En el local Santa Bernardina de la Sociedad Rural de Durazno, la cabaña Rincón de las Mulas concretó su remate anual con colocación del 100% de la oferta y un trámite sumamente ágil y dinámico. El promedio general para los 40 toros Angus fue de US$ 5.715, con un valor máximo de US$ 8.520 y un piso de US$ 4.800.
Al abrir la jornada, el administrador de Rincón de las Mulas, Felipe Capurro, agradeció la concurrencia y remarcó la relevancia del momento para la ganadería y destacó que "apostar a la genética es una de las patas fundamentales de la cría".
En la misma línea, el martillero Alejandro Zambrano complementó, que "la pata genética es una necesidad, una obligación y una forma de potenciar los esfuerzos en la cría, acelerar procesos, lograr animales precoces y convertir el alimento de manera más eficiente", destacando además el trabajo y la preparación del material presentado por la cabaña.
En el detalle de los reproductores, se vendieron 35 toros PI a un valor medio de US$ 5.681 (con máximo de US$ 8.520 y mínimo de US$ 4.800) y 5 toros colorados SA que promediaron US$ 5.952 (máximo de US$ 7.200 y mínimo de US$ 5.040).
En los vientres Angus, al inicio de la subasta, el mercado marcó la firmeza que luego se trasladaría a los toros, dispersándose 101 ejemplares a un promedio global de US$ 1.609, con un valor máximo de US$ 2.220 y un mínimo de US$ 1.380. En esta fila se comercializaron 10 vaquillonas PI a un promedio de US$ 1.895 (máximo de US$ 2.220 y mínimo de US$ 1.380), 5 vaquillonas coloradas SA a un valor único de US$ 1.872 y 86 vaquillonas sobreaño (en tres lotes) que se vendieron de un solo martillazo a US$ 1.560.