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Alfredo Lago: “Un acuerdo con la UE le daría mejores oportunidades al arroz”

Alfredo Lago, presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) y pertenece a una familia muy arraigada en el sector. “En el primer trimestre del año en curso el arroz uruguayo se valorizó 15% frente a igual período del año pasado y ayudado por la pandemia de Covid-19, en 2020 los valores crecieron 20% frente a los de 2019”, afirmó. La zafra 2020/21 mostró rendimientos que son récord históricos, que estarán en promedio por encima de los 9.000 kilos por hectárea. Lago no descartó posibles nuevos negocios con Irak en el corto plazo y dijo que México, Unión Europea y Perú están muy activos, mirando cada vez más hacia Uruguay por su calidad.

Alfredo Lago, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA)

Pablo Antúnez

-¿Cómo evalúa la zafra y los rendimientos obtenidos?

-Fue muy positiva pese a que tuvo dificultades en la siembra debido al faltante de agua en las represas que hizo bajar el área (finalmente fueron 143.000 hectáreas). Van a ser rendimientos récord y por encima de los 8.700 kilos que la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), estimó en su momento siendo muy conservadora al poder estimarlo.

-¿Se estarán superando los 9.000 kilos por hectárea?

-Seguramente se estén pasando en 100 o 150 kilos por hectárea. Estamos hablando de un rendimiento récord y estamos superando en casi 500 kilos el registro histórico de 2017/18.

-El cultivo de arroz y los productores está entre los más eficientes del mundo. ¿Se llegó al techo en cuanto a rendimientos o aún se puede mejorar en los años en que el clima acompañe el desarrollo del cultivo?

-El promedio, seguramente, se puede seguir subiendo, pero hay que aclarar que al sacarlo, hay productores que terminan cerrando por encima de los 10.000 kilos por hectárea este año y otros que están por debajo de los 9.000 kilos por hectárea. Entonces, a nivel de promedio podemos seguir mejorando, el desafío está a nivel de la investigación, en ver cómo se hace para subir los rendimientos en el quintil o tercil de los productores que más volumen de arroz cosechan. En estos casos, son productores que están casi en el techo de producción.

-Ayudado por la pandemia de Covid-19 en el mundo, Uruguay logró una valorización importante de su arroz. ¿Hay mayores posibilidades de crecer en la exportación para los países arroceros del Cono Sur?

-En el primer trimestre de 2021 hay un mantenimiento y fortalecimiento de los precios de exportación. Esa valorización comenzó el año pasado. El mundo está preocupado hoy por la vacuna y por cómo curar a los que padecen la enfermedad y cómo minimizar el contagio. Hay países que buscan asegurarse la alimentación. Hay poblaciones en el mundo que dependen de las importaciones y existe temor por abastecerse, porque la logística se vio afectada por los contagios. Por ejemplo, India por el nivel de contagio, no puede llegar a los puertos con el arroz y lo mismo pasó en Vietnam. Hay muchos países que dependen de la importación y en su dieta básica está el arroz. Esos trataron de asegurarse el abastecimiento y recurrieron a lugares seguros en cuanto a abastecimiento como el Cono Sur. Ahí está Uruguay y Brasil, que son fuertes productores. Paraguay tiene hoy un problema de navegabilidad y Argentina, que también produce, hoy tiene inconvenientes. Brasil también está preocupado por abastecer su mercado interno. Quien ha tenido la posibilidad de ingresar en ese mercado más demandado a nivel mundial ha sido Uruguay. A más demanda, mejor precio en el mercado.

-Después de ese camino de valorización del arroz uruguayo ¿cómo están los precios en este primer trimestre del año?

-Los precios del año pasado fueron 20% mejores frente a los de 2019. En este primer trimestre de 2021, estamos en 15% arriba del mismo período de 2020, cuando el mercado ya había reaccionado. A eso se sumaron algunos problemas políticos en Birmania, donde la Unión Europea dejó de comprarle y vino a golpear la puerta de otros productores como es el caso de Uruguay.

-¿Esa valorización abarcó todo el arroz producido por Uruguay?

