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Visión: empresarios analizan la realidad y proyectan al país en el año electoral

Seis empresarios del sector agropecuario, vinculadas a distintas actividades productivas, analizaron el año entrante respondiendo lo siguiente: 1) ¿Qué expectativas tiene sobre el año 2019 en Uruguay? 2) ¿Cómo puede operar el nuevo escenario regional? 3) ¿Qué le pediría al próximo gobierno?

Por G. Crampet / M. Olaverry / P. Mestre.

Julio Blanco: “La inversión seguirá en mínimos”

1) Considero que los niveles de inversión privada en el país seguirán en mínimos, porque el ánimo de los empresarios no es el mejor y, en general, se mantiene un panorama de recesión. Al mismo tiempo, hay que considerar que nos enfrentamos a un año de elecciones, donde las decisiones en inversión se tienden a postergar. Es claro que Uruguay seguirá arrastrando un complicado déficit fiscal y con un grado inversor en riesgo. En consecuencia, el gobierno seguirá intentando controlar la inflación vía la apreciación de la moneda local, asfixiando a toda la cadena productiva. El agro mantendrá las mismas mochilas pero dependiendo del comportamiento del clima.

2) La realidad regional es bastante incierta y de expectativas. En Argentina no es claro lo que pueda suceder con las elecciones, pero se avizora un año sin crecimiento económico. Mientras que Brasil experimenta una realidad distinta. El ánimo de las personas es positivo y las perspectivas son altas, aunque quedará por verse, con el paso del tiempo, la capacidad que tenga el gobierno para implementar los cambios anunciados.

3) Hay varios aspectos a tener en cuenta que son preocupantes y necesarios de modificar para lograr un nuevo impulso. En primer lugar, es relevante que el interés nacional esté por encima de las ideologías de los partidos de gobierno. Eso es fundamental. Segundo, solucionar, en la medida de lo posible, los aspectos económicos: resolver el déficit, por ejemplo. Y tercero, dar incentivos a la producción y sus empresas. Es importante que retornen los beneficios fiscales para atraer inversores, lograr un tipo de cambio que nos haga competitivos en el mundo e intentar pasar al frente en acuerdos de libre comercio. Son variables que se han solicitado en varias oportunidades por los diferentes sectores exportadores del país y, necesariamente, deben tener un cambio de timón para buscar los caminos que nos acerquen al crecimiento. Hoy estamos lejos.

Luis Fernández: “Un gobierno de espaldas al agro”

1) Proyecto un año con una economía complicada, un común denominador entre los empresarios, que no esperan que mejore el empleo. Además, los niveles actuales de pesimismo son peores que a finales del periodo de Jorge Batlle, cuando la economía empezaba a repuntar después de la tremenda crisis del 2002. Ahora se repite, agravado por la inseguridad, mala educación, la salud y la mala administración del gobierno, que tuvo un periodo de bonanza, pero no fueron capaces de generar una caja de ahorros para los momentos de dificultades que estamos viviendo. Y ahora no se soluciona con más impuestos, la gente está harta de pagar, mientras ve que los ingresos son menores y el efecto resulta dominó: a todos les va mal. La actual administración le ha dado la espalda al agro y a todo el interior del país; lo desconocen por completo. Mientras no se resuelva el problema del principal motor económico, no hay salida.

2) Las medidas que se han ido tomando en Argentina generaron inflación y la gente se queja por todos esos cambios, pero fueron necesarios tras años de despilfarro. Lo mismo sucede en Brasil, la gente se volcó a una persona en busca de una solución que ejecutará medidas que a muchos, quizás, no les guste. Aunque fueron casi 60 millones de votantes que se volcaron a ese cambio, no hay más remedio que poner la casa en orden.

