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Déficit hídrico y ola de calor tienen su impacto en los cultivos: conozca detalles del monitoreo de INIA Gras

Este escenario compromete los potenciales de rendimiento de las chacras de soja y maíz

Maíz.
Maíz.
Alexis González.

La persistencia del déficit hídrico, principalmente en el sur del país, sumada a la actual ola de calor, condiciona el panorama productivo. Los últimos datos del monitoreo de agua en el suelo que realiza INIA Gras muestran contenidos por debajo de los niveles adecuados, con impactos directos sobre los cultivos de verano, en particular el maíz.

“La información que tenemos actualizada es hasta el 21 de enero y lo que vimos en los primeros diez días del mes fue una situación bastante crítica”, explicó la doctora en Ciencias Agrarias Guadalupe Tiscornia, coordinadora del área de Sistemas de Información y Transformación Digital del INIA Gras, en un informe elaborado por Valor Agrícola. En ese período, “hubo valores menores al 20% de agua disponible en el suelo en gran parte de la zona sureste, y prácticamente toda la región sur estuvo por debajo del 30%”.

Como referencia agronómica, Tiscornia recordó que “la vegetación empieza a resentirse por debajo del 50% y, del 40% para abajo, ya el estrés es claro”, lo que ayuda a dimensionar el impacto del déficit en buena parte del sur.

Al analizar el impacto sobre los cultivos, la técnica subrayó que el maíz de primera es el más afectado. El INIA Gras hace balances hídricos específicos para los cultivos de verano, donde consideran no solo las lluvias, sino también el estadío fenológico y la demanda de agua en cada etapa de los cultivos.

“En el caso de los maíces tempranos, la situación es muy comprometida”, afirmó. El cultivo ya venía con contenidos de agua en el suelo “muy bajos” desde diciembre y comienzos de enero, y aunque en algunas zonas se registró una leve mejora tras las lluvias del 9 y 10 de enero, los valores siguieron siendo insuficientes. “Si bien mejoró un poquito, igual estaba por debajo del 40%”, indicó. Para el maíz de segunda, el escenario dependerá en mayor medida de cómo se comporten las lluvias en las próximas semanas, mientras que el maíz temprano “ya venía desde hace un tiempo en una situación bastante crítica”.

La soja de primera muestra, por ahora, un panorama “algo menos delicado”. Según explicó Tiscornia, esto se debe a que en las etapas iniciales el cultivo tiene una menor demanda de agua. “En los primeros días de enero la soja estaba entre 30% y 40% de agua disponible, no era tan crítico como el maíz”, señaló. Con las lluvias registradas, esos valores subieron levemente y hoy “estarían por arriba del 40%”, lo que reduce el riesgo inmediato.

De todos modos, advirtió que el desenlace dependerá de la distribución de las lluvias hacia adelante. “Cómo se den las lluvias va a ser clave para la soja de primera, y ni que hablar para el maíz de segunda”, sostuvo.

En el balance hídrico general, los días 11 al 20 de enero mostraron un leve aumento de los contenidos de agua en el suelo, por las lluvias del 9 y 10 de enero y temperaturas más bajas que redujeron la evapotranspiración. Sin embargo, el alivio fue limitado. “Estamos con valores bajos, por debajo del 40 o 50% en toda la región sur”, remarcó Tiscornia, con focos particularmente complejos en Colonia. Allí, INIA La Estanzuela acumuló alrededor de 30 milímetros en lo que va de enero, “valores muy bajos” para la época.

Además, destacó que en muchas zonas “no dio ni para hacer barro”. El suelo, muy seco, absorbió prácticamente toda el agua caída. “Es como una esponja”, graficó. Incluso, otra variable que monitorea INIA Gras —el agua no retenida, que es la que escurre y recarga cursos de agua y tajamares— “prácticamente no registró valores en el sur”, lo que muestra la escasa recuperación de reservas.

En el caso del arroz, la situación es distinta a la del sur agrícola. Si bien las reservas no alcanzan los niveles deseados para esta altura del verano, “no están en una situación muy complicada”, explicó Tiscornia. Algunas zonas del este recibieron lluvias algo más significativas en los últimos días. Por ejemplo, en Treinta y Tres, la estación de INIA registró en torno a 12 milímetros. “Las reservas están mejor de lo que es la zona sur”, resumió, aunque aclaró que el monitoreo continúa de cerca para evaluar la evolución de las represas.

Mirando hacia lo que resta del verano, las perspectivas siguen marcadas por una alta incertidumbre en materia de lluvias. Los modelos no muestran una señal clara, mientras que para las temperaturas se mantiene una tendencia más consistente. “Para el trimestre se siguen mostrando mayores probabilidades de temperaturas por encima de lo normal”, indicó Tiscornia, una señal que se repite en distintas actualizaciones y que suma presión a un escenario hídrico ya ajustado, tanto para cultivos como para pasturas.

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