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Una nueva geopolitica y la necesidad de plan B para logística de insumos clave, algunas consecuencias de la guerra en Irán

Ignacio Bartesaghi, doctor en relaciones internacionales, analizó algunas implicancias del conflicto

Ignacio Bartesaghi.
Ignacio Bartesaghi en la conferencia de arroz en Treinta y Tres.
Diego Álvarez.

A casi dos meses de iniciada la guerra entre Irán frente a Israel y Estados Unidos, el mundo y los mercados siguen convulsionados por fuertes subas de productos estratégicos para la economía mundial e insumos clave para el agro como el petróleo y los fertilizantes. Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales, explicó a Valor Agrícola que uno de los elementos positivos es la intención de Donald Trump de buscar una salida rápida del conflicto, presionado por el impacto en la economía internacional y en los precios internos de la energía. Sin embargo, señaló que la tregua alcanzada es frágil y no resuelve los problemas de fondo, especialmente en una zona clave como el Golfo Pérsico.

Bartesaghi remarcó que la tensión en el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte sustancial del comercio mundial, no solo afecta al petróleo sino también a fertilizantes, químicos y otros insumos clave. “Se trata de un hub logístico y comercial central, y su desestabilización impacta directamente en la economía global”, sostuvo.

A nivel geopolítico, el analista indicó que el conflicto está acelerando cambios en el equilibrio de poder global, con una mayor participación de actores como China y expone el debilitamiento entre Estados Unidos y Europa. También esto se refleja en las relaciones internas en la OTAN y en cadenas de abastecimiento internacionales.

En ese escenario, subrayó que esa nueva geopolítica “vino para quedarse” como factor que determina al comercio internacional. “Los países tienen que prepararse con planes alternativos, porque pueden perder rutas logísticas clave o enfrentar interrupciones en el suministro de insumos estratégicos”, afirmó.

Por otro lado, destacó que esta situación refuerza la necesidad de avanzar en energías renovables para reducir la dependencia de recursos concentrados en regiones inestables, lo que podría marcar una tendencia estructural en los próximos años con implicancias directas para el sector agropecuario.

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