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“Relación entre el ganadero y arrocero es clave para avanzar”

Claudio Escosteguy es director técnico y socio propietario de Damboriarena Escosteguy SRL, una empresa con molino en Rivera que, entre otras actividades, se dedica principalmente al cultivo de arroz y la industrialización para exportar de forma directa. Aseguró que las mejores oportunidades para el arroz uruguayo de esta última zafra no vinieron solo de la mano de los mejores precios internacionales, sino de un “aumento del rendimiento físico”, y dijo que cualquier rebaja que pueda generarse en las tarifas públicas es “ganancia que queda en la chacra”

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Claudio Escosteguy y Cintia Lee Martínez.[/caption]

Hernán T. Zorrilla,

Encargado de las áreas agrícola y forestal.

-¿Cómo observa la actualidad del sector, con una aparente nueva tendencia luego de años complicados?

-Económicamente para el productor se generó una oportunidad interesante, si bien no llegamos a los precios soñados que podrían estar 2 o 3 dólares por encima del precio que percibimos hoy. De todos modos, los precios son mejores que en años anteriores. Esto vino de la mano de un aumento del rendimiento físico en las chacras ya que la productividad lograda sobre todo en la última zafra fue récord y suma dos puntas que normalmente caminan disociadas. En general ocurre en la agricultura que las buenas cosechas no se acompañan con buenos precios. En el arroz este año nos da oxígeno y ánimo. Se juntó una excelente cosecha con precios razonables que tienen una perspectiva de al menos mantenerse.

-¿Cómo evalúa las acciones de esta nueva administración?

-En los temas de política nacional acompaño de forma genérica. El sector arrocero es netamente exportador y se maneja de forma independiente, pero depende mucho de las tarifas públicas como la energía y el combustible. En lo impositivo no se ha tocado mucho hasta el momento, pero las tarifas sí inciden directamente quitando competitividad y contribuyendo negativamente por ello a los años en rojo que pasó el sector. El riego depende de la energía eléctrica que es extremadamente cara en comparación con otros países. Ni que hablar del combustible. En este sentido veo una situación incambiada. La gestión de la ACA para lograr un descuento en el gas oil para los productores asociados fue muy positiva, pero más allá de eso no he visto ningún cambio favorable. El sector es independiente de los temas gubernamentales salvo en estos aspectos.

-La rebaja de la tarifa de energía eléctrica en horarios marginales por ejemplo, ¿puede ser de gran utilidad?

-La industria ya tiene un descuento en algunos horarios. Eso fue un logro importante y todo lo que venga en horarios que no son de mucho consumo de energía en el país y se pueda lograr es ganancia que queda en la chacra. Sirve para reestructurar y reinvertir. El productor arrocero es muy cuidadoso de su infraestructura productiva y siempre piensa en adoptar tecnología e invertir en su chacra.

-Dambo es una empresa que trabaja por fuera del sistema precio convenio, ¿cómo se vienen manejando?

-No somos parte del grupo de molinos que genera el precio convenio pero lo tenemos como referencia. Tenemos algunos productores bajo relación con el molino vinculados a este precio convenio y otros productores que no están financiados que reciben algo en torno a ello, nunca menos pero sí es una referencia. Si bien se manejan precios de mercado, el productor siempre compara lo que recibe con el precio convenio y es un dato importante.

-¿Qué parte del área producen ustedes mismos?

-Como productores hemos ido reduciendo el área desde los años más complicados y ahora nos quedó un poco complicado remontar a la superficie original. Llegamos a hacer 1000 hectáreas de arroz y más de 1000 hectáreas de soja en otras épocas y fuimos productores de trigo. Tenemos una historia de agricultura bastante larga. En los últimos 5 años nos limitamos solo a arroz y fuimos bajando el área: hoy plantamos 500 hectáreas. Nuestras plantaciones se vuelcan mayoritariamente a la producción de semillas que luego comercializamos en el sistema del molino. El año pasado y este fue complicado por el tema hídrico y la falta de agua para el riego. Tenemos una sociedad de hecho que se realiza con los 4 hermanos, y estas chacras son un cliente más de Dambo como cualquier otro. Producimos semilla, pero a su vez la compramos a la empresa para plantar.

