En un contexto internacional marcado por la incertidumbre comercial, la desaceleración del crecimiento global y la baja de los precios de los commodities, las cadenas agroindustriales volvieron a jugar un rol central en la economía uruguaya durante 2025. Según el último informe de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (OPYPA), las exportaciones del sector alcanzarían los US$ 10.200 millones al cierre del año, consolidando al agro como uno de los principales pilares del comercio exterior del país .
El desempeño exportador estuvo impulsado principalmente por el complejo cárnico, la celulosa, la soja y los productos lácteos. En particular, la carne vacuna registró precios internacionales elevados, con una demanda firme desde mercados de alto valor como Estados Unidos y la Unión Europea, lo que permitió compensar una menor oferta de ganado y una faena más ajustada. En paralelo, la actividad forestal alcanzó un nuevo récord de extracción, traccionada por el funcionamiento de las tres plantas de celulosa, posicionando a este producto como el principal bien de exportación del país en 2025.
Desde el punto de vista macroeconómico, la economía uruguaya crecería entre 2% y 2,5% en 2025, mientras que el sector agropecuario aportaría una expansión más moderada, del orden del 1%. Esta cifra refleja un balance entre el fuerte dinamismo de la silvicultura y el retroceso esperado en la actividad agrícola durante la zafra de verano 2025-2026, tras la cosecha récord de soja registrada en el ciclo anterior.
El informe señala que los precios internacionales de los commodities agrícolas mostraron una tendencia descendente a lo largo de 2025, en un escenario de abundante oferta global y menor ritmo de crecimiento económico. Cereales como el trigo, el maíz y el arroz enfrentaron caídas de precios, lo que ajustó los márgenes económicos de los productores, especialmente en los sistemas arrendados. En contrapartida, los buenos rendimientos permitieron sostener la rentabilidad de la soja, a pesar de cotizaciones más bajas.
En materia pecuaria, el buen desempeño de los precios internacionales se trasladó al mercado interno, fortaleciendo los valores del ganado de reposición y de la hacienda. La exportación de ganado en pie también mostró un crecimiento relevante, con impactos directos sobre el precio de los terneros y novillos livianos. En el caso de la lechería, tras un 2024 adverso, la remisión de leche se recuperó en 2025 y podría alcanzar un máximo histórico, acompañada por un aumento significativo del valor exportado de productos lácteos.
Mirando hacia 2026, OPYPA anticipa un escenario más desafiante para el agro. Si bien las exportaciones agroindustriales se mantendrían estables en valor, el Producto Interno Bruto del sector agropecuario podría contraerse cerca de 6%. Esta caída estaría explicada por una menor actividad agrícola y pecuaria, la incidencia de un posible evento climático La Niña y las consecuencias rezagadas de la sequía 2022-2023, que se reflejarán en una menor disponibilidad de ganado para faena.
En síntesis, el informe destaca que las cadenas agroindustriales continúan siendo el principal sostén de las exportaciones y una fuente clave de dinamismo para la economía uruguaya. No obstante, advierte que el escenario internacional, los precios de los commodities y los factores climáticos imponen desafíos relevantes para la sostenibilidad del crecimiento del sector en el corto y mediano plazo .