Economía

Bergara: un escenario aún más complejo, es manejable

Uruguay mantiene una economía en crecimiento y con estabilidad financiera en un contexto externo complejo. Esa fue una de las conclusiones que manejó ayer el presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara.

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Bergara insistió ayer en el cuidado a la inflación pero sin dejar de lado la macroeconomía.

Maximiliano Montautti.

En ese escenario volátil e incierto, el país debió armar una plataforma para afrontar esa incertidumbre internacional, apuntando a objetivos múltiples, sostuvo Bergara. En resumen, conseguir que todos los “platitos chinos” sigan girando a la vez.

Durante una disertación realizada ayer dentro del 12° ciclo de conferencias “El agro en los tiempos que vienen”, organizado por El País, la consultora Seragro y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, (IICA), Bergara sostuvo que algunos de los desafíos de la política económica es identificar los riesgos, tratar de mitigar vulnerabilidades y generar fortalezas para navegar en ese mundo de riesgo e incierto.

Entonces en ese marco de volatilidad “uno pone a prueba si pudo construir una plataforma para poder afrontar y navegar ante tanta incertidumbre”, sostuvo Bergara.

“En ese contexto, hablemos de los platitos chinos”, agregó el jerarca.

“La política económica no puede estar eligiendo en cada momento cuál es su único objetivo, tiene que procurar administrar múltiples objetivos, porque todos esos objetivos están interactuando. Nadie puede segmentar en casilleros lo que pasa con la inflación, el tipo de cambio, la estabilidad financiera o las cuentas fiscales, porque todo interactúa con todo”, afirmó.

“La inflación es una enemiga de la competitividad. Cuando se pone como opción dedicarse a la inflación o a la competitividad se pierde de vista el hecho que entre otros factores que afectan a la competitividad de un país está la inflación. El descontrol inflacionario es probablemente el peor enemigo de la competitividad”, añadió Bergara.

Refiriéndose al tipo de cambio habló de flexibilidad. “El dólar estuvo a $ 27, a $ 18, subió a $ 24 durante la crisis (de 2008), bajó a $ 19, estuvo a $ 22 y hoy está en casi $ 30. Ha habido una fluctuación importante del tipo de cambio, porque estamos en un contexto de flexibilidad cambiaria”, dijo.

Añadió que si se compara el valor del dólar entre los dos últimos años, puede observarse una depreciación nominal de más del 50%.

Y allí llegó el tercer platito chino. “Cuando uno interviene en los mercados para estabilizarlos (mencionando las ventas de dólares que ha venido realizando el Banco Central para frenar la suba del dólar) eso no es gratis y a veces esos costos se reflejan en las cuentas públicas. Y ahí aparece otro foco de preocupación: la sustentabilidad de las cuentas públicas. (Pero) hemos reducido la deuda neta del país, que bajó 50 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) en 10 años”, explicó.

“Estructuralmente la inflación tiene que ser baja, las empresas tienen que ser competitivas y las cuentas públicas sustentables. Son objetivos que se retroalimentan. La estabilidad financiera es la otra parte. La desaceleración económica obliga a ser más cuidadosos, más cautos, pero lo hacemos desde una plataforma que hemos construido para navegar en ese mundo incierto con desaceleración económica”, afirmó.

Las expectativas.

La inflación anualizada a octubre se ubica en 9,15%, lejos de la meta establecida por el BCU de entre 3% y 7%. Por eso, en varios pasajes de su disertación el jerarca macó su preocupación por la suba de precios. Y en ese sentido, le dio una trascendente importancia a las expectativas.

“Un factor importante es no operar negativamente sobre las expectativas porque se corre el riesgo de las profecías autocumplidas”, indicó. “Si a un formador de precios le dicen al oído que el dólar se va a $ 36 o $ 38, que la inflación no se va a poder sostener. Le dicen: mirá que no sería malo que la inflación llegara a 14% o siga para arriba. ¿Con eso en la orejita, si al otro día tiene que fijar precios, qué hace? Los sube. Por lo tanto es una profecía autocumplida. Las expectativas son cada vez más importantes”, manifestó el jerarca.

Lo peor.

Bergara también se refirió a qué pasaría en un contexto externo más complejo que el actual. Allí manejó escenarios de riesgo (no quiere decir que se vayan a dar) como una volatilidad en los mercados financieros mucho mayor a la actual, que la desaceleración china fuera a 1% o 2% en vez de al 6,5%, que la región tuviese más problemas o que en Uruguay la gente piense que la inflación ingresará en una espiral.

“Si todo eso se diera, porque estamos hablando de siniestros, aún así entendemos que en nuestro mapa de riesgo seguimos en una zona con capacidades para manejar la situación “, afirmó.

Por último, al ser consultado sobre el año próximo y la marcha de la economía, Bergara repitió la receta: la política va a trabajar para mantener los platitos chinos girando a la vez.

Construcción y los costos en las obras públicas.

El presidente del BCU, también se refirió a la productividad y recordó que tiempo atrás un empresario de la construcción le señaló que caía en su sector. “Si agarrás un par de obras grandes menos la vas a mejorar”, le contestó Bergara en su momento.

El fundamento del presidente del BCU fue que la construcción durante su boom, tuvo que tomar personal no calificado para hacerle frente a los proyectos que decidía realizar. Igualmente, a pesar de esa pérdida de productividad, señaló que la construcción siempre ha fijado aumentos salariales altos.

Añadió que los costos y los salarios que a veces no le son convenientes al sector cuando se hace cargo de proyectos a nivel privados son “cargados” al momento de encarar obras públicas. Bergara señaló además, que el sector agropecuario ha sido una de las “vedettes” en productividad en los últimos años. Además dijo que ese sector no debería enfrentar riesgos para colocar sus productos en el mercado global pese a la baja de precios.

 

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