el taller de evaluación de los diagnósticos de gestación vacuna marcó un hito para la ganadería uruguaya: por tercer año consecutivo se superó al 80%, y hay que hacer la salvedad de que el último año en el que no se llegó a ese objetivo fue como consecuencia de una drástica sequía que hizo mella en todo el agro nacional, por lo cual se puede empezar a hablar de una situación estructural de preñez.
El ingeniero Santiago Da Cunda, director de Sistemas de Producción Animal, empresa que se dedica al asesoramiento de productores en el norte del país, valoró positivamente el resultado obtenido, “más que el valor, lo importante es la intencionalidad y la acción de las personas sobre la cría, que es una actividad compleja, para tratar de ir mejorándola”.
Una preñez por encima del 80% se justifica en parte gracias a las expectativas que hay con el negocio ganadero, “esto genera que la gente ponga más esfuerzo y capital para obtener mejores resultados, en este caso, como producto final significa tener más terneros nacidos”. “Esto viene acompañado de un proceso de aceleración del comportamiento de la recría y el engorde, lo que significa una señal importante y genera más esfuerzos sobre la cría en función de una buena expectativa”, expresó el asesor, y además agregó que en caso de que este escenario se mantenga, podría significar una mejora año a año en medio punto o un punto.
Al menos un 80% de preñez podría empezar a transformarse en un piso para la ganadería nacional, pero “no lo puedo afirmar porque todo esto funciona en relación al valor de los productos. Tomando como un supuesto que los stocks ganaderos a nivel mundial no son suficientes para atender la demanda de carne durante los próximos cinco años, se puede interpretar que hay que aumentar el peso de carcasa para generar una mayor oferta de carne y también aumentar los índices reproductivos. Entonces, en la medida de que el valor del producto sea interesante y tenga un valor atractivo, el 80% de preñez va a ser un piso”.
Sobre lo que sucedió particularmente en el norte, el principal de Sistemas de Producción Animal sostuvo: “hemos tenido una gran suerte desde diciembre del 2023 hasta hoy, porque no ha habido ninguna condición que limite el crecimiento de las pasturas. Además, con los precios que hay, la mayoría de la gente tiene la intención de invertir”.
En esta línea, afirmó que “este valor del 81% convalida lo que venimos expresando, hay una intencionalidad de crecer, y hay acciones que han llevado a eso. Vamos por un buen camino para la ganadería”.
Y si bien lo climático tiene un papel importante, los buenos datos obtenidos en algunos departamentos del sur del país demuestran que el manejo tiene también un rol preponderante.
“Si hay algo complejo es la cría, hay una cantidad de variables como el toro, la preñez, el destete, es muy complejo, da mucho trabajo, a diferencia de la recría y el engorde donde la principal variable es la ganancia diaria, entonces, el manejo es determinante”, acotó Da Cunda.
Más preñeces de más calidad
Un aspecto muy importante y relevante es que más allá del porcentaje de preñez que es necesariamente bueno, también “se está trabajando paralelamente en tener preñeces tempranas, que permiten pesos de destetes más elevados, lo cual mejora las condiciones de recría permitiendo una mayor eficacia, para lograr lo más temprano posible una carcasa más pesada”.
“Soy un convencido de que en Uruguay no hay ninguna limitante para producir carcasas de 290 a 330 kilos con el tipo de ganado que hoy existe, no tenemos por qué agrandar el tipo de ganado, con la genética que hoy tenemos es suficiente, pero todavía tenemos un buen rato para caminar”, mencionó.
Las pérdidas son un desafío para seguir creciendo
Una preñez del 81%, al momento del destete se ve mermada en un 10% en promedio como consecuencia de las pérdidas que se dan posteriores al diagnóstico de gestación. “Es un tema para mirar con un alto foco, porque ahí tenemos empresas que tienen pérdidas del 4% que es lo ideal, pero hay otros casos en los que se llega hasta el 13%”.
Frente a la disparidad, recalcó en la importancia de “trabajar caso a caso, hay que ver si las pérdidas se dan por enfermedades reproductivas, temas de atenciones en el momento de parto, características del semen, o sea, son varios factores que pueden incidir, pero frente a una pérdida del 10% en promedio, hay mucho para trabajar y corregir con el objetivo de bajarlo a un 6% por ejemplo a nivel nacional”.
La sanidad y su impacto
Más allá del excelente momento que hay a nivel de valores, se enfrenta una compleja lucha que es contra la garrapata. Si bien hay un panorama que no es tan grave como en el 2023/2024 en comparación al porcentaje de mortandad, ya que en aquellos años “muchos establecimientos perdieron entre el 10 y 18% de su stock, eso ahora ha disminuido”.
A pesar de que la situación no sea tan drástica como en años anteriores, la problemática se está extendiendo en superficie a nivel país, “no es para dramatizar, pero es un hecho objetivo que está sucediendo más allá de todo el esfuerzo que se está realizando”.
“Donde nos jugamos la vida y hay que tomar un poco más responsabilidad por parte del Estado, es la salida de los residuos, que no pueden salir, porque es mucho más cara la pérdida de imagen que puede generar eso por cinco o quince años y el poder de negociación, que los valores absolutos que se dan hoy por muertes de animales”, afirmó con preocupación Da Cunda.
Consultado sobre el posible impacto que tiene la situación de la garrapata en la preñez, el asesor ganadero indicó: “como primera respuesta te digo que sí, que este problema incide en la parte reproductiva, pero no tengo ningún dato ni nada objetivo como para decir en qué porcentaje impacta”.
El parásito “genera problemas de abortos y otros problemas que generan una disminución en el porcentaje de preñez”.
La ganadería presenta oportunidades
El asesor salteño finalizó sosteniendo que el escenario climático y de precios que hay en la actualidad brindan “condiciones que son inmejorables para transformarnos en un país de punta, responsable, serio y creíble, porque tenemos recursos naturales espectaculares y los conocimientos”.
Para consolidar esta posibilidad, a criterio de Da Cunda se necesitan acciones y condiciones para que los jóvenes se integren al sector ganadero, y a la cría en particular.