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Mercosur-Unión Europea: Uruguay avanza hacia la ratificación final y el acuerdo podría operar en el primer semestre

Tras la aprobación unánime en el Senado y su inminente ratificación en Diputados, Uruguay se encamina a la etapa final del acuerdo Mercosur-Unión Europea. El inicio operativo dependerá ahora de la Unión Europea, mientras el sector cárnico sigue de cerca la negociación por cuotas y beneficios arancelarios

Unión Europea
Foto de Dušan Cvetanović-Pexels

La aprobación por unanimidad en el Senado del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea marcó un hito para la política comercial uruguaya. En estas horas, el tratado pasa a la Cámara de Diputados, donde todo indica que será ratificado por una amplia mayoría, pese a que no contará con el respaldo de todos los sectores.

De concretarse la votación en Diputados, Uruguay quedará formalmente en la etapa final de ratificación parlamentaria de un acuerdo que lleva más de 25 años de negociaciones y que ahora entra en su fase decisiva de implementación.

El licenciado Gonzalo Oleggini, especialista en comercio internacional e inserción externa, señaló en Valor Agregado de radio Carve y Oriental Agropecuaria que el país se encuentra “básicamente en el proceso final de toda esta historia de 26 años”, y que, una vez culminado el trámite parlamentario, la atención se trasladará a la Unión Europea.

Tras la aprobación parlamentaria en Uruguay y el avance del proceso en Argentina y Paraguay, será la Unión Europea la que deberá definir los pasos para que el acuerdo comience a funcionar de forma provisoria.

Según Oleggini, el bloque europeo ya manifestó su intención de activar el tratado de manera provisional mientras se resuelven aspectos jurídicos internos, por lo que en las próximas semanas debería comunicar cómo será ese proceso.

“La Unión Europea es la que tiene que mover ahora las fichas y decirnos cómo va a implementar el acuerdo de forma provisoria. Desde ahí se definirá la fecha de arranque”, explicó.

La entrada en vigencia efectiva se concretaría a partir del primer día de un mes determinado —por ejemplo, abril, mayo o junio— una vez culminados los procesos de promulgación en los países del Mercosur y definidos los mecanismos de implementación del lado europeo.

Para Uruguay, tras la promulgación de la ley correspondiente, el acuerdo quedará operativo a nivel interno en un plazo aproximado de 30 días, aunque su funcionamiento real dependerá de la coordinación con la Unión Europea.

Carne vacuna: expectativas por nuevas cuotas y beneficios arancelarios

Uno de los capítulos más relevantes para Uruguay es el referido al acceso de la carne vacuna al mercado europeo. El acuerdo contempla una cuota adicional de 99.000 toneladas para el Mercosur, con un arancel dentro de cuota del 7,5%, distribuida en 55% para carne fresca y 45% para congelada.

Oleggini indicó que, una vez que el acuerdo entre en vigencia, todos los beneficios se activarán simultáneamente, incluida la nueva cuota. Sin embargo, la distribución entre los países del Mercosur deberá definirse en una negociación interna que se prevé intensa.

“En las próximas semanas habrá que negociar los porcentajes de utilización de la cuota. El escenario óptimo para Uruguay sería acceder a una cuarta parte, alrededor del 25%, pero no todos los países tienen el mismo volumen ni la misma capacidad exportadora”, sostuvo.

Además, el acuerdo contempla mejoras en la cuota Hilton, actualmente asignada a Uruguay por algo menos de 6.000 toneladas, que verá reducciones arancelarias y mejores condiciones de acceso. Este aspecto resulta especialmente atractivo considerando los altos precios que ha alcanzado ese mercado, cercanos a los 20.000 dólares por tonelada.

Aunque el proceso técnico parece encaminado, Leggini advirtió que en Europa también inciden factores políticos y económicos. El lobby agrícola europeo, que había manifestado fuertes resistencias al acuerdo, obtuvo recientemente mayores fondos de apoyo, lo que habría contribuido a reducir la tensión.

“Cada parte logró, en principio, algunos de sus objetivos. Eso hace pensar que la puesta en funcionamiento provisoria no debería encontrar grandes obstáculos”, afirmó.

De todos modos, permanece abierta una instancia judicial en el ámbito europeo que debe definir si el acuerdo se ajusta plenamente a la normativa comunitaria. Mientras tanto, la aplicación provisoria permitiría comenzar a operar comercialmente.

Mientras Uruguay y Argentina avanzan con rapidez en la ratificación parlamentaria, Paraguay también tiene el trámite avanzado. Brasil, en cambio, podría demorar algo más, aunque el avance de sus socios regionales podría acelerar el proceso interno.

Para Oleggini, el escenario más probable es que el acuerdo comience a operar durante el primer semestre de 2026. “Es muy posible que quede operativo en los próximos meses. Una vez que Uruguay y Argentina ratifiquen, la respuesta europea debería ser inmediata”, señaló.

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