Ganadería

Creció venta de específicos para tratamientos contra la garrapata

En los comercios, el volumen que se despachó subió entre 15% y 20%.

Novillos y vacas en el campo. Foto archivo El País.

Pablo Antúnez

La venta de específicos veterinarios para combatir la garrapata aumentó entre 15% y 20% en estos primeros meses del año, especialmente en algunos departamentos del norte del país. Así lo confirmó a El País el presidente de la Cámara de Especialidades Veterinarias (CEV), José Mantero, que también es director de Laboratorio Pasteur.

En base a un relevamiento en comercios, Mantero sostuvo que los incrementos más notorios se registran en departamentos como Tacuarembó, Artigas, Salto y Cerro Largo, donde en muchos casos se practica ganadería en predios forestales y en esos establecimientos, el parásito no corta el ciclo y se mantiene activo todo el año.

Mantero explicó que el incremento de las ventas “es diferencial” según el producto, pero también hubo otros que mantuvieron sus ventas a nivel de mostrador.

El especialista, al igual que los técnicos y veterinarios, sostuvo que es posible controlar la garrapata con los principios activos que conforman los productos que hoy se están utilizando en la ganadería local. “Cada vez que hay un problema puntual, se llama a los técnicos y se focaliza en ese problema. Siempre se ha demostrado que el control del parásito es posible”, afirmó el director de Laboratorio Pasteur.

Explicó que lo que se intenta hacer desde la Cámara de Especialidades Veterinarias y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, “es ir por el buen uso de los zooterápicos, adaptando ese uso a la situación sanitaria de cada uno”.

Es que cada productor y cada establecimiento, es un mundo aparte. Mantero, sin desconocer que existe resistencia a determinados principios activos que se usan para combatir el ectoparásito, remarcó permanentemente que siempre es posible controlar el problema. “No hay resistencia en todos los lugares, ni hay garrapata resistente a todos los productos activos”, afirmó Mantero.

Controles. En caso de los laboratorios y empresas dedicadas al segmento de la salud animal y la venta de específicos veterinarios, para registrar un producto ante la Dirección de Laboratorio Veterinario “Miguel C. Rubino”, ese producto precisa tener un control de 98%.

“A nivel de campo, si una droga controla el 80% y 90% y se aplica una buena rotación de los productos, se puede dominar a la garrapata”, consideró Mantero.

Por otro lado, pidió a los productores no utilizar zooterápicos con ingreso ilegal. “Las herramientas que hay en la vuelta y no están en el Uruguay, son fosforados o se usan diferente. No hay nada novedoso en cuanto a drogas”, afirmó el presidente de la Cámara de Especialidades Veterinarias.

Advirtió que “hay productos que no están registrados en Uruguay o tienen tiempos de espera diferentes, luego de los tratamientos. “Hay fosforados que en Brasil están permitidos. El lío más grande son los productos que en Uruguay no tienen uso permitido para mantener la inocuidad que piden los mercados hacia los que se exporta la carne y otros productos”, recordó Mantero.

El ethion, principio básico que años atrás generó problemas de residuos en los mercados, en Uruguay, cuando está autorizado su uso por el MGAP, tiene un tiempo de espera de 130 días. Así lo demostraron las pruebas científicas realizadas en Uruguay por el MGAP y la Cámara de Especialidades Veterinarias. Ese mismo principio activo en Argentina tiene 60 días de espera.

“Ese es el problema de traer productos de otro lado, leyendo la etiqueta y aplicándolo bien, se está atentando contra la inocuidad del país”, advirtió el presidente de la Cámara de Especialidades Veterinarias.

Al norte del Río Negro, en los predios forestales y de costa, aparentemente el invierno no causa su efecto sobre el parásito. En esos casos, hay que tener cuidado y tratar todo el año contra la garrapata”, afirmó a El País el Dr. Roque Almeida, delegado de Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) en la Comisión Nacional Honoraria de Salud Animal (Conhasa).

En diálogo con El País, semanas atrás, advirtió que en esos casos, se han constatado “larvas subiendo al ganado y eso demuestra que el ciclo no se cortó. Las larvas que cayeron en marzo o abril, se mantuvieron a cubierto y están subiendo al ganado”. El tratamiento generaciones es ineludible.

“Se debe comenzar a realizar el tratamiento generacional la primera quincena de julio o la primera de agosto. Se cambia el producto en noviembre y se vuelve a cambiar en febrero. Se trata a cada generación del parásito con un específico veterinario diferente para no generar resistencia”, explicó Almeida.