Carnes / Ganadería

Poco interés por ganado de corral

Incertidumbre de cuota 481 tira abajo el ánimo, la inversión y los precios del ganado

Ganado a corral. Foto: El País.

Ganado a corral. Foto: El País.

Pablo Antúnez

La incertidumbre generada por el futuro de la cuota 481, el cupo cárnico de alta calidad de la Unión Europea, sigue provocando bajas en el precio del ganado y complicando más el mercado.

El desánimo está tirando abajo logros que la cadena cárnica no puede perder, como la especialización en algunos segmentos de la cría que posibilitó que algunos productores puedan producir novillos de 18 meses con 380 kilos de peso para entregarle a los corrales para su engorde final y posterior faena.

“Están pasando US$ 1,60 por kilo cuando durante todo 2015 y 2016 ese tipo de ganado que se utiliza para la cuota valía US$ 1,80 y hasta US$ 1,85 por kilo. Hoy el precio para ese tipo de ganado especial es muy parecido al del ganado convencional”, afirmó a El País el presidente de la Asociación de Consignatarios de Ganado, Carlos De Freitas.

Estos precios generan desanimo en aquellos productores que se especializaron en producir un animal de menor edad, más pesado y con mayor calidad que es la base de la producción de los corrales de engorde, que tampoco están mostrando interés en encerrar ganado.
“Junto con el cordero pesado, la cuota 481 conforma los dos negocios que lograron unir a toda la cadena, con eslabones especializados”, reconoció a El País De Freitas.

“Hay productores que se perfeccionaron tanto, que en años buenos llegan a kilajes muy altos con animales de 18 meses, ya no con animales de 22 meses”, agregó el operador. A su vez, los corrales de engorde también se perfeccionaron en el engorde de un novillo y una vaquillona bien diferente a la convencional.

INCERTIDUMBRE. La incertidumbre está generada porque el Departamento de Comercio de Estados Unidos decidió hacer un llamado público a todos los afectados por el funcionamiento de la cuota cárnica 481.

Este cupo nació en el marco del litigio de más de 10 años que prohibió el ingreso al viejo continente de la carne vacuna estadounidense tratada con hormonas. En Estados Unidos las hormonas forman parte del paquete aplicado en el sistema de engorde de la ganadería de carne y eso es muy difícil de cambiar. A diferencia de Estados Unidos, en Uruguay el uso de hormonas y anabólicos durante el engorde está prohibido por ley, la edad del ganado está garantizada por una trazabilidad individual electrónica —sus datos son inviolables— y la ganadería de carne tiene una base netamente pastoril, por más que se utilice la suplementación estratégica con granos.

El período de consulta pública mencionado anteriormente ya está en marcha termina el 22 de febrero de 2017 y si la cuota cae, no será de inmediato. Por eso, esta semana, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre buscó tranquilizar las aguas y neutralizar esa incertidumbre aclarándole a los productores que “para las decisiones que se tienen que tomar hoy de cara a los próximos tres o cuatro meses, el tema no está en discusión”.

Y es más, agregó que “si se genera la incertidumbre de que esto se cae mañana, las decisiones en cadena terminan pegándole al primer eslabón, que es quien define el valor del producto. Me importa abrir la mayor cantidad de mercados posibles, mejorar los accesos, pero también transmitir cuáles son las reglas de juego”.

La cuota 481 fue otorgada a Estados Unidos y luego pudieron acceder terceros proveedores —entre ellos Uruguay— pero siempre estuvo pendiente de un hilo y siempre se supo que podría llegar a caer.

CIFRAS. Uruguay la supo aprovechar desde el principio (desde 2012). Antes de su existencia, Uruguay le vendía a la Unión Europea 10.000 toneladas de carne bovina madurada y desosada por US$ 100 millones. Cinco años después le está vendiendo 22.000 toneladas por US$ 215 millones.

La molestia de los exportadores de carne de Estados Unidos es que Uruguay está usando el 25% de la cuota —Australia está en la misma postura que Uruguay— y eso hace que presionen para que se elimine este cupo y lograr una mejor negociación con la UE para su carne.

Para Uruguay la cuota es vital, no sólo porque su carne —en el marco de la Cuota 481 y no en la Hilton— ingresa con arancel cero y eso está permitiendo la pérdida de entre US$ 250 millones y US$ 300 millones, sino por la especialización que logró en la cadena cárnica.

Una vez más quedó demostrado que cuando están los estímulos económicos, hay apuesta e inversión, crece una verdadera integración y todos los eslabones tiran por igual con una meta común.

El precio promedio por tonelada para la carne de citada cuota es US$ 9.700 y van más cortes que dentro de cupo Hilton, que además paga arancel de 20%. Durante el ejercicio iniciado el 1 de julio al 23 de diciembre, Uruguay embarcó 7.972 toneladas de cuota 481, un volumen 30,5% superior al mismo periodo del año pasado, según datos del INAC.

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