La carne uruguaya atraviesa un momento especialmente favorable en los mercados internacionales, aunque las oportunidades que se presentan hacia adelante podrían ser todavía más importantes. Así lo consideró el doctor en Relaciones Internacionales Ignacio Bartesaghi, quien participó de una actividad realizada en Lascano, donde se abordaron las perspectivas del negocio ganadero y la integración de la ganadería con la agricultura, particularmente con el cultivo de arroz.
En diálogo con el programa Valor Agregado, de radio Carve y Oriental Agropecuaria, Bartesaghi sostuvo que Uruguay se encuentra frente a una coyuntura internacional que podría resultar decisiva para mejorar las condiciones de acceso de sus principales productos de exportación. En ese escenario, destacó especialmente las negociaciones comerciales en marcha, la posibilidad de avanzar hacia nuevos mercados asiáticos y los cambios políticos que podrían producirse en la región.
“Definitivamente, la carne atraviesa un buen momento a nivel de mercados y de aperturas sanitarias”, afirmó. Sin embargo, consideró que todavía existe un importante margen de crecimiento, particularmente si Uruguay consigue reducir las barreras arancelarias que históricamente han condicionado su competitividad frente a otros países exportadores.
Uno de los mercados que aparece en el horizonte es Indonesia, donde se esperan avances en materia de habilitaciones durante los próximos meses. Para Bartesaghi, estas aperturas representan un paso importante, aunque el verdadero salto estará asociado a la posibilidad de conseguir mejores condiciones comerciales.
En ese sentido, destacó las oportunidades que se abren a partir del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, así como las negociaciones para la incorporación de Uruguay al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).
“Si Uruguay logra avanzar rápido con el CPTPP, cambia el panorama, especialmente para este sector”, aseguró.
El especialista recordó que dentro de ese bloque se encuentran mercados de enorme relevancia para la carne, como Japón, donde Uruguay enfrenta actualmente un arancel cercano al 40%, además del Reino Unido, Malasia y Vietnam.
Se trata, según explicó, de economías con importantes volúmenes de importación de carne bovina y en las que Uruguay todavía tiene una participación limitada o enfrenta condiciones de acceso menos favorables que algunos de sus competidores.
“Si uno repasa los principales importadores mundiales de carne congelada, con la gran mayoría todavía no tenemos acuerdos”, señaló, poniendo de manifiesto el potencial que existe para ampliar la presencia de la producción nacional.
El escenario internacional abre nuevas posibilidades
Bartesaghi consideró que parte de las oportunidades actuales responden a una reconfiguración del comercio internacional, impulsada, entre otros factores, por las políticas comerciales del presidente estadounidense Donald Trump.
A su entender, las medidas restrictivas adoptadas por Estados Unidos terminaron acelerando procesos de integración comercial que hasta hace poco parecían difíciles de concretar.
“Trump y su política tan restrictiva, que tantos problemas ha traído, también abrió puertas e hizo posible que acuerdos que antes eran impensados ahora estén al alcance de la mano de Uruguay”, expresó.
En ese contexto, valoró la continuidad de las políticas de apertura comercial y sanitaria desarrolladas por los distintos gobiernos uruguayos, así como el trabajo de las representaciones diplomáticas y los ministerios involucrados.
“Esa política de Estado de Uruguay es muy bienvenida”, sostuvo, al tiempo que planteó la conveniencia de volver a considerar negociaciones bilaterales con China y otras economías relevantes.
Un Mercosur más flexible
Otro de los asuntos centrales de su análisis estuvo vinculado al futuro del Mercosur y a las consecuencias que podría tener un eventual cambio de gobierno en Brasil.
Bartesaghi sostuvo que una victoria de Flávio Bolsonaro podría generar condiciones políticas más favorables para avanzar hacia un bloque menos restrictivo, con mayor autonomía de sus integrantes para negociar acuerdos comerciales con terceros países.
Recordó que durante el gobierno de Jair Bolsonaro ya existieron planteos orientados hacia una mayor flexibilización del Mercosur, aunque reconoció que buena parte de esas aspiraciones no llegaron a concretarse.
No obstante, destacó que durante aquella administración se produjo una reducción importante del Arancel Externo Común, impulsada por el entonces ministro de Economía, Paulo Guedes.
Según explicó, una eventual coincidencia entre los gobiernos de Brasil y Argentina respecto a la apertura comercial podría modificar sustancialmente el funcionamiento del bloque.
“Es una gran oportunidad. No estamos pensando en romperlo, ni en desaparecerlo, ni en irnos del Mercosur. Estamos pensando en aprovechar la oportunidad para que, de una vez por todas, se plantee el Mercosur que Uruguay reclama hace tanto tiempo”, afirmó.
El especialista remarcó que la aspiración de contar con un Mercosur más flexible no pertenece exclusivamente a un partido político, sino que ha sido defendida por administraciones de distintos signos en Uruguay.
Por esa razón, consideró que el país debería aprovechar cualquier escenario regional que permita avanzar hacia una mayor autonomía comercial, independientemente de las diferencias ideológicas con los gobiernos vecinos.
Más allá de las oportunidades internacionales, Bartesaghi advirtió que uno de los principales obstáculos para concretar nuevos acuerdos comerciales podría encontrarse dentro del propio Uruguay.
En particular, señaló que algunos sectores del Frente Amplio y del movimiento sindical han expresado cuestionamientos a determinados procesos de apertura, entre ellos el acuerdo con la Unión Europea y las negociaciones vinculadas al CPTPP.
A su juicio, una eventual flexibilización del Mercosur permitiría superar una de las restricciones históricas que enfrentó Uruguay, pero no necesariamente resolvería las diferencias políticas internas respecto a la inserción internacional.
“La restricción más importante va a estar desde adentro”, sostuvo, al referirse a los desafíos que podría enfrentar el país para completar su incorporación al acuerdo transpacífico.
Bartesaghi también planteó que la política exterior uruguaya deberá encontrar un equilibrio entre sus posicionamientos políticos y los objetivos económicos y comerciales.
En ese sentido, destacó el trabajo orientado a reducir costos, atraer inversiones y abrir mercados, al tiempo que expresó su expectativa de que Uruguay mantenga una posición pragmática frente a los eventuales cambios políticos de la región.
Para el especialista, el desafío consiste en evitar que las diferencias ideológicas terminen condicionando oportunidades que podrían tener consecuencias importantes para la economía nacional.
“Si podemos negociar solos y eso se reconoce dentro del Mercosur, cambia el panorama económico de Uruguay”, aseguró.
Finalmente, Bartesaghi insistió en que el país se encuentra ante una oportunidad que difícilmente pueda desaprovechar, particularmente por el impacto que una mayor apertura comercial tendría sobre las cadenas agroexportadoras.
En un escenario en el que la carne bovina ya atraviesa un período favorable, el acceso a nuevos destinos, la reducción de aranceles y una mayor libertad para negociar acuerdos comerciales podrían consolidar condiciones de crecimiento para los próximos años, permitiendo que Uruguay aproveche de mejor manera su potencial productivo y exportador.