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Mercados y resiliencia para el año 2022

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En el 2021 los precios continuaron con la inercia del 2020, la soja comenzó el 2021 en US$ 486 por tonelada con máximos de US$ 612, el maíz empezó en US$ 191, con máximos de US$ 289, y el trigo inició en US$ 236 con máximos de US$ 310, y la colza para encuadrar a US$ 730. En esta recta final del 2021 parecería que no podemos esperar ninguna sorpresa hasta el informe de enero del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en donde se actualizará la información de oferta y demanda mundial de alimentos. Parece la misma película del 2021 y de muchos años atrás. Los “enero”, no cabe duda, vienen con sorpresas y más un verano donde las lluvias marcan su ausencia.

Como se puede observar todos los precios tienen varios factores que influyen en la suba y baja de valores. La volatilidad de monedas, políticos, gremios, las formas de producir energía, las variantes de los virus, los acuerdos entre países, los aranceles, etc, etc. Y por supuesto también hay que tener miedo a los “patos negros” que detallaremos más adelante.

Al observar el precio de la soja, se puede apreciar que nos encontramos en valores increíbles que nadie podía imaginar años atrás ni durante el 2020. Pero por acá estamos superando los 497 dólares, a nada de los 500 dólares. El trigo, superó los 320 dólares en Chicago y 380 dólares en los puertos de los compradores.

El 2022 se espera con mucha volatilidad, por un lado, por las compras de China y el consumo del hemisferio norte. Por otro lado, parecería que las grandes producciones no dejarían que suban los precios como en el 2019, si el clima lo permite se espera una gran producción “o maior do mundo” Brasil. Todo dependerá de la demanda, muchos aún tienen la expectativa que pase como en el 2021, que la demanda supera a la oferta nuevamente con un año de logística complicada, alta inflación y por supuesto con un clima escaso de lluvias.

Analizando China, importó 100 millones de toneladas en los últimos 12 meses, un poco menos que en el 2020 y planifica importar lo mismo en el 2022. Esto causa mucha presión sobre los países productores, lo cual genera una suba en los precios en EE.UU., y por ende en Chicago. Y si compra en Brasil, suben las primas y bajan los precios en Chicago.

EE.UU., por su parte, con más del 70% de su producción vendida y con stocks en aumento por disminución de las exportaciones. Los stocks del 2021 llegaron a estar estimados muy bajos (4%) cuando el país norteamericano estaba pasando por sequía, luego se recompuso con una buena producción, el stock está arriba del 9% con un consumo en aumento dentro de EEUU, por lo cual el informe de Enero genera gran entusiasmo.

En cuanto a Brasil, se encuentra vendido demás, como de costumbre. Ya se encuentra vendido en más del 65% del cultivo del 2022 y 20% del cultivo del 2023. Esto significa que cualquier evento climático, generaría subas en las bases de Brasil. Hace varias semanas vimos los precios internos de Brasil arriba de los 530 dólares por tonelada en soja. O sea, cada lluvia o falta se ven en los precios. También estar atentos a unos de los ingredientes de la “Feijoada”: Las próximas elecciones en Brasil, un buen condimento a tener en cuenta para las políticas monetarias a corto plazo.

Un capítulo aparte es Argentina, viene en un mundo paralelo, pero al final del día es alimento para el mundo. Tiene una siembra un poco más lenta y atrasada como la mayoría de las zonas agrícolas de Uruguay, Paraguay y Río Grande do Sul. Parecería ser un lugar atractivo para comprar a precios bajos ya que los dólares rinden el doble. ¡¡A donde todos queremos ir de shopping!!

En paralelo y todo el tiempo, están los famosos “fondos de inversión” que miran los mapas climáticos como si fueran productores, pero con otro interés ($), no en milímetros.

Ellos dedican 24 horas por día para analizar el mercado en busca de oportunidades (falta de lluvias) para escapar de la inflación y además ganar dinero.

El clima en Sudamérica, se estima complicado (y mucho) en la zona sur de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, lo cual acortaría la oferta. Parecería ser una gran oportunidad para invertir ya que si China compra en EE.UU. los precios claramente subirán además de mover las primas. Si a esto le sumamos un posible problema climático en EEUU en la próxima siembra, los precios perfectamente podrían llegar a los 600 dólares nuevamente en soja y 300 dólares en maíz.

Ahora bien, estamos en diciembre, estamos por comer muchos asados y levantar muchas copas, y además con buenos precios. No tenemos viento y marea a favor, pero es momento de planificar el precio y esperar lo deseado por todos: “las vacaciones”, eso también, pero para los cultivos de veranos es más importante: “la lluvia''.

Entrando un poco en la gestión, hoy se puede hacer diferentes estrategias para gestionar los precios: por ejemplo, la estrategia “A” (la más utilizada en el 2020) “No hacer nada”, la cual es una estrategia muy válida, si sube gano y si baja pierdo. La estrategia “B” comprar seguro de precio. Por ejemplo, un seguro de precio de 456 dólares por tonelada en Chicago cuesta en diciembre un poco menos de US$ 9 por tonelada hasta el 22 abril.

De ahora en más pueden pasar tres escenarios: 1) subir el precio, ojalá que así sea y veamos los 550 o 600 dólares por tonelada. Pero hay que recordar que: “los cultivos no crecen hasta el cielo y las raíces hasta el infierno”, aunque si pasa lo podemos obtener porque no vendimos el físico, o sea terminamos obteniendo US$ 540 (vendemos a US$ 550 menos los US$ 10 de seguro pagado) o a US$ 590. 2) Que se mantenga en estos valores, lo cual podría ser probable, que también es bueno, pero dada la volatilidad, es difícil pero no imposible. 3) Que bajen los precios, lo cual también es probable por los diferentes gobernantes, sus acuerdos, las políticas monetarias, suba de tasas, suba del dólar, variantes del virus y el clima. Los fondos de inversión y los compradores no siempre quieren pagar caro. Lo importante es planificar y tomar buenas decisiones cuando se puede, luego cuando el precio baja son todas malas decisiones.

El “pato negro” de Santiago Bilinkis. Se preguntarán: ¿qué es? Bueno, todos hablan de los “cisnes negros” para justificar algo que no lo vieron venir, como algo raro, de poca ocurrencia. Aunque en Australia esta lleno de cisnes negros, pero bueno. Siempre hay cosas raras en el mundo para los autores y lectores. La historia demostró claramente que no importa que pase un cisne negro, superman o un virus, los precios van a bajar y van subir, el tema es si sabemos que eso va a suceder y no hacemos nada. O sea, el “pato negro” es un fenómeno de ocurrencia probable, relativamente cercano, anunciado y para el que nadie se ha preparado ni hecho nada.

En un país productivo donde la dependencia del clima y de los precios son clave, es bueno aprovechar cuando cada uno de los dos llega. El 20-21 nos dejó pocos kilos, buenos precios, pero con malas ventas, el 2021 pasó con muy buenos precios de invierno y de verano, lo cual es bueno agradecer y utilizar. Ahora se viene el 2022 con la esperanza de una buena lluvia, ya que los precios no se piden a los santos, ¡se gestionan!

Llegó el momento de reflexionar, celebrar y no olvidarte del pato.

Les deseamos un próspero 2022.

Gestión de Riesgo Gletir

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Mercedes Gómez | Socia del estudio Nopitsch & Asoc. | [email protected]
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