-El arroz es un comodín agrícola, el alimento básico del 70% de la población mundial. Además es un alimento barato. El kilo de arroz, más o menos, vale un dólar y con un kilo comen 10 personas. Es un alimento que busca la masificación más que el nicho de mercado de elite. Es un producto que busca el consumo masivo. Para todo hay una posibilidad de valorar mejores, ese es el camino que ha recorrido Uruguay. En arroces largos y finos, que es lo que se consume en el mundo, Uruguay se puede diferenciar con un grano más homogéneo en cuanto tamaño, color y eso se traduce en la cocción. Luego tenemos variedades de grano medio o largo ancho que son arroces de risotto. En este segmento, Uruguay está aumentando su participación. Mirando los destinos como Turquía, Brasil y algunos nichos de la Unión Europea, están llevando cada vez más granos medios. En arroces de grano corto, asiáticos, cuyo destino puede ser el sushi, también hay opciones de mercado, tanto para las variedades de grano corto como de grano medio. Esos arroces tienen una valorización mayor.

-¿Qué sucede con las variedades de arroces aromáticos?

-Esas variedades están más relacionadas con la cultura hindú y asiática. Un caso típico es el arroz Basmati que Uruguay no lo puede producir por su clima, porque no alcanza el tiempo de verano. Se producen aromáticos que están logrando algún nicho de mercado importante relacionado con esas culturas.

-Respecto a los mercados, 2020 comenzó con algunas ventas de arroz uruguayo a Medio Oriente ¿hay más posibilidades de más negocios?

-Medio Oriente fue siempre fue un cliente tradicional de Uruguay, pero en 2020 no estuvo. Volvió a comprar este año dos barcos de 60.000 toneladas y hubo otra posibilidad de hacer negocios, pero Uruguay no podía cumplir. Ellos tenían mucha urgencia, porque son fuertes consumidores. Irak está llevando el 7% de lo que es el saldo exportable, es probable que en el correr del año busque algún otro negocio.

-Y la Unión Europea, donde Uruguay tiene la posibilidad de exportar, ¿por qué no planta arroces transgénicos?

-Está muy activa y quiere un volumen determinado todas las semanas, pero algunos países de Asia, por temas políticos, no pudieron cumplir el año pasado. Así que en arroz integral mira hacia Uruguay. En el mundo se sigue produciendo más o menos el mismo volumen y preocupa la seguridad alimentaria.

-¿En Unión Europea, entre otros destinos, todavía hay problemas arancelarios a resolver?

-A este destino Uruguay arroz integral (cargo), no puede exportar con arroz blanco por temas arancelarios. El arroz cargo se procesa en la Unión Europea que tiene un arancel externo de 65 euros por tonelada contra los 200 euros que tiene el arroz elaborado. Si tuviéramos un acuerdo comercial con la Unión Europea, hoy más cuestionado, tendríamos mejores oportunidades para poder entrar con nuestro arroz.

-¿Cómo está la demanda desde Perú y México?

-Perú es un destino fuerte, es quien mejor paga nuestro producto. Compra arroz de la variedad INIA Tacuarí, pero también logramos exportar INIA Olimar. Es un destino donde el consumidor tiene conocimiento de la calidad del grano uruguayo y, aún en variedades de arroz largo fino, sabe muy bien que nuestro arroz es el mejor que pueden obtener y eso lo valoran. México, no tiene tanta cultura de consumo de arroz, pero es una población muy grande y el abastecedor es Estados Unidos, que bajó mucho la calidad en la última década. Uruguay incorporó ese mercado. El negocio de 25.000 toneladas que se concretó es por arroz cáscara que será procesado en destino. México tiene una infraestructura industrial muy grande y muchas presiones políticas internas. Su forma de comercializar es comprando arroz cáscara de Estados Unidos, hoy están viniendo al sur a comprar, porque logran un mejor producto.

-El arroz es un cultivo muy dependiente del clima. Más allá de este aspecto ¿Qué otras cosas le hacen falta al sector para crecer?

