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Mucho para contar: los recuerdos de la octava mujer en recibirse de veterinaria

En 1955 se recibió una de las primeras profesionales del rubro, pero 70 años atrás las cosas no funcionaban como ahora...

Mariana Bregante fue la octava mujer en recibirse de la carrera de Medicina Veterinaria. Ocurrió hace 70 años, en 1955. Un mes después, se recibió la novena mujer, Milka Landeira, su eterna compañera de estudios. Hoy siguen en contacto a través de Zoom.
Mariana Bregante fue la octava mujer en recibirse de la carrera de Medicina Veterinaria. Ocurrió hace 70 años, en 1955. Un mes después, se recibió la novena mujer, Milka Landeira, su eterna compañera de estudios. Hoy siguen en contacto a través de Zoom.

Hace 70 años se recibía la octava mujer de la profesión médico veterinaria. Mariana Bregante nació en Montevideo en 1932 y está por cumplir sus 90 años. La carrera le corre por la sangre, porque es hija del reconocido profesor de la Universidad, Libertario Juan Bregante.

Siempre supo que iba a seguir los pasos de su padre. Mariana y sus hermanas, prácticamente, se criaron en la facultad y si estaban en la casa los amigos que llegaban de visita eran todos veterinarios.

“Era mi familia la facultad de veterinaria. Me encantó la carrera. Éramos poquísimos los que entramos, unos 15. En la generación de mi padre, en 1925, eran cinco. Hoy en día entran muchísimos estudiantes por año, en su mayoría mujeres. Antes eran casi todos hombres. Nosotras éramos tres mujeres”, contó. Con una de ellas sigue en contacto y tienen un vínculo muy estrecho, pero esta vez el reencuentro fue por Zoom (sí, los tiempos cambiaron). Ella fue la novena mujer veterinaria, porque se recibió un mes después que Mariana. Se llama Milka Landeira, trabajo en el Dilave toda su vida y se casó con otro veterinario.

Bregante se levantaba a las 5 am e iba caminando a la facultad y se quedaba allí hasta las 20 o 21 horas. En ese momento se estudiaba en la misma facultad que disponía de salas destinadas para ese uso. “Nosotros estudiamos ahí, tomábamos mate, comíamos ravioles, nos pasábamos el día en facultad. Llegué hasta hacer dulce de higo con un mechero de gas e higos de la facultad”, recordó.

En su generación ingresaron 15 jóvenes, y quiso mencionar a algunos de ellos: Eduardo Martínez, Luis Queirolo, Walter Salivelu, Joaquin Rossi, Milka Landeira, Stefanini (la tercera mujer)) y Amil Ríos.

Todas las materias le gustaban, pero su preferida era Parasitología, porque tenía un “profesor fantástico”, cuyo nombre no recordó. “Si algo me falla es la memoria inmediata, pero seguro en un rato se me viene a la mente”, dijo riendo.

Ejemplo, profesor y padre. Libertario Juan Bregante era director del Instituto de Fisiología. Fue su alumna en diversas ocasiones, en materias como Fisiología, Química, Física y Nutrición, pero siempre, al dar exámenes, él se retiraba del salón. “Le tenía miedo porque era demasiado exigente. Cuando estudiaba en casa se me acercaba y me preguntaba cosas, por ejemplo, si me acordaba del principio de Arquímedes mientras almorzábamos. Y la verdad que yo no me acordaba nada. Iba tan a fondo del problema que lo venía venir y me escondía”, contó.

Su padre falleció siendo director del Instituto de Fisiología. Además, Libertario Juan Bregante estuvo 15 años en Venezuela, fundó la facultad de Veterinaria y volvió a Montevideo para jubilarse. Escribió libros, pintó cuadros, hizo esculturas que, según Mariana, deben estar en el jardín de la vieja facultad.

Su vocación fue estudiar la carrera de Veterinaria. Ingresó en la Universidad en 1950 y en 1955 obtuvo su título. Poco tiempo después se casó con “un hombre de campo”, Carlos Uriarte Muñiz y se fueron a vivir al medio rural. Tuvieron cuatro hijos, también “gente de campo”. Los varones son productores ganaderos, uno dedicado a su campo de Aceguá. El otro tiene una cabaña de caballos Criollos, Santa Genoveva, en Bañado de Medina, en Cerro largo. La mayor de sus hijas, Rossana, también es veterinaria y trabajó toda su vida en el este del país.

Mariana junto a sus hijos: M. Inés, Marcos, Carlos María y Rossana Uriarte.
Mariana junto a sus hijos: M. Inés, Marcos, Carlos María y Rossana Uriarte.

En el tintero. Uno de los grandes debes de su vida fue no haber ejercido la profesión para la cual se formó. Cabe resaltar que esto sucedió 70 años atrás en donde estudiar una carrera universitaria de cinco años era, para la mujer de esos tiempos, toda una osadía.

