La sostenibilidad dejó de ser únicamente una condición de producción para convertirse en una herramienta estratégica de diferenciación para el arroz uruguayo. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el II Seminario Técnico de Sostenibilidad de los Sistemas de Producción Arroceros, organizado por INIA en Treinta y Tres, donde representantes de la producción, la industria, las políticas públicas y la investigación analizaron el posicionamiento actual del sector y los desafíos que marcarán los próximos años.
El encuentro permitió poner sobre la mesa una realidad que distingue al arroz uruguayo en el escenario internacional: altos rendimientos productivos, calidad, sistemas de rotación consolidados, uso eficiente de recursos y una fuerte base científica que respalda las decisiones productivas. Sin embargo, los participantes coincidieron en que el reto ya no es únicamente producir de forma sostenible, sino lograr que esos atributos se traduzcan en mayores oportunidades comerciales y mejores condiciones de acceso a los mercados.
Desde la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) se destacó que Uruguay ha construido un modelo productivo reconocido internacionalmente, apoyado en la integración entre productores, investigación y cadena industrial. A ello se suma el avance en certificaciones de sostenibilidad, con unas 30.000 hectáreas certificadas bajo el estándar Sustainable Rice Platform (SRP), una herramienta que gana relevancia en los mercados más exigentes.
La industria arrocera también remarcó que las demandas de los compradores internacionales evolucionan rápidamente y que aspectos como la inocuidad, la trazabilidad y la sostenibilidad son cada vez más determinantes al momento de concretar negocios. En ese sentido, se valoró la capacidad del país para ofrecer garantías respecto al cumplimiento de estándares ambientales y sanitarios, respaldadas por años de investigación y monitoreo.
Uno de los aspectos señalados como clave para el futuro es la necesidad de respaldar con datos científicos aquello que diferencia al arroz uruguayo. La generación de indicadores, certificaciones y herramientas de comunicación aparece como una prioridad para demostrar ante consumidores y mercados las fortalezas del sistema productivo nacional.
La gestión del agua fue otro de los temas centrales del seminario. Desde el Ministerio de Ambiente se planteó la importancia de profundizar el monitoreo de los recursos hídricos, mejorar la eficiencia en el uso del agua y fortalecer los enfoques de gestión a escala de cuenca. La disponibilidad de información confiable y sistemas de medición robustos fue señalada como un elemento fundamental para compatibilizar crecimiento productivo y sostenibilidad ambiental.
Por su parte, desde INIA se destacó el papel de la investigación de largo plazo como soporte para la toma de decisiones del sector. Los experimentos desarrollados durante décadas en plataformas como la de Paso de la Laguna permiten generar evidencia científica sobre el comportamiento de los sistemas productivos y aportan información clave para enfrentar nuevos desafíos vinculados al cambio climático, el uso de recursos naturales y las exigencias de los mercados.
Asimismo, se señaló que la incorporación de nuevas tecnologías, herramientas digitales y procesos de automatización tendrá un peso creciente en la producción arrocera, aunque se remarcó la importancia de mantener una mirada crítica y basada en evidencia frente a los cambios tecnológicos que se avecinan.
El seminario dejó en claro que el sector arrocero uruguayo cuenta con una posición sólida a nivel internacional, sustentada en décadas de trabajo conjunto entre productores, industria e investigación. No obstante, los próximos años estarán marcados por la necesidad de convertir esa sostenibilidad demostrada en una ventaja competitiva tangible, capaz de generar más valor para toda la cadena y consolidar el liderazgo del arroz uruguayo en los mercados internacionales.