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La gira anual del Merino mostró la alta rentabilidad de la raza para productores en pequeñas escalas

Productores y técnicos de diferentes puntos del país, recorrieron establecimientos que, pese a sus escalas y contextos diversos, comparten un eje común: la apuesta por la lana superfina como motor económico y la incorporación de datos objetivos para la toma de decisiones, en el marco de la gira anual de la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay (SCMAU), que visitó predios en Paysandú y Salto. El presidente de la gremial, Juan Manuel González, destacó la heterogeneidad de las realidades visitadas y el aire renovador que aporta la juventud a la raza.

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El Matrero: El inicio de la actividad tuvo lugar en el establecimiento “El Matrero”, en Paysandú, un predio de 206 hectáreas sobre suelos arenosos y una marcada estacionalidad forrajera. Ramiro Zeni, el principal del predio, definió este ambiente como “desafiante” por su régimen de lluvias y limitaciones invernales. A pesar de ello, el entorno no ha impedido que el establecimiento logre un descenso de 7 micras en 16 años en sus lanas.

Juan Manuel González, dijo que es “una realidad diferente, porque es un predio chico donde los recursos son más limitados, intentando llevar a cabo una producción de merino en un predio chico y además un lugar donde no es tampoco muy fácil tener ovejas, es muy interesante”.

En este predio, la producción de lana alcanzó un diámetro promedio de 15,9 micras con un rendimiento al lavado del 80,8% en la zafra 2025. Determinando un ingreso bruto promedio por concepto de lana de 25 dólares por animal esquilado, demostrando que la producción de alto valor es posible más allá de la escala del establecimiento.

La utilización de herramientas como la esquila preparto con peine alto, la suplementación estratégica y el uso de carneros con DEPs superiores han sido fundamentales para consolidar un margen neto por unidad ganadera ovina de 171,74 dólares.

La Corona: En la tarde del primer día, la gira se trasladó a “La Corona”, establecimiento de Mirtha Jones con una historia que se remonta a finales del siglo XIX. Con una superficie de 1.482 hectáreas y un enfoque de ciclo completo, este predio es un referente en la incorporación de genética australiana, habiendo utilizado semen de cabañas de elite para mantener un lote de lana en el eje de las 16 micras.

González expresó su admiración por el trabajo de décadas realizado en este plantel, “una majada espectacular con unas lanas muy buenas, una clase de lanas que la verdad que son dignas de ver, que ya sabíamos más o menos lo que íbamos a ver por la trayectoria y la inversión en genética que se ha hecho durante muchísimos años”.

La gestión en La Corona destaca por un manejo sanitario riguroso, incluyendo un monitoreo mensual de HPG y un programa de erradicación de pietín iniciado en 2026 que resultó en la eliminación del 6% de los animales revisados. Con una señalada del 80% en 2025, el establecimiento se enfoca ahora en mejorar la sobrevivencia de los corderos en el periparto, apoyándose en la información de ecografías para optimizar la carga fetal. La meta de la cabaña es clara: sostener la finura sin sacrificar el peso corporal y la pureza racial del merino australiano.

El Miedo: La primera parada en el segundo día, visitó el establecimiento “El Miedo”, en el paraje Saucedo, Salto, donde Yusara López y su familia gestionan 227 hectáreas de campo natural arrendadas a Colonización. En este sistema familiar, las decisiones se toman de forma colectiva y las hijas, Camila y Marisol, se integran plenamente a las tareas operativas durante sus recesos durante los estudios en la capital salteña.

La resiliencia del sistema en este predio pequeño, quedó demostrada tras dos años de déficit forrajero, logrando una recuperación que triplicó la disponibilidad de pasto en el último ejercicio, permitiendo una producción de 12,3 kg de lana por hectárea. Para esta familia, el ovino es el sostén estructural, aportando el 70% del ingreso ganadero del predio.

EEFAS: El cierre de la gira tuvo lugar en la Estación Experimental de la Facultad de Agronomía en Salto (EEFAS), un centro educativo donde la investigación y la extensión convergen. El foco principal fue la majada Merino, con una Evaluación Genética Poblacional (EGP) en Resistencia a Parásitos Gastrointestinales (RPGI) de diez años de selección intensa. González destacó el valor técnico de este núcleo, “es una majada muy bien manejada, donde están trabajando muy fuertemente en resistencia a los parásitos, con genética del CRILU, haciendo hincapié en datos por HPG”.

Los resultados en la EEFAS demuestran que es posible seleccionar por resistencia parasitaria manteniendo niveles productivos de excelencia. La majada ha reducido el diámetro promedio de la fibra de 21 a 17 micras desde 2015, logrando porcentajes de destete que en años favorables han superado el 100%. El uso del refugio de parición ha sido una herramienta clave para reducir la mortalidad de corderos, mientras que el monitoreo sistemático mediante HPG permite que los tratamientos antihelmínticos sean estratégicos y no sistemáticos, combatiendo así el avance de la resistencia química en el sector.

Superfinas: En los últimos más de 20 años, la raza ha trabajado en el afinamiento de sus lanas, observándose en el mercado una importante presencia de lotes por debajo de las 16 micras en la última zafra. En contrapartida hay productores que sostienen un nivel de micronaje como objetivo, planteado en las 16 micras y existe quienes apuestan a continuar disminuyendo la finura de sus lanas y quienes prefieren mantenerse por encima de ese promedio pero con otras características productivas.

Al respecto, Juan Manuel González dijo que “creo que las lanas entre 18,5 micras y más finas, son las lanas que hay que tener. Después el que quiera bajar las 17 o las 16 ya es una cuestión de cada productor, pero esos son los rangos más o menos que para mí el merino tiene que estar. (...) Acá vimos animales de 14, 15 micras con muy buenas conformaciones y con mucha cantidad de lana”, por lo cual sostuvo que la genética actual permite alcanzar esos niveles de finura impensados hace décadas atrás, sin comprometer la estructura, peso de vellón y de cuerpo.

El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) lanzó una encuesta dirigida a productores y técnicos vinculados al engorde de bovinos, con el objetivo de profundizar el conocimiento sobre el manejo previo a la faena y su incidencia en la calidad de la canal y el bienestar animal.
El presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana, Alfredo Fros, aseguró que el rubro ovino atraviesa un escenario positivo, que genera el desafío de consolidar la confianza de los productores para recomponer el stock y responder a una demanda internacional que continúa creciendo.
La raza Merino Dohne realiza su gira anual los próximos 20 y 21 de mayo en el departamento de Salto. La instancia, organizada por Merino Dohne Uruguay con la colaboración del Secretariado Uruguayo de la Lana, busca reunir a productores, técnicos y criadores de la raza, para intercambiar opiniones sobre los distintos sistemas productivos y los objetivos planteados para el futuro.

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