La institución señaló que la reciente caída de la cotización internacional del petróleo vuelve a evidenciar una situación que viene denunciando desde hace años. Según expresó, mientras el valor del crudo registra descensos en los mercados internacionales, el precio del combustible en Uruguay continúa ubicándose por encima de los niveles observados en países competidores.
En ese sentido, la Federación Rural afirmó que “los costos que enfrentan los productores uruguayos continúan muy por encima de los de nuestros competidores” y advirtió que el gasoil representa un insumo estratégico para el agro, el transporte y toda la cadena productiva nacional.
De acuerdo con los datos presentados por la gremial, el precio del Gasoil 50S pasó de $48,90 por litro en febrero a $61,76 por litro desde el 1° de junio, lo que representa un incremento de 26,3% en apenas tres meses. La organización sostuvo que, según sus estimaciones, el valor debería ubicarse en niveles cercanos a los registrados en abril de 2026, cuando alcanzaba los $50,63 por litro.
La gremial remarcó que “el sector productivo espera que la baja internacional sea trasladada de forma clara y transparente al precio final”, entendiendo que los sobrecostos terminan repercutiendo sobre la competitividad de las exportaciones y la actividad económica del interior del país.
En el comunicado la Federación Rural considera que detrás de los problemas de competitividad existe “un déficit fiscal persistente que obliga al país a financiar gasto mediante endeudamiento”. Bajo esa premisa, la gremial sostuvo que “no es razonable que el peso de estos desajustes recaiga sistemáticamente sobre los sectores productivos”. Asimismo, alertó sobre el impacto del atraso cambiario en la rentabilidad de las empresas agropecuarias. Según expresó, mientras los costos internos continúan aumentando, el valor del dólar permanece prácticamente estable, profundizando las dificultades para quienes producen bienes destinados a la exportación.
La organización señaló que esta situación “no es una preocupación teórica, es un problema concreto que afecta a miles de productores, compromete inversiones, dificulta el recambio generacional y limita el crecimiento de las economías del interior”.
Otro de los puntos destacados del comunicado refiere al denominado “1% municipal”. A pocos días de una definición sobre este tributo, la Federación Rural reiteró su posición histórica y sostuvo que actualmente “carece de justificación técnica, económica y jurídica”. La gremial entiende que su eliminación significaría corregir una situación que el sector productivo ha soportado durante más de seis décadas.
Finalmente, la institución expresó su expectativa de que las autoridades adopten medidas que fortalezcan la actividad productiva. “El campo necesita señales claras”, afirmó la Federación Rural, agregando que Uruguay requiere “menos costos, menos burocracia y menos presión fiscal”, junto con mayores niveles de competitividad, inversión y confianza para quienes producen.