta de mercado interno para Uruguay; por otro lado, le da institucionalidad al rubro compartiendo las visiones sectoriales”, agregó.

Para el mercado internacional, la industria debe adaptarse a las coyunturas sin perder el foco del futuro. “No es el futuro de Uruguay vender arroz cáscara, pero tenemos oportunidades en variedades, diferenciación, valor agregado ambiental que nos permita adaptarnos a cada coyuntura.

Estamos en un cambio de época, donde el arroz incorpora a su estructura de costos la integración con otros rubros”, auguró Gonnet: “pensamos con cabeza arrocera y complemento.

En la chacra los costos son en dólares, en pesos y en bolsas. “Lo que es inadmisible es que paguemos el subsidio de $3,50 al transporte. Está bien que eso exista, está mal quien lo paga. En una cancha compleja, se agrega eso”, dijo con firmeza acerca del esquema de costos.

Hace 2 años Uruguay tuvo el primer resultado positivo al arroz después de 5 negativos. “El año pasado en el trabajo presentado aquí por Capurro se veía que el arroz genera 80 empleos entre directos e indirectos por cada 1000 hectáreas. Eso es derrame, eso hace el arroz con señales positivas, por eso magino un arroz con un sector en lo que lo apasiona, articulado a sistemas de producción”, celebró Gonnet.

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