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Dos factores a seguir

Más allá de la coyuntura, las expectativas del mercado internacional siguen siendo positivas. No se volverá a las referencias del primer semestre, pero, si las cosas evolucionan como su supone lo harán, los valores seguirán por encima de los que eran usuales anteriormente

Rafael Tardáguila
Rafael Tardáguila

Durante la jornada ADP Zone que esa firma realizó el jueves pasado en Dolores, el argentino Ivo Sarjanovic habló sobre la “tormenta perfecta” que se ha desatado sobre el mercado de los Commodities. Entre varios factores —algunos alcistas, otros bajistas— citó la peste porcina africana, la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el impacto del clima sobre las cosechas en los dos últimos ejercicios agrícolas en varias partes del mundo, la inflación, la guerra en el este europeo. La sacudida que todos estos factores han impreso en los mercados de las materias primas ha sido de gran significación y alcanzó, como no podía ser de otra manera, a los precios de los productos uruguayos, muy dependientes de lo que sucede en el mercado internacional. A todos estos factores, en el país se le agrega el impacto de una nueva primavera Niña, con escasez de precipitaciones, que genera preocupación en la ganadería y tiende a aumentar la oferta. Y también una muy intensa competencia de los exportadores brasileños, que están colocando enormes volúmenes de carne en el mercado internacional, aceptando precios más bajos.

El año 2022 seguramente será recordado por la extrema volatilidad de sus precios. En el caso concreto de la ganadería, se pasó de un primer semestre como para encuadrar, con máximos históricos para todas las categorías, a una situación bien distinta en las últimas semanas.

El precio del novillo gordo cayó de US$ 5 por kilo carcasa a mediados de agosto —antes había alcanzado aquellos máximos históricos por encima de los US$ 5,50— a US$ 3,60 en los últimos días, una baja rotunda. Los terneros pasaron de cotizar holgadamente por encima de los US$ 3 a menos de US$ 2,40.

¿Qué pasó y qué puede pasar en las próximas semanas?

Lo que pasó es que el viento se puso de frente en el mercado internacional, demasiado dependiente de lo que sucede en un solo mercado comprador, el chino. La política de cero Covid que aplica el gobierno chino significó un mazazo para su economía. Decenas de millones de personas quedaron enclaustradas durante varias semanas, con el lógico impacto sobre su economía. Como respuesta, la autoridad monetaria bajó las tasas de interés, a contramano de lo que está haciendo el resto del mundo para contener la inflación. Como consecuencia, la moneda china se depreció 12-13%, impactando negativamente en los números de los importadores.

Como si fuera poco lo que está pasando en China, encontró a los exportadores brasileños dispuestos a aceptar precios más bajos. “Aceptamos bajar nuestros precios de exportación con el objetivo de mantener el volumen de ventas”, dijo en una teleconferencia la semana pasada el presidente de la Asociación de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec), Antonio Camardelli. Entre agosto y setiembre Brasil embarcó a China más de 260 mil toneladas de carne vacuna, volumen suficiente como para satisfacer las necesidades del gigante asiático en la actual coyuntura.

Este contexto internacional encuentra a la industria frigorífica uruguaya con relativamente pocas ventas para adelante, por lo que no tiene necesidad de presionar al mercado de hacienda. La demanda se posicionó por debajo de la oferta —a pesar de que esta no abunda— y los precios cayeron de forma abrupta.

De todas maneras, más allá de la estrepitosa caída, si se los mira en perspectiva no se puede decir que sean malos precios. La situación comenzaría a agravarse si caen por debajo de los US$ 3,50 el kilo carcasa, piso del que ya se encuentra muy cerca. Pero, más allá de lo imprevisible del mercado este año, hoy no parece ser el escenario más probable.

Los factores a seguir en los próximos días son dos. Por un lado, el boletín meteorológico; se hace imprescindible que La Niña dé un respiro y que se generalicen precipitaciones que ayuden a paliar el déficit hídrico en esta primavera. Por otro, el congreso del Partido Comunista en China, que se realizará el 16 de octubre, en el que se elegirá para un tercer mandato al presidente Xi Jinping. A partir de entonces, según se dice, China podría flexibilizar la política de cero Covid. Ya hubo un anticipo al respecto en Hong Kong, donde el lunes pasado se redujeron las cuarentenas de quienes ingresan al enclave.

