La situación sindical en Conaprole atraviesa horas de relativa calma tras la suspensión de las medidas gremiales, mientras la cooperativa analiza una nueva propuesta presentada por el Ministerio de Trabajo para encauzar el conflicto que ha afectado su operativa en los últimos meses.
El vicepresidente de la cooperativa, Alejandro Pérez Viazzi, señaló que las medidas fueron levantadas por el sindicato y que las plantas comenzaron un proceso de reacomodamiento, aunque aún con demoras en la normalización total de la operativa. Durante la noche del jueves, especialmente en la planta 8 de Villa Rodríguez, se registraron largas colas de camiones para descarga de leche, lo que genera rezagos que pueden extenderse durante varias horas.
En los últimos meses, la conflictividad impactó de forma directa en la producción y el abastecimiento, con faltantes de productos en el mercado interno y dificultades logísticas. Según la cooperativa, desde comienzos de año se registraron unas 20 medidas sindicales de distinto tipo, incluyendo paros generales, por turno y reglamentos de trabajo.
La propuesta del Ministerio de Trabajo ya fue recibida por las autoridades de Conaprole y será evaluada formalmente el próximo lunes en el directorio, junto al Comité de Capital Humano. No obstante, desde la cooperativa adelantaron que no se tomarán resoluciones definitivas hasta después de la asamblea prevista para el miércoles 25.
Desde la conducción de la empresa se insiste en que cualquier negociación debe desarrollarse “en paz y sin medidas”, y concentrarse en los temas ya planteados, sin incorporar nuevos reclamos. En ese marco, el cierre del centro de distribución de Rivera fue definido como un asunto “totalmente laudado”, sin posibilidad de reversión. El centro, según la cooperativa, generaba pérdidas mensuales del entorno de los US$ 50.000 y su continuidad estaba condicionada a la implementación de inversiones tecnológicas que finalmente no pudieron concretarse en un contexto de conflicto.
Tecnología y competitividad
Uno de los puntos centrales del diferendo es la incorporación de nuevas tecnologías en plantas industriales y procesos logísticos. Desde Conaprole sostienen que estas inversiones son indispensables para mejorar la eficiencia, la calidad de los productos y la competitividad internacional, en un mercado cada vez más exigente.
Las nuevas herramientas, aseguran, no implican despidos sino una redistribución de tareas y formas de trabajo más eficientes. Sin embargo, desde la cooperativa consideran que existe una visión de corto plazo por parte del sindicato que dificulta la implementación de cambios necesarios para la viabilidad del negocio.
El conflicto, advierten, ya provocó pérdidas económicas significativas, incluyendo la imposibilidad de procesar materia prima, la pérdida de clientes en el exterior y el descarte de productos. En los últimos días, por ejemplo, se debieron descartar subproductos lácteos y se registraron dificultades para cumplir compromisos comerciales.
Cansancio de los productores y escenarios en evaluación
El desgaste generado por la prolongada conflictividad también comienza a sentirse en la base productiva. Desde la cooperativa señalan que los productores están “cansados” de las medidas y advierten que los costos derivados de la paralización terminan impactando directamente en el precio de la leche remitida.
En ese contexto, aunque no forma parte de la agenda actual del directorio, han surgido planteos sobre posibles alternativas de organización industrial, incluyendo esquemas de tercerización en algunas áreas, como señal del nivel de tensión alcanzado. De todos modos, las autoridades de Conaprole remarcaron que el objetivo es mantener la operativa dentro de la cooperativa y alcanzar un acuerdo sostenible en el largo plazo.
Uno de los principales interrogantes de cara a un eventual acuerdo es la existencia de garantías de cumplimiento de una cláusula de paz. La experiencia de acuerdos anteriores, que no lograron sostener la normalidad operativa, genera cautela en la cooperativa. Desde la empresa entienden que el Ministerio de Trabajo deberá jugar un rol clave para asegurar que lo pactado se cumpla efectivamente.
Preocupación por Brasil y el Mercosur
En paralelo al conflicto interno, la cooperativa también expresó preocupación por la situación comercial dentro del Mercosur. Brasil mantiene una investigación por presunto dumping contra exportaciones lácteas de Uruguay y Argentina realizadas en 2023, en un contexto de sequía que obligó al país vecino a aumentar sus importaciones.
Aunque el organismo técnico brasileño DECOM ya falló en dos oportunidades a favor de Uruguay y Argentina, descartando fundamentos para la acusación, el proceso continúa por impulso político de organizaciones de productores brasileños. Desde Conaprole advierten que esta situación genera incertidumbre en el principal mercado regional y plantea dudas sobre la efectividad de futuros acuerdos comerciales, como el eventual tratado Mercosur–Unión Europea.
Mientras tanto, la cooperativa aguarda la evaluación interna de la propuesta oficial y la evolución de la tregua sindical para determinar los próximos pasos en un conflicto que sigue marcando el pulso del sector lechero uruguayo.