El presidente de Zambrano & Cía., Gerardo Zambrano, advirtió que la persistencia de Minerva en sostener la compra de tres frigoríficos en Uruguay “no tiene sentido” y que el caso debería darse por cerrado tras la resolución de Marfrig de dar por terminado el contrato.
La fallida operación entre Marfrig y Minerva por la venta de tres plantas frigoríficas en Uruguay sumó un nuevo capítulo esta semana, luego de que ambas compañías difundieran comunicados con posturas opuestas: mientras Marfrig aseguró que “se cumplió el plazo y el negocio quedó sin efecto”, Minerva sostuvo que la transacción “sigue en pie” a la espera de la resolución de la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (Coprodec).
En este escenario, Zambrano, se mostró crítico con la posición de la multinacional brasileña Minerva, cuestionando la lógica de la insistencia. “Esto ya no parece un episodio, es una novela muy larga con varios finales. La Coprodec lo rechazó dos veces y ahora, con un contrato vencido, no hay más negocio. No entiendo cuál es el objetivo de insistir”, expresó en diálogo con Valor Agregado de Radio Carve.
Zambrano remarcó que las alternativas presentadas por Minerva —como la venta inmediata de Frigorífico Colonia o el compromiso de desprenderse de otra planta en un plazo de 24 meses— son “soluciones raras e incomprensibles” que no responden a la realidad del mercado. “Tienen plantas cerradas, capacidad ociosa, y quieren más plantas. Los argumentos son contradictorios y ya fueron rechazados. Aprobar algo así sería un daño para la ganadería uruguaya”, sostuvo.
El empresario también hizo referencia a la experiencia en Paraguay, donde la concentración de la faena en manos de Minerva encendió alarmas hasta en el propio gobierno de ese país. “En Paraguay están preocupados por los efectos de la dominancia. Acá, por suerte, tenemos una Coprodec idónea que ya rechazó el negocio dos veces”, subrayó.
Riesgo para la competencia
Consultado sobre los motivos detrás de la insistencia, Zambrano no dudó: “Es el ABC. No hay otro objetivo que alcanzar una posición dominante y poder controlar el precio del ganado”.
El empresario defendió el funcionamiento del mercado cárnico uruguayo, al que calificó de “sano, bueno y competitivo”, y advirtió que el intento de avanzar en la concentración podría alterar ese equilibrio. “Es increíble esta insistencia, nunca vi algo parecido. No hay antecedentes de una presión de este tipo sobre un negocio tan sensible para el país como la producción de carne, que es nuestro principal activo”, concluyó.