-¿Cómo están trabajando en cuanto a superficie sembrada y número de productores financiados y asociados?

-En este momento manejamos entre la superficie de productores independientes y asociados cerca de 11.000 hectáreas. 7.500 hectáreas son de productores independientes que trabajan hace años con nosotros. Alrededor de 3.500 o 4.000 hectáreas son financiadas por el molino y nuestra superficie, si bien tuvo cambios internos, se mantiene en relación al año anterior. Mantenemos el área agregando nuevas chacras que no estaban bajo el sistema del molino, principalmente en la zona norte. En la zona centro sigue habiendo una reducción del área arrocera por falta de agua y negocios que se dejan de hacer, al tiempo que en el este hubo un pequeño aumento de área con 2 o 3 productores que se expandieron.

-¿Con qué variedades trabajan?

-Somos defensores de la genética nacional. Uruguay tiene un excelente sistema de mejoramiento genético en arroz, muy integrado al sector industrial y productivo y por ello es tan eficiente. En Rivera en nuestras oficinas todos los salones de trabajo colectivo tienen por nombre una variedad de arroz uruguaya. Trabajamos con INIA Merín que es la joya de los últimos tiempos, INIA Olimar, somos productores de INIA Tacuarí y trabajamos con 2 variedades argentinas en CL porque no han habido hasta el momento ofertas de materiales nacionales que sean productivos. Debemos aclarar que al momento hay 2 variedades que pintan excelentes del programa de mejoramiento genético de INIA que son el CL1202 y el CL1294. Este año los vamos a tener en nuestro semillero. Tenemos también un área de 404, una pequeña área de arroz de grano corto en la que estamos innovando y una pequeña área de arroz de grano medio que estamos evaluando a nivel agronómico y testeando a nivel de mercado. En resumen, son 8 las variedades que tenemos y vamos a incorporar al semillero estas 2 nuevas variedades CL de INIA. Tenemos una distribución distinta que la que hay a nivel nacional, con menos Merín y más Gurí y más Olimar. Está más distribuido.

-Dambo es exportador de forma directa, ¿cuáles son los principales mercados con los que están trabajando y cómo vienen las complicaciones logísticas?

-Estamos aprehensivos con lo que está pasando. Uruguay está quedando complicado con la posibilidad de cumplir con todo lo que se pide, por una cuestión de encarecimiento de fletes marítimos y también de atrasos en plazos. En esto no tenemos mucho poder de acción, pero siempre fuimos cumplidores y es una gran característica del país. A nivel de mercados, de los 5 mercados mayoritarios que maneja Uruguay que son Irak, Perú, México, Venezuela y Brasil estamos presentes en todos.

-¿Qué opinión tiene acerca de las rotaciones de arroz con ganadería y con soja?

-Es la clave para seguir adelante. Se habla de mercados y precios, pero si no logramos sistemas sustentables y que generen distribución de beneficios en la producción primaria no hay forma de sobrevivir. El sector arrocero tiene 2 grandes aliados: la ganadería que siempre estuvo asociada y en los años más recientes la soja. Pienso que la soja es una opción muy importante en los sistemas más presionados por la necesidad de repetir arroz. No hemos logrado todavía un desarrollo tecnológico que permita hacer soja en todos los rastrojos de arroz. Es una opción tan interesante como lo es la producción de forraje cuando sale el arroz. Hay 2 enfoques bien diferentes, que son cuando el productor de arroz es propietario y cuando es arrendatario. Cuando es propietario se facilita la implantación de la pradera porque el manejo, los tiempos y costos forman parte del mismo sistema. Cuando el productor arrocero no es propietario los costos y el manejo posterior los tiene que hacer el ganadero, entonces genera conflictos que terminan en una gran competencia. Hoy los buenos resultados ganaderos generan una situación que limita la expansión del arroz o la vuelta a sistemas que están en desuso.