-Lo que hizo caer un tercio del sector fueron los problemas económicos. Los arroceros estuvimos muchos años perdiendo plata y endeudándonos (fueron seis zafras a pérdida). Hay productores que no resistieron el endeudamiento y otros que están en zonas marginales, no solo en lo productivo, sino también con área que tienen mayores costos de riego y más problemas de infraestructura. Esos productores dejaron de plantar o achicaron al máximo el área. Hoy la ecuación económica va a ser positiva, por tanto es atractivo volver al negocio. El año pasado donde el sector arrocero tuvo una mejoría, fue el clima el que no ayudó, porque faltó agua en las represas.

Arroceros bajaron 10% el precio del combustible

-¿Cómo ha venido funcionando el acuerdo entre ACA y los estacioneros para bajar el precio de los combustibles en el sector?

-Viene funcionando muy bien. Ha tenido un buen impacto en lo económico, porque al productor le cuesta 10% menos el combustible, según un trabajo técnico de la Consultora CPA Ferrere, realizado en 2017, para cultivar una hectárea de arroz se usaban 152 litros de gasoil por hectárea, pero considerando el uso de combustible durante el transporte del grano de la chacra a los molinos y en la industria, el requerimiento de la cadena es de 227 litros por hectárea. El sector es uno de los que más combustible por hectárea utiliza en sus labores. Primero el cuerdo abarcó a la Distribuidora Uruguaya de Combustibles S.A (Ducsa), luego con Dicsa, Petrobrás y Ancap, que son los que se reparten los volúmenes históricos de consumo de combustible en el sector.

En las últimas semanas se firmó el acuerdo con Axion que no está presente en todo el país, lo que hace que no todos los arroceros puedan beneficiarse, pero marca presencia en el norte del país. De esta forma quedaron los tres sellos de las empresas que distribuyen combustibles dentro del convenio y la posibilidad para los productores de lograr acceder a este insumo a un menor precio.

Los costos, la competencia y el anhelo de poder crecer

Parece difícil que en un futuro cercano Uruguay pueda volver a las 200 mil hectáreas de arroz, como supo tener hace décadas atrás. El titular de la Asociación Cultivadores de Arroz (CA), Alfredo Lago, reconoció que se perdió infraestructura.

“Se ha deteriorado esa infraestructura tanto pública, como es el caso de la caminería rural y en muchos casos, se está lejos de los puntos de recibo de las industrias, pero también se perdió infraestructura dentro del sector”. Según la visión de Lago, la nueva Ley de Riego puede ser positiva para restablecer esa infraestructura de los sistemas de riego e, incluso, mejorarlos de cara a un crecimiento del sector. “Seguramente la nueva Ley de Riego pueda tener impacto con las obras de riego multi prediales que requieren inversiones desde fuera del sector”, detalló el productor y dirigente.

Consideró que desde lo público, UTE deberá mejorar las líneas eléctricas que son básicas para los sistemas de bombeo que alimentan el riego en el cereal.

Las inversiones en el sector son amortizadas en el largo plazo y es por eso que, aún en tiempos difíciles económicamente el arrocero sigue adelante, aunque pierda dinero cada zafra.

El acceso al crédito hoy no sería un problema, como lo fue en el pasado. “La ecuación económica del productor mejora por el ingreso “, dijo Lago. La competitividad y los costos, son otro factor a mejorar desde la visión de la ACA. “El transporte, la logística, los puertos y los costos siguen complicando”, remarcó.

Desde la ACA hay mucha preocupación por lo que está sucediendo entre Montecon y Katoen Natie, porque el 70% del arroz uruguayo se exporta en contenedores. “Antes lo normal era que saliera en un buque completo como se hacen las exportaciones hacia Irak, pero ahora, a destinos como México, Perú y Unión Europea se le envía en contenedores. Por eso nos preocupa que esta situación de costos donde si queda Katoen Natie no puede competir con Montecon, que siempre fue un poco más barata. No se puede crecer un año y que los costos compliquen. Ese crecimiento que aspiramos deberá ser siempre permanente”, admitió Lago.