Expo Prado

El mismo compromiso medio siglo después…

Coincidencias en los discursos en el cierre de la Expo Prado de José Zerbino Cavajani y Pablo Zerbino Vanrell, 52 años después.

Posición. El Dr. Pablo Zerbino Vanrell, hace una semana, en el mismo palco que medio siglo antes tuvo a su padre José Víctor Zerbino Cavajani.

Guillermo Crampet Arbiza.

Fueron dos discursos a viva voz desde el histórico palco de la Expo Prado, con destacable cobertura mediática y repercusión nacional. Discursos que emitieron José Víctor Zerbino Cavajani y Pablo Zerbino Vanrell, padre e hijo, ambos como mensaje en su último año a cargo de la presidencia de la Asociación Rural del Uruguay (ARU).

Fueron mensajes con 52 años de diferencia entre uno y otro. Con realidades políticas y económicas muy distintas, pero con muchas semejanzas en lo principal de los reclamos. Básicamente los dos haciendo aportes y buscando la integración.
José Zerbino tomó el micrófono en el año 1966, frente a autoridades del Consejo Nacional de Gobierno y un país que experimentaba un estancamiento económico crítico debido, entre otros motivos, por una disminución en la demanda internacional de productos agrícolas. Además, con tasas de desempleo en aumento, una importante ola migratoria y movimientos sociales, previo a la aprobación de los estatutos del Consejo Nacional de Trabajadores.

Pablo Zerbino lo hizo en 2018 y con mercados mundiales necesitados de alimentos. De pie sobre un Uruguay destacado por su calidad de productos y buenos precios de ventas. En una economía con crecimientos tendiendo a la moderación, un déficit fiscal que supera los US$ 2.500 millones, con falta de competitividad, cierre de empresas y problemas de empleo, y desgastantes enfrentamientos entre industrias y sindicatos.

José Víctor Zerbino Cavajani.

Más allá de los contextos, ambos discursos tuvieron sus principios en la integración social, haciendo hincapié en la consciencia agropecuaria y la proyección de un país próspero. “Se ha querido crear, en algunos momentos, desde ciertas tribunas y sin beneficio para nadie, un falso antagonismo entre la ciudad y el campo, con erróneos conceptos e informaciones, poniendo el acento en forma repetida en el supuesto de que la campaña no contribuye prácticamente con casi nada en las necesidades del Estado, limitándose en cambio a sacar provecho de las repetidas devaluaciones, pese a que, acotamos nosotros, no las haya provocado ni propiciado”, anunció José Zerbino.

Y mencionó: “El campo está aportando al Estado no menos de $ 4.147 millones (…) Cifras incontrastables que dicen de la magnitud de la contribución del sector agropecuario a la financiación de las necesidades de nuestro país. De nuestro querido país, que al enfrentarse a la crisis económico financiera más grave de la historia hizo un llamado al sacrificio y elevó la presión tributaria a índices jamás soportados por el agro. Y el agro respondió asumiendo su tarea de recuperación”.

En el último año y de acuerdo con los datos de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa) el agro aportó al Estado unos US$ 279,7 millones ($ 7.935 millones con un tipo cambio que promedió en $ 28,37 por dólar). Reclamos que se hicieron palabras de Pablo Zerbino.

Aporte.

Las semejanzas fueron varias, pero muchas estuvieron asociadas a la competitividad y promover el progreso del país.

Medio siglo atrás, José Zerbino aseguró: “Lo hemos dicho en otras oportunidades y lo repetimos: la reinversión en la industria agropecuaria es imprescindible para consolidar el ritmo de progreso y evolución que es necesario mantener y generalizar, ya que en este aspecto detenerse es retroceder”. Y sumó: “Cuanto más se intensifica la producción, mayores son los insumos requeridos y los capitales necesarios”.

Pablo Zerbino, su hijo, expresó hace siete días que “el agro tiene un impacto anual equivalente al 48% del producto bruto interno, es el de mayores encadenamientos y se ubica en el primer lugar entre los sectores productivos del país. Lo hemos dicho más de una vez y no nos vamos a cansar de repetir: cada peso invertido en el agro se multiplica por 6,22 pesos en beneficio de la población”, destacó.

Al mismo tiempo agregó, en base a un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que la seguridad alimentaria “no será alcanzada sin políticas que apoyen a los agricultores de los países en desarrollo y los animen a aumentar sus inversiones. Claramente, sin inversión no hay desarrollo”, señaló y consideró: “El agro ha sido uno de los pilares para el desarrollo del Uruguay, pero la realidad indica que año a año es más difícil seguir apuntalando el crecimiento de nuestro país”.

El actual presidente de la Asociación Rural del Uruguay remarcó que el país se volvió “un país caro con fundamentos de país barato”, lo que significa “la esencia del problema”. Afirmó que “toda economía que gasta más de lo que genera, tiende a aumentar el déficit. De no ser corregidos los motivos que lo provocan, éste se retro alimenta al financiar sus intereses incrementando el endeudamiento”. Además, enfatizó: “Es claro que el Uruguay debería preocuparse más en mejorar la eficiencia del gasto público que en introducir cambios tributarios”.

Su padre, José Zerbino, reclamó entre varios “que” una serie de aspectos que hoy, 52 años más tarde, hubieran sido aplaudidos por el palco oficial, dado que éstos hacen a la vida del país. Dijo: “Que los gobernantes actúen en función del interés nacional y no del interés partidario. Que los empresarios amplíen sus miras, buscando el progreso en la modernización de sus sistemas y en el ajuste de costos, más que en la elevación continuada de los precios. Que los empleados y obreros colaboren en la tarea nacional con una mayor eficiencia en la labor que tienen asignada. Que los estudiantes procuren dedicar todas sus energías a su misión específica para estar en condiciones de actuar fecundamente y devolver así a la sociedad algo de lo mucho que de ella han recibido. Que los ganaderos que aún no han evolucionado, despierten y comprendan que nunca podrán tener empresas prósperas en un país pobre. Que cada ciudadano, sin egoísmos, actúe en cada momento en función del bienestar general”.

De esta forma y coincidiendo en cada uno de estos puntos los Zerbino, con medio siglo de diferencia, consideraron que “si cada ciudadano toma su puesto de lucha con responsabilidad y patriotismo, no tenemos dudas de que, a corto plazo, nuestro Uruguay volverá a ocupar el digno lugar que le corresponda dentro de las naciones progresistas del mundo”.

Compromiso generacional de servicio y alegría…

Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio es la alegría…” Con esa frase del poeta y filosofo Bengalí, Rabindranath Tagore, el Dr. Pablo Zerbino Vanrell asumió la presidencia de ARU hace 2 años. “Rescato las palabras servicio y alegría que significan lo que he desarrollado en mi actividad familiar, profesional y gremial”, dijo. Y destacó que “tengo una obligación casi moral, siguiendo la huella gremial de mi padre que fue presidente de ARU, de Hereford en dos oportunidades, de Corriedale en dos oportunidades y fundador del SUL”.

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