Ganadería

Las bicheras, ayudadas por el clima, complican al campo

Generan más de US$ 40 millones anuales en pérdidas.

Establecimiento ganadero. Foto El País.

Condiciones de humedad y calor siguen favoreciendo el desarrollo de las bicheras. Cuidar el manejo de los animales en bretes y corrales, así como respetar los tiempos de espera en carne y leche al aplicar los específicos veterinarios para controlar esta parasitosis, es fundamental.

A través de un video institucional, el veterinario Alejandro Saravia, director de Capacitación y Extensión del Instituto Plan Agropecuario (IPA) explicó el ciclo de esta parasitosis y brindó algunos consejos para evitar daños económicos y mayor trabajo en los predios, al tener que curar las bicheras.

La bichera o gusano barrenador, es una parasitosis causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, que parasita heridas y zonas húmedas en vacunos, ovinos, equinos, pero también es una zoonosis, afecta al hombre.

En Uruguay causa pérdidas económicas globales por más de US$ 40 millones anuales y hoy se cuenta con un plan de trabajo para encarar este problema.

El veterinario del IPA explicó que cuando las condiciones ambientales son favorables, es decir, cuando hay más de 22°C y humedad alta, el ciclo del parásito se completa en 21 días, por lo que en verano puede haber más de tres generaciones. Una vez fertilizada, la mosca pone hasta 400 huevos en una herida y la larva nace antes de las 24 horas. Luego se desarrolla durante, aproximadamente una semana, para alcanzar el estado larvario maduro y caer al suelo. Se entierra varios centímetros en el suelo, en estado de pupa, para posteriormente emerger moscas adultas que se dispersarán rápidamente.

Cuidado. Saravia exhortó a los trabajadores rurales y a los productores a cuidar que los animales no se lastimen cuando se trabaja en corrales y en el tubo. Heridas pequeñas, como las causadas por las agujas, golpes, caravaneos, castraciones o mordeduras de perros, facilitan el desarrollo de la parasitosis.

El técnico recomendó “elegir adecuadamente el producto a utilizar en el combate de la parasitosis, para evitar efectos secundarios en los animales”. Los tratamientos utilizados para combatir la mosca de la bichera, “se basan en la aplicación de insecticidas de acción preventiva o curativa. Sus principios activos son fosforados, cipermetrina, fipronil y combinaciones de estos. Su aplicación radica en matar las larvas y lograr que la herida cierre y posteriormente cicatrice”, agregó el experto del IPA.

También es común el uso de inyectables a base de lactonas macrocíclicas (caso de la doramectina), con una acción más lenta pero con mayor poder residual, lo que colabora en evitar que el animal sea parasitado nuevamente por otras moscas.

Es frecuente que se precisen varias curaciones hasta lograr que el animal sane, buscando evitar recaídas que pueden complicar su salud e incluso, provocar la muerte, no sólo por la parasitosis sino también por enfermedades secundarias agregada, como es el caso de las infecciones bacterianas.

Mano de obra. Por otro lado, el delegado de la Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) en la Comisión Nacional Honoraria de Salud Animal (Conhasa), Roque Almeida, recordó en una nota con El Telegrafo que la bichera “es más importante en el lanar que en el vacuno”, pero enfatizó que es fundamental que en verano el ganado se mueva “en las horas más frescas del día, porque con 27 grados ya empieza el estrés térmico y si le agregamos el alto porcentaje de humedad, es más complicado aún”.

Sostuvo que la mosca “sigue siendo uno de los grandes problemas para el productor y la atención que hay que prestarle a los animales abichados, cuando hay un clima como el actual, con mucha humedad en el suelo, comienzan a aparecer problemas que son aprovechados por la mosca”. A su vez, el ganado esté pariendo, “apareciendo ahí la bichera de ombligo”, agregó Almeida.