La sequía del verano pasado ya tiene números, y no son buenos. El 15° Encuentro de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos se realizó la semana pasada con la consigna "Producción sostenible para mercados de alto valor". Allí se presentó el cierre del ejercicio 2025/26 del Observatorio de Oleaginosos Uruguay, que dejó en evidencia cuánto le costó al país una zafra de soja golpeada en su zona más productiva.
La apertura estuvo a cargo del subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, junto a representantes del LATU. Por la MTO habló su vicepresidente, el Ing. Germán Bermermann.
El plato fuerte de la primera parte de la tarde fue el Observatorio, a cargo de los ingenieros agrónomos Sebastián Mazzilli, del Sistema Agrícola Ganadero de INIA, y Enrique Fernández, de la Unidad de Economía Aplicada del instituto. "Es el 13° cierre del Observatorio, y eso ha ido generando una base de datos muy importante a nivel sectorial", explicó a Rurales El País Roberto Verdera, actual presidente de la MTO. Los indicadores combinan información pública con datos que aportan las propias empresas "bajo estricta norma de confidencialidad, con lo cual se enriquece la base de datos", subrayó.
El ejercicio cerró con dos realidades muy distintas. La colza y la carinata de 2025 tuvieron un buen año, con aportes positivos en los márgenes y rendimientos promedio nacionales en torno a los 1.750 kilos por hectárea. La soja 2025/26 rindió en promedio unos 1.700 kilos a nivel nacional. Pero ese número esconde mucho: la seca pegó de lleno en el litoral sur, la zona con más área sembrada y mayor productividad. Otras regiones tuvieron un régimen de lluvias mucho mejor, pero manejan áreas menores.
"El impacto de lo que es la zona núcleo fue importante", resumió Verdera. En órdenes de magnitud, la producción de soja fue la mitad de la del ejercicio anterior. Los precios fueron "un poquitito mejores", pero la caída de productividad fue tan grande que en dinero la zafra quedó en casi la mitad de la anterior. "Son datos muy duros", reconoció.
El Observatorio también mide cuánto valor agregado deja la soja en la economía nacional. Según la serie histórica, de cada 100 dólares que se exportan en grano de soja, entre 65% y 70% es valor agregado bruto nacional. "El eje de esa serie anda en el 65%, y hay momentos en que llegás al 70%", detalló. Con la productividad baja de este año, ese indicador cayó a apenas por encima del 40%. "Son datos robustos que impactan", afirmó.
Colza: buenas prácticas, registro y menor huella
La segunda parte de la tarde se centró en el lema del encuentro, con un panel técnico moderado por el Ing. Agr. Ernesto Restaino, de INIA. El Ing. Agr. Agustín Giudice, de la Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP, presentó el registro obligatorio de aplicaciones de fitosanitarios en colza. Explicó los motivos, la dinámica y la operativa del sistema.
El Ing. Agr. Juan Parentelli, de INIA, presentó el Manual de buenas prácticas agrícolas para el cultivo de colza. Es un proyecto de dos años financiado con fondos de ANII y una contrapartida de empresas privadas, que ahora llega a su fin. "Es un trabajo más que interesante para un cultivo nuevo como la colza en el país. Hay información técnica de malezas, herbicidas, fungicidas; es un compendio de información que estaba muy dispersa y que tiene mucho valor", valoró Verdera.
Cerró el panel la Ing. Agr. Maite Anzolabehere, de ALUR, con "El desafío de producir con menor huella". Mostró las medidas que toma la empresa para certificar la producción de biocombustible a partir de colza, que conviven con otros canales de comercialización no certificados. La apuesta es ampliar los volúmenes certificados para vender a Europa, "que tiene un mercado de otro valor", y ahí "hay oportunidades de mejora", señaló el presidente de la MTO.
400.000 hectáreas y una nueva institucionalidad
En el panel de cierre participaron Verdera por la MTO, Gonzalo Rizo por la Facultad de Agronomía (Udelar) y Mazzilli por INIA. Repasaron las oportunidades que abren las oleaginosas de invierno, cuya área no para de crecer: este año colza, canola y carinata suman en torno a 400.000 hectáreas.
El desafío es sostener los mercados de alto valor que representa Europa. "El cuello de botella en esos mercados son los límites máximos de residuos. Hay que seguir trabajando para que eso siga fluyendo como está", advirtió Verdera.
En lo institucional, la MTO planteó la necesidad de consolidar una Mesa Tecnológica Agrícola que reúna a las tres mesas existentes, las de las cadenas de cebada, trigo y oleaginosas. "Hay una apuesta fuerte de INIA a que eso se consolide, así que hay que acelerar algunos procesos para que esa nueva institucionalidad consolide un trabajo más sistémico de lo que es la agricultura en el país", concluyó.
Extraído de: Valor Agrícola