Carnes / Ganadería

Hay pocas posibilidades de colocar asado en Argentina

Hace tres años que no ingresa; iban 100 toneladas al mes.

Frigorifico  Canelones, reses colgadas, gente trabajando foto Ariel Colmegna, Archivo El País, hoja 80808 del 20010111

Carne. Uruguay tiene otros mercados para los asados y China es uno de los fuertes compradores. Foto: Ariel Colmegna.

Pablo Antúnez.
El consultor argentino Ignacio Iriarte, especialista en el mercado cárnico y referente para su país y el mundo, aseguró que si Uruguay logra colocar carne bovina en el mercado argentino, “el negocio se focalizará en asados y sólo abarcará pequeños volúmenes”, por lo que no moverá la aguja de los frigoríficos.
La posibilidad de colocar carne bovina uruguaya y ganado en pie en el mercado argentino comienza a cobrar fuerza en estos primeros días de gobierno de Mauricio Macri, alimentada por las declaraciones de algunos gremialistas, empresarios y autoridades del vecino país. En las últimas horas el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, sostuvo que el gobierno comenzará a importar carne vacuna si la producción ganadera local no está en condiciones de abastecer el mercado para que bajen los precios.
Sin embargo, más allá de los anuncios políticos, la realidad parece ser otra.
“Si Uruguay consigue entrar asados vacunos a la Argentina -como lo hizo hace varios años en momentos coyunturales-, esos negocios no serán importantes en términos macroeconómicos”, dijo Iriarte ante la consulta de El País.
Según los antecedentes, en los años en que entraban asados uruguayos al mercado argentino, sólo lo hacían a Entre Ríos, Misiones y Corrientes y nunca llegaban al gran Buenos Aires, que está acostumbrado a consumir una calidad superior y cortes procedentes de animales de menos de un año, engordados a corral.
Iriarte recordó a El País que los ingresos de asados uruguayos al mercado argentino “no superaban las 100 toneladas mensuales” cuando los precios lo permitían y ya hace “tres años que no entra nada de asados uruguayos. Si la exportación se vuelve a dar no será relevante”, admite el consultor.
Por otro lado, los asados que van por camión no es un producto que se pueda trasladar mucho y desde la visión de Iriarte “si el asado uruguayo entrara al gran Buenos Aires sería castigado en el precio y muy difícil de vender”. Es que, según explicó, “el mercado de Buenos Aires es de carne chica, de grasa blanca, de costilla chica, es muy delicado y difícil”.
Los negocios eran factibles antes de que Argentina devaluara y según algunas consultas efectuadas por El País a frigoríficos uruguayos hoy los precios no dan para hacer negocios con Argentina, donde además de la devaluación hay costos de flete que son altos, adelantos de IVA y otras obligaciones que complican las ventas. Apenas los números no cierran el negocio se termina rápido.
Iriarte fue muy claro en que “es muy difícil que Uruguay vaya a regular el mercado argentino con sus asados, que es gigantesco. El consumo es de 2.500.000 toneladas de carne”, advierte el consultor.

Ganado en pie. Pero si hoy resulta difícil colocar asados en Argentina, más se complica la posibilidad de llegar con terneras en pie para reforzar el menguado stock de la ganadería argentina.
“En Argentina hoy el ganado está en US$ 3,60 por kilo en gancho y en Uruguay está cercano a US$ 3,20 por kilo (el novillo gordo), pero hay muchos gastos para exportar”, destacó el consultor argentino. “El precio de la hacienda en Argentina está firme y si el dólar retrocede, aumenta el precio de la hacienda y crece la brecha en Uruguay”, explicó Iriarte.
Ahora más allá de los precios, lo que complicaría más la posibilidad de enviar ganado en pie hacia Argentina es que el servicio sanitario de ese país (Senasa) pidió a Uruguay “tratamiento espejo” y en algún momento muy especial, si los precios, los gastos y el mercado lo permiten, los productores argentinos también buscan la posibilidad de colocar ganado en los frigoríficos uruguayos.
Según información recabada por El País, con la mayoría de los mercados, Uruguay tiene incluido en sus protocolos una cláusula estableciendo que los bovinos que salen en pie a mercados tan exigentes como China, Turquía, Emiratos Árabes y muchos otros, son nacidos y criados en el país, por lo que, el hipotético ingreso de ganado argentino -o de otra procedencia- en momentos coyunturales, podría provocar la pérdida de mercados para la exportación en pie de ganado uruguayo.
Iriarte aseguró también que hoy la ganadería argentina está con una camada de terneros muy alta y probablemente se acerque a 13.900.000 destetes a marzo o abril de 2016. Se está pensando que la ganadería argentina tiene hoy en el campo para destetar unos 700.000 terneros más que el año pasado.
Por otro lado, dijo que la faena ha venido entre estable y una mínima tendencia a la baja, pero los nacimientos son muy superiores, “La diferencia es que a marzo, cuando se vuelva a calcular el stock, vuelva a estar en crecimiento”. Por otro lado, según la visión del consultor, los ganaderos argentinos están en una fase de retención de vientres. “El porcentaje de hembras en la faena ha sido muy bajo”. A la vez, no está cuantificada la pérdida de terneros por las inundaciones y por más que se exagere la mortandad parece no ser tan alta.

Un stock destruido en tan sólo 10 años.

Depende los datos que se tomen, la ganadería argentina perdió entre 11 y 13 millones de cabezas bovinas en una década a raíz de las políticas impulsadas por el gobierno de Cristina Fernández.
“La serie más coherente es la que hace desde 2007 el Servicio Nacional de Sanidad (Senasa). Se vacunaron en el otoño de 2007 unas 60.166.000 cabezas. Se cayó el stock a 50 millones de cabezas en 2011 y hoy tenemos 52 millones según primera campaña de vacunación de otoño. Esa sería la serie más antigua pero comienza en 2008, con lo cual parte del daño ocasionado por las políticas del kirchnerismo no está registrado”, explicó el consultor cárnico argentino Ignacio Iriarte. Agrega que si se le pregunta hoy al gobierno cuánto es el stock bovino, dirá que hay 51,4 millones de cabezas bovinas, pero es probable que a marzo próximo haya unas 700.000 cabezas más. Estamos en una fase de retención de ganado”, advirtió. Lo que está claro es que Argentina perdió casi el mismo stock bovino que hoy tiene Uruguay.

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