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Daniel Martínez: “Un cambio estructural para potenciar el sector agropecuario”

Daniel Martínez será el candidato a la presidencia por el Frente Amplio y tendrá en la fórmula a Graciela Villar como Vicepresidente. Aseguró que “realizaremos una revisión importante de la forma en la que se asignan recursos a las políticas públicas, buscando más eficacia y más evaluación, tal como hicimos en la IM”.

 

 

Pablo D. Mestre, [email protected]

1) ¿Qué papel va a jugar el sector agropecuario en el próximo periodo? ¿Cuáles son las políticas sectoriales que piensa impulsar?

Nuestra agenda propone una fuerte promoción al desarrollo productivo con base agropecuaria, con inversión pública y privada en infraestructuras, nuevas y mayores oportunidades comerciales, incremento del uso de tecnologías sostenibles, implementación de diferentes políticas públicas diferenciadas por sector y por estrato de tamaño de productor, promoviendo más y mejores cadenas productiva con una visión integral, y profundizando sus dos dimensiones claves: económica y ambiental.

En lo económico, una fuerte apuesta a la innovación para favorecer la competitividad en base a una mayor productividad, promoviendo un sistema de transferencia de tecnología que permita la masificación en la adopción y con instrumentos financieros y de seguros.

En lo ambiental, nuestra visión apunta a fortalecer la inversión en tecnologías que respetan el ambiente, fijando umbrales en los ecosistemas y apostando a la circularidad de nutrientes.

2) ¿Es posible superar un déficit fiscal de más del 4% sin la necesidad de aumentar impuestos? ¿Asume el compromiso de no subir la carga tributaria al agro?

La calificación de grado inversor es un activo que hemos construido y que es imperioso mantener. Esto lleva a buscar una trayectoria del déficit fiscal de forma tal que la Deuda Pública en términos del PIB se mantenga estable. Si bien es una situación a atender, lejos está de ser inmanejable. Así lo demuestran los niveles de riesgo país que siguen siendo bajos y estables.

Para reforzar esta sustentabilidad fiscal, el énfasis debe ser incentivar el crecimiento económico, fundamentalmente a través de la recuperación de los niveles de inversión y empleo y, al mismo tiempo, corregir la trayectoria creciente del gasto. Para ello realizaremos una revisión importante de la forma en la que se asignan recursos a las políticas públicas, buscando más eficacia y más evaluación, tal como hicimos en la IM.

En lo relativo a los aspectos impositivos, si bien en el actual contexto no parece atinado pensar en incrementar la carga tributaria global, buscaremos eficiencias por el lado de los ingresos, ya sea combatiendo la evasión como eliminando tratamientos desiguales en materia tributaria.

3) El Ministro Astori definió como “trilogía letal” a la sumatoria de: endeudamiento, déficit fiscal y atraso cambiario. ¿Cómo se evita esto?

En el punto anterior me referí al endeudamiento público y el déficit fiscal. En el frente cambiario, nuestro país cuenta con un régimen de libre flotación, que permite que los precios relativos incorporen rápidamente las señales de mercado provenientes de shocks regionales o internacionales. Esta fortaleza con la que contamos ha permitido que el dólar se adecue a la nueva realidad cambiaria en la región, de manera ordenada, lejos de las volatilidades propias de la región.

Uruguay tiene una economía muy pequeña y abierta, por lo que su capacidad de modificar el tipo de cambio por largos períodos es muy limitada. El país ya transitó esa estrategia con resultados nefastos.

El Banco Central va a continuar interviniendo en el mercado para corregir volatilidad por movimientos del mercado, pero esta política correctiva no se puede constituir en la estrategia del país para ganar competitividad.

4) ¿Frente a lo que es el cambio de la matriz energética en Uruguay hay espacio para una reducción del precio de la energía eléctrica?

Existe. Gracias a la transformación energética, Uruguay redujo en 500 millones de dólares por año el costo de generación de la electricidad, aunque sólo una parte de esta ganancia en eficiencia se llevó a tarifas. Por ello, vamos a establecer una paramétrica que defina de manera transparente las tarifas del servicio público, incluyendo los costos correspondientes a una empresa eficiente.

Las transferencias a rentas públicas deberán limitarse a la versión de ganancias que tiene que reconocerse al dueño de la empresa, en este caso, el Estado uruguayo, como un porcentaje fijo de la recaudación de la empresa. Este es un proceso paulatino, pero que deberá comenzar inmediatamente.

En paralelo con lo anterior, vamos a implementar diferentes estrategias para aprovechar los excedentes estructurales de todo sistema eléctrico con un alto porcentaje de energías renovables. Esto permitiría por ejemplo ofrecer energía para riego a tarifas inferiores a la media.

 

5) ¿En su programa de gobierno se prevé una baja del costo de los combustibles? ¿Cree que importar, como lo plantean algunas gremiales, sería la solución?

La estrategia general para bajar las tarifas de los combustibles es semejante a la expresada en la respuesta anterior, a través de una paramétrica transparente, junto a una estrategia sostenida para mejorar la eficiencia, tanto de ANCAP como de la cadena de distribución.

En relación a la posibilidad de importar libremente combustibles, se trata de una alternativa que encarecería el valor de los combustibles en el país. Más allá de los valores teóricos de escritorio que publica periódicamente la URSEA, el mercado muestra que, cada vez que la refinería de la Teja tuvo que detenerse para realizar un mantenimiento, nunca se consiguió en el mercado internacional una partida de combustible que terminara llegando al mercado local a un valor menor que el que produce la refinería.

6) ¿Cuál es su postura sobre la exportación de ganado en pie?

Se debe promover la competitividad del sector ganadero, favoreciendo especialmente el mayor margen posible para nuestros productores, promoviendo la mayor trasparencia en los sistemas de fijación de precios y generando el mayor valor agregado posible en toda la cadena. En ese contexto la exportación del ganado en pie se puede permitir como instrumento de control, pero cuidando los aspectos sanitarios y de bienestar animal.

7) ¿Qué posición tiene sobre los tratados internacionales de comercio que permiten abatir los aranceles que se pagan actualmente?

Nuestro objetivo fundamental debe ser ingresar a los mercados con los menores aranceles posibles. No estoy en contra de los tratados de libre comercio, pero tampoco creo que sean el fin en sí mismo. El sector agropecuario primario uruguayo está bien preparado para competir en mercados abiertos, pero muchos otros sectores de la economía no lo están, y abrir precipitadamente los mercados generaría impactos sociales muy negativos. Por eso, creo que el camino a recorrer es el de tener una estrategia agresiva de búsqueda de acuerdos comerciales específicos, en los que el objetivo central sea obtener condiciones favorables para que nuestra producción agropecuaria pueda acceder con los menores aranceles.

Un aspecto clave es el de los requisitos sanitarios para el ingreso a los mercados y que son una parte central de las condiciones para-arancelarias. Uruguay tiene una larga trayectoria interna que permite fortalecer su posición a la hora de cumplirlas, la que se consolida en la última década con la plataforma de acciones vinculadas a la trazabilidad e inocuidad exigidas para consumo interno y exportación.