3) Hay muchos puntos que deben cambiar. El país tiene que tomar un perfil similar a Paraguay: hay que atraer inversores, y no como pasa ahora que son cada vez más los uruguayos con negocios en ese país. La rentabilidad es la clave en cualquier empresa. Un feedlot en Uruguay renta un 10% máximo, y en Paraguay un 25% en promedio. Marca la importancia de un país con impuestos bajos. La solución no pasa por poner más o subir los impuestos existentes. También se debe solucionar los altos costos del Estado, la inseguridad, la educación y la corrupción. La gente está cansada de todo esto.

Alberto González: “Habrá menos faena y más costos”

1) Las expectativas no son del todo buenas. En el sector cárnico estimo que habrá una baja en la actividad de faena, pero también una reducción del stock ganadero, con un destacado déficit en la categoría de novillos, una vez se publiquen los datos de la próxima declaración jurada de Dicose. Esa faltante, cercana a los 700 mil u 800 mil novillos en todas sus categorías, va a marcar en 2019 una notoria baja en los niveles de faena, que se podría acercar, en un estimado, al 5% o 6% del último total. Sin olvidar, por consiguiente, los aumentos de costos operativos en las industrias frigoríficas.

2) En materia de carne, el escenario regional estará marcado por la performance de las dos grandes potencias. Eso es una amenaza directa que va a golpear en la línea de flotación de toda la ganadería uruguaya. La competitividad de Argentina y Brasil, después de las devaluaciones de sus monedas en mayo pasado, es notoriamente diferente a la de Uruguay. Hoy estamos en condiciones desiguales a estos países, sumando también a Paraguay, que en la actualidad nos pasa por arriba en producción de carne y faena. Por tanto, si no operan cambios en Uruguay, como una baja en los costos y el aumento de la competitividad, las amenazas que vamos a enfrentar son grandes, especialmente en el precio de venta de la carne. Ellos pueden vender más barato que nosotros.

3) Lo más importante, que instale niveles de competitividad adecuados para el desarrollo de todo el sector cárnico. Hay que competir en el mundo con una mejora en la inserción de los principales bloques y países compradores de nuestros productos. Además, abatir los costos internos. Y en lo genérico, poner un límite a la actividad sindical, que conspira contra el normal desarrollo de la actividad. También en la educación, un paradigma relevante para el país. El personal es cada vez menos profesional, y son más las empresas que terminan capacitando a los operarios.

Darío Jorcín: “Hay un descontento importante”

1) Espero un año parecido al 2018, sin cambios y con un gobierno bastante precavido en hacer cosas diferentes. Nadie se la juega demasiado en el último año antes de las elecciones. Tampoco tienen mucho para hacer: sí ya no se apoyó a la producción, no lo harán después. Habrá problemas financieros y la inversión será muy acotada y con mucha gente haciendo la plancha para ver qué sucede. Lo que hace difícil que el productor pueda salir del negocio, porque no hay gente que esté invirtiendo en tambos. Todos los que compramos un tambo o agrandamos el propio, estamos en una situación delicada que no es de inversión. Tampoco lo veo en la agricultura. Se perdió mucha plata en 2018 y el descontento es importante.

2) Se presenta una gran incertidumbre. Hay elecciones en Argentina que pueden marcar a futuro algunas decisiones de tomar, sobre todo saber si los argentinos se vuelcan o no a Uruguay. Mientras que el presidente (Jair) Bolsonaro es una incógnita. Como país, no empezamos bien las relaciones, pero pueden darse oportunidades y debemos ser cuidados del mercado, porque dependemos mucho de Brasil.

3) Algunos cambios económicos que permitan ganar, abriendo el país al mundo con nuevos tratados, por ejemplo. Asimismo, reformar el Estado para no ser tan burocráticos, más austeros y que se gaste bien. Pero también hay un tema social que supera lo económico: la pérdida de valores, la falta de seguridad y lo mal que viene la educación, que no rinde lo que debería. En estos puntos debe haber un Estado que intente construir puentes y diálogo, dejando atrás una sociedad muy dividida. Somos todos uruguayos y pido intentar salir adelante con políticas claras. Pero preocupa que la oposición no tenga las cosas tan claras como uno desearía, por eso muchos no tienen la confianza suficiente en que la oposición pueda ganar.