“En esa época no es como ahora. Era muy de avanzada estudiar una carrera como esa, que decían que era para hombres. Con mi espíritu la fui llevando; no me fue fácil, pero no luché; al contrario forme parte de la asociación de estudiantes. Leía discursos en las inauguraciones de los cursos. Luché como estudiante gremialista. Creo que ahora la mujer se desempeña más activamente y me parece perfecto, pero hace 70 años no tenía muchas más opciones”, explicó.

Su compañera Milka Landeira siempre decía “en donde iré a trabajar, quién me va a tomar a una mujer”, pero enseguida entró en la Dirección de Servicios Ganaderos y trabajó toda su vida. Sin embargo, Bregante siempre colaboró en las tareas de la casa, dedicándose de lleno en la crianza de sus hijos y en enseñarles lo más importante de la vida: ser buenas personas y ser “gente de campo”. “Es un detalle muy importante en mi vida no haber trabajado nunca de mi profesión. Digo jorobando que soy la persona más cara, porque le costó al Estado darme una carrera y no se la devolví”, señaló.

Armaron su vida en Tacuarembó, muy lejos de la capital y a 100 kms de la ciudad más cercana. “A mis cuatro hijos les enseñamos el gusto por el campo y hoy son los que son, hombres y mujeres de campo”, aseguró. Siempre vivió “rodeando el campo”. “Mis hijos conocieron la playa de grandecitos. Eran adolescentes cuando conocieron la otra vida. Trabajaron siempre con su padre y hoy les gusta con locura”, explicó.

Su marido falleció hace 25 años y Mariana volvió a vivir a Montevideo rodeada de una familia enorme: cuatro hijos, 14 nietos y 9 bisnietos (próximamente).

La nueva sede. Su hijo Carlos María -sí es el el exministro de Ganadería que todos conocemos- le prometió llevarla a conocer la nueva sede de la facultad de Veterinaria en la ruta N° 8.

Participó de la inauguración, pocos días atrás, y por lo poco que vio dijo que “es muy grande, fantástica y moderna”.

“Es muy distinta a aquellos pabellones antiguos, que me da lástima pensar que los van a sacar para hacer un barrio, por lo que leí en el diario. Es una lástima, pero la ciudad avanza”, comentó.

Mariana también quiso expresarse sobre el pasaje de su hijo Carlos María en la política.

“Para mí es el orgullo más grande, no solo como profesional sino como hijo. Es una excelente persona, un excelente jefe de familia y un referente de campo. Trabaja día y noche. Hace miles de kilómetros por semana viajando de un lado a otro. Estoy orgullosísima de él y por haber llegado a donde llegó”, dijo. Sin embargo, como madre aseguró que “no le gustaría” que siguiera en la política.

Habían pasado unos cuantos minutos entre recuerdos y anécdotas y Mariana llegó a la conclusión de que no tenía más nada para contar de su vida.

“Bueno entonces el domingo voy comprar el diario querida, ¿me repetís cuál era?”, preguntó amablemente y se despidió.

Nueva sede asegura futuro de más generaciones

Recientemente se inauguró la nueva sede de la Facultad de Veterinaria, ubicada en el kilómetro 18 de la ruta 8. El nuevo edificio ocupa una extensión de 20.000 metros cuadrados, de los que más de 4.000 están dedicados a laboratorios y 6.000 a aulas, más un edificio que incluye actividades académicas y de investigación. Habrá además, un hospital veterinario que posibilitará la internación y atención de emergencia. El predio para la construcción de la sede fue una donación por parte del MGAP, compartiendo una visión estratégica de lo que debería ser el sector agropecuario en nuestro país.

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos; el subsecretario, Juan Ignacio Buffa; y la directora general, Fernanda Maldonado; junto al presidente de la República, Luis Lacalle Pou participaron en la inauguración. El el presidente destacó el papel fundamental de la universidad pública en la formación de buenos profesionales, pero, ante todo, “en la formación de seres humanos íntegros”. Agregó que, si bien las sociedades se definen por varias dimensiones, una sociedad posee cierto grado de civilización en tanto sepa tratar a los animales, ya sea en la enfermedad o en la salud.

El mandatario valoró que la Udelar “ha hecho un gran trabajo de descentralización” y que hace un tiempo ha entendido que el desarrollo hacia el interior del país genera espacios de conocimiento y entornos virtuosos.

José Piaggio, decano de la Facultad, expresó que “la educación es un bien público y la mejor apuesta que podemos hacer para el futuro del país. Esta es la culminación de un proceso largamente anhelado.” En cuanto al vínculo con el MGAP, el decano destacó el trabajo conjunto.

“Cada vez hay más problemas relacionados con el ambiente y los animales, vinculado a la Resistencia Antimicrobiana, temas que esperamos continuar trabajando junto al MGAP como lo venimos haciendo”, señaló.

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