Si se confirma esta flexibilización, la expectativa es que la economía china comience a levantar y los importadores a ver el futuro con más optimismo. Lo lógico sería que empiecen a elevar sus compras, poniéndole un piso a los precios de importación. Esto rápidamente se traducirá en mayores volúmenes de exportación de carne y les pondrá un piso a los precios del ganado para faena.

Más allá de la coyuntura, las expectativas del mercado internacional siguen siendo positivas. No se volverá a las referencias del primer semestre, pero, si las cosas evolucionan como su supone lo harán, los valores seguirán por encima de los que eran usuales anteriormente.

Precio del novillo especial
José Maria

La caída del dólar y la preocupación por la concentración en la industria frigorífica han estado en el centro de la discusión en el ámbito de los agronegocios estos días. Y si bien son temas independientes, están relacionados.
A pesar de la falta de agua los rendimientos de invierno son mejores a los esperados. Pero el partido no terminó y el segundo tiempo -cultivos de verano- puede estar complicado si La Niña sigue despierta.
Socia del estudio Nopitsch & Asoc.
Las recientes medidas de flexbilidad tomadas en China podrían ayudar a alterar los sentimientos del mercado y reconstruir la confianza. Habrá que ver qué pasa en las próximas semanas y seguir con atención la evolución.
En tiempos de mercado en baja también es importantes que las relaciones de precios se mantengan dentro de lo razonable entre los eslabones de la cadena cárnica. Hubo dudas, pero los datos parecen alinearse, aunque hay margen para que bajen los precios al público en el mercado local
Es factible que Nueva Zelanda solo pueda cubrir de forma parcial el aumento esperado de la demanda china, por lo que este país debería salir a proveerse desde otras regiones, entre ellas Uruguay
En Israel, más allá de las fuertes discusiones y polémicas que habitualmente genera, hay una cosa que parece clara: existe una capacidad de enfocar y abordar los problemas de una manera más efectiva, con visión estratégica y de largo plazo
El panorama económico global sigue cambiando y con él las condiciones de trabajo para los agronegocios. En el caso del sector cárnico el impacto es notorio, con fortalecimiento del dólar y retracción de la demanda. A eso se agrega el panorama climático, que -si bien ha dado un alivio- sigue preocupando
Las previsiones, teniendo en cuenta que los precios de los granos siguen siendo altos, indicarían que la proteína animal debería mantenerse con cotizaciones atractivas. Pero, como siempre, dependerá de dónde se posicione la demanda
De cara a la presentación y plazo para el pago de la Declaración Jurada del Impuesto al Patrimonio Agropecuario y su sobre tasa que vence el próximo 25 de octubre, nos proponemos repasar el cambio normativo introducido por la Ley 19.924 del 18/12/2020, en relación a la forma de valuar fiscalmente los inmuebles rurales. Antes de adentrarnos en concreto a este cambio normativo sería bueno tener en cuenta ciertas consideraciones:
A la luz del escenario global, el desempeño de la economía uruguaya se destaca en la región e incluso en el mundo. Los problemas de inflación son generales, pero el país tiene fortalezas propias, aunque también cuentas pendientes
Los primeros 10 meses fueron de altísima volatilidad para los precios de los granos. Partimos con precios de 495 llegando a 656 US$/ton para la soja con posteriores bajas de hasta 460 US$/ton. Los que no vendieron la sufrieron en carne y hueso. En el trigo, las subas fueron del 67% y las bajas del 39%, pasando de 282 a 470 US$/ton, y volviendo a recuperar los 347 dólares con los nervios de Rusia y Ucrania. Mientras que en la colza, las subas fueron de 500 a 790 y bajando luego a 480 US$/ton. Algunos supieron aprovechar a vender precio sin grano en este último y están disfrutando de la diferencia. Veamos algunos factores e incógnitas que influyen fuertemente en los precios:

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