Gustavo Kent: “El país necesita un gran cambio”

1) Como agricultor, tengo optimismo que la próxima cosecha será mejor que la anterior, sino no estaría en el rubro. Pero será un 2019 dificilísimo, porque venimos arrastrando tres o cuatro años complicados que se sienten cada vez más. Es un golpe grande para todos. Y, con un año electoral de por medio, no creo que las cosas puedan cambiar. Habrá que hacer la plancha hasta que se generen cambios, aunque en el corto plazo no los veo. Es claro que la mayoría de los productores están intentando achicar costos y con inversión menos diez. Son mucho más conservadores comparado a otras épocas.

2) Bienvenidos sean los cambios que se están dando en Brasil. Van a tener que llegar a Uruguay, porque así como estamos no vamos bien. Hay que experimentar un cambio grande. Con esto no quiero decir que el actual gobierno sea bueno o malo, sino que a todos en algún momento se nos pasa el cuarto de hora. Hoy se necesita que todos cinchemos parejos, el campo y la ciudad; dejando de lado la división que se ha intentado y logrado.

3) Será muy difícil ordenar las cosas, estamos muy endeudados. Debería darse un cambio muy importante para poder marchar. Hoy estamos arriesgando todo y nadie nos ayuda cuando nos va mal, nos dejan solos. Sea cuál sea el rubro, cuando aparecen los problemas necesitamos que nos atiendan con tiempo y no cuando está todo prendido fuego. El gobierno, como socio, se queda con mucho, con un disparate. Y cuando nos va mal se quieren seguir quedando con lo mismo. Si somos socios nos tiene que ir bien a los dos cuando las cosas marchan, pero también, juntos, tendríamos que soportar las crisis. Otro aspecto es el deterioro educativo y laboral en el interior del país: viene al galope. La gente capacitada y con ganas de trabajar se va. Se está perdiendo.

Gustavo Riani: “Que nos dejen trabajar en paz”

1) Entiendo que Uruguay deberá cambiar de gobierno en las próximas elecciones, porque si la dirección se mantiene de igual manera, muchas personas tendrán que dejar de hacer su labor en el país para emigrar a otros destinos. Hoy se está a tope y se requiere un cambio radical, visto que con el actual gobierno no imagino posibilidades de cambio ni perspectivas. La gente necesita trabajar en paz; sin embargo, no se puede planificar la inversión porque constantemente te modifican las reglas de juego. Ellos gobiernan así y van a continuar en la misma línea hasta que terminen. Actualmente me siento cansado, pero debo tener cuidado y seguir trabajando para mantener lo que se tiene, lo que significa un desafío.

2) Por donde vivo, tengo mayor contacto con Brasil que Argentina, pero después de la asunción de (Jair) Bolsonaro, veo un país con buenas expectativas. He conversando con varios productores amigos y todos tienen ánimo de trabajo. Distinto es en Uruguay: es el único retrasado, más caro y con los costos más altos de la región. No es normal la conducción de nuestro país, hay que cambiar para seguir empujando en conjunto con la región.

3) Que nos dejen trabajar en paz. Que pueda ir al campo a realizar labores por una o dos semanas seguidas y no estar en casa pagando, pagando y pagando. Que disminuyan los costos, el tamaño del Estado y que los próximos gobiernos vengan con nuevos políticos. Hace mucho años que están los mismos en el poder y considero vital que otras personas con nuevas y distintas ideas tengan su lugar. Pero lo principal es poder trabajar en paz. El costo de producción es fantástico, y para mantener una empresa en equilibrio hay que ser capo, una alegría para quien pueda. El Estado tiene una voracidad increíble y nos obligan a hacer todo lo que ellos quieren. No tenemos libertad.