-¿Y cómo se avanza?

-Hemos hecho un esfuerzo grande en la empresa para que el ganadero propietario del suelo y el agua haga acuerdos con el arrocero de una forma que haya beneficio para ambos. Si el propietario se da cuenta que permitiendo al arrocero entrar antes al campo, y el productor arrocero entiende que debe dejarle el suelo más preparado al propietario para la pastura se establece una relación de ganancia para ambos y se reduce ese conflicto. Hay que generar una relación más armoniosa en beneficio de arroz y ganadería. Es una evolución necesaria. Desde el desarrollo tecnológico hay que encarar la situación de la soja para hacer luego del cultivo arrocero como forma de mejorar los costos y el uso del suelo.

-En la soja, ¿se puede aprovechar la experiencia en riego del arrocero?

-Hay muy poca experiencia de riego de soja en Uruguay. Pienso que la necesidad más urgente, más que poner agua a la soja, es sacarle el agua cuando se nos anega. La necesidad de conocimiento a mi modo de ver está más vinculada al drenaje y el uso de variedades adaptadas a suelos anegados que a regar el cultivo. Ya tuvimos problemas en suelos arroceros, que, con muy poca lluvia, pero intensa, generó problemas grandes porque la soja no tolera el anegamiento. Más que un problema de riego es un tema de drenaje para viabilizar la soja post arroz.

Somos una empresa del interior que respira campo Cintia Lee Martínez, gerente administrativa de Dambo. - ¿Cuáles son los principales desafíos de Dambo? -Somos una empresa del interior, que nació en el campo y lo respira. Queremos aprovechar nuestras fortalezas en la interna. Trabajamos mucho con certificaciones y proyectos de calidad. Además, colaboramos mucho con la academia y siempre estamos con proyectos de investigación. Todo lo que vemos como oportunidades de desarrollo en conjunto lo tomamos, es la forma de reinventarnos y mantenernos vigentes. En Dambo somos pocos y trabajamos mucho. Fuimos logrando certificaciones como ISO 90001 y estamos avanzando en ISO 22000, apuntando a la inocuidad y seguridad alimentaria. Nos basamos mucho en las experiencias de nuestra gente. Tenemos 30 años como molino, más años como arroceros y mucho más como ganaderos. La experiencia es un tesoro que renovamos día a día. Estamos contentos por la capacidad de resolver problemas de forma colaborativa que tenemos en Dambo, es algo que nos desafía día a día. Buscamos constantemente alianzas con quienes quieren asociarse con nosotros. No tenemos visión de competir en los mismos sitios y solaparnos. Contrariamente a eso buscamos formas de competir colaborando y permitiendo el desarrollo de todos los eslabones de la cadena. Así crecemos juntos. -¿Cómo proyectan el futuro? -Estamos siempre abiertos al cambio pero sin modificar nuestra esencia. Somos familia, conocimiento y credibilidad. Prometemos lo que podemos cumplir. Tenemos que estar ágiles al cambio sin cambiar nuestra esencia. Es lo que nos ha traído hasta acá y sin dudas es lo que nos va a permitir seguir creciendo. Si bien tenemos nuestra forma de ser como empresa y con nuestros procedimientos nos encontramos lejos del centro de las decisiones, o un poco alejados de las principales cuencas arroceras, nos sentimos muy a gusto e integrados con la cadena productiva nacional. Estamos muy cómodos y tenemos una excelente relación con la industria, con la Asociación de Cultivadores de Arroz y con la investigación. Somos bien recibidos en cualquier zona del país y para nosotros ese es el mayor capital.

El próximo martes 30 partirá desde el puerto de Montevideo un buque con 35.000 toneladas de arroz cáscara y 7.000 toneladas de arroz quebrado blanco con destino a Venezuela. Dicha producción fue extraída en la pasada zafra 2020-2021, la cual marcó rendimientos históricos para el cereal en el país. En momentos de complicaciones logísticas internacionales, la concreción de un negocio de estas características tiene especial destaque para nuestro país.
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