Zafra de toros

Mejor sanidad, mayores preñeces

Veterinarios exhortan a vacunar contra enfermedades de la reproducción a todo el rodeo.

Pablo Antúnez. 
La cría vive un momento histórico con valores de más de US$ 2,50 por kilo para su principal producto: el ternero.

El productor busca aprovechar esa oportunidad y apunta a servir la mayor cantidad de vientres posible de cara a la nueva zafra que comienza.

Para las empresas de ganaderos criadores, la mayoría de porte familiar, vacunar contra las enfermedades vinculadas con la reproducción y especialmente las venéreas, abre mayores posibilidades de asegurarse los terneros, generar más divisas y evitar dolores de cabeza.

Año tras año los veterinarios de campo dedicados a la ganadería de cría sostienen que en muchas zonas, las enfermedades venéreas y otras como la leptospirosis y brucelosis, provocan abortos y se cobran buena parte de los terneros.

Las opiniones de los profesionales están encontradas, algunos hablan de mayor incidencia cada año, otros sostienen que el nivel de afectación es similar en los últimos 10 años. Tricomonosis y Campylobacteriosis provocan infertilidad temporal o permanente, fallas en la concepción y abortos.

Son las enemigas de la cría y afectan directamente el bolsillo del productor ganadero. En los rodeos se manifiestan con repeticiones de celo en los vientres, disminución de los porcentajes de preñez al final de los servicios y abortos. Se transmiten a través de los toros, especialmente de aquellos muy usados y sin controles; aquellos toros pasadores de alambrados son los más preocupantes.

Más allá de la discusión sobre la incidencia de las venéreas en los bajos porcentajes de procreos que se registran en cada zafra, hay concordancia en que se ve al productor mucho más preocupado en el diagnóstico de enfermedades en su rodeo y especialmente en desarrollar programas de vacunación. Aún así, “todavía se ven muchos rodeos que no se vacunan contra las enfermedades vinculadas con la reproducción”, afirmó desde Salto Guillermo De Nava, profesional referente para la ganadería de cría en el norte del país.

Según su visión, eso se da porque “hubo problema de extensión, a veces de enfoque veterinario y a veces de falta de contacto de los profesionales con los rodeos. Hay que alentar a la gente para que vacune”, agregó.

La vacunación contra enfermedades venéreas, necesita contar con un plan sanitario de vacunación y revacunación para que brinden el resultado deseado.

“A veces la gente cree que porque vacuna este año, no precisará revacunar al siguiente porque estará protegido y no es así”, aclaró De Nava. Incluso, al momento del chequeo de la preñez se precisa otra dosis.

“Se necesita de un plan sanitario para estar protegido. Con él se puede proteger el rodeo de muchas enfermedades, no de todas”, aclaró el profesional.

Hay que recordar que muchas de las enfermedades vinculadas con la reproducción son zoonosis, afectan también al hombre, por lo que con la vacunación del rodeo también se está protegiendo a los trabajadores.

Respaldo. Una dosis contra venéreas cuesta entre US$ 2 y US$ 3,50 por animal, pero un ternero vale hoy más de US$ 2,50 por kilo. “No es un costo desmesurado”, sostiene De Nava. Los profesionales también recomiendan seguir con una misma línea de vacuna y que primero se asesoren. Algunos profesionales consideran que la mayor incidencia, también se debe a cómo se interpretan los diagnósticos, pues hubo casos de raspaje de toros vírgenes que han mostrado un 80% de afectación.

En Argentina hay mucha Tricomoniaisis, mientras que en Uruguay hay diagnósticos puntuales pero no es tan grande su presencia. En caso de la Neospora, no hay mucho para hacer en la medida que no aparezcan vacunas en el mercado. Respecto al Camphylobacter las vacunas están mostrando efectividad y el productor se preocupa más en inmunizar sus rodeos.

“Hay una mayor preocupación de los productores en el diagnóstico de venéreas y hay mayor preocupación en el control y vacunación preventiva. La vacuna sigue siendo una herramienta ineludible”, aseguró el asesor sanitario y productor de Lavalleja, Gabriel García Pintos, que hoy es veterinario retirado.

García Pintos sostuvo que el ganadero está muy interesado en “asegurarse los terneros. Hay mayor interés en sacar más terneros”, pero también es cierto que el invierno pasado demostró que “a una vaca preñada se le hace más plata en el frigorífico que vendiéndola como pieza de cría. Hasta que la vaca preñada no valga más que una vaca en frigorífico, ese productor va a tener la disyuntiva de dónde vender, pero en el libre mercado el productor decide”, dijo el asesor.

Cuello de botella. El gran problema de Uruguay es que el nivel de procreos crece muy poco. El índice de gestación promedio entre 2005 y 2019 es de 65,1% y no logra despegar, pese a que hay suficiente tecnología validada para el segmento de la cría.

Todavía hay productores que siguen amparándose en que el clima genere una buena producción de pasto en el campo para que las vacas entren en celo regularmente y el toro pueda hacer su trabajo.

El problema es que la baja producción de terneros afecta a todos. Esta semana, la Cámara de la Industria Frigorífica emitió una alerta por los problemas que ocasiona el aumento de la capacidad ociosa en las empresas cárnicas, pues cayó el stock de bovinos en las categorías aptas para faena (según la Declaración Jurada de Dicose 2019).

No se trata de un tema de precios, porque ese escenario preocupante “se registra a pesar de niveles de precios del ganado para faena que son 50% más altos que los que se pagan en Argentina, Brasil y Paraguay, pese a niveles de exportación altamente sostenidos en el tiempo, a una exportación de ganado en pie irrestricta, a la importación de ganado en pie cerrada y a niveles de precios sostenidamente altos para la reposición”.

El stock bovino, según la Declaración Jurada Dicose 2019, mostró una caída por tercer año consecutivo desde 2016 pasando de 11.993.000 cabezas a 11.162.000 al 30 de junio de 2019 (la caída es de 7%).

La CIF recordó que en las categorías de animales que podrían ser calificados como aptos para la faena, “hay una caída anual de 269.000 cabezas” y esa misma comparación entre 2019 y 2016, “indica una reducción de 690.000 cabezas bovinas”. Según Dicose 2019, las vacas de invernada mostraron una caída en el stock de 16,4% (se perdieron 79.242 cabezas), los novillos de más de 3 años bajaron 16,6% (-80.624 cabezas), los novillos de dos a tres años cayeron 13,4% (89.305 cabezas) y las vaquillonas de más de dos años cayeron 4,8% (22.944 cabezas). A nivel de bovinos, hay que sumar una mortandad de alrededor de 300.000 cabezas.

Estímulo. A su vez, Diego Baralla, director de la Consultora Apeo dijo a Valor Agregado que los frigoríficos están pagando US$ 0,32 por kilo de novillo gordo y US$ 0,50 para la vaca gorda de sobreprecio respecto a la relación histórica.

El consultor destacó que “hay un encadenamiento” entre el precio del ternero y el valor del novillo gordo. El 92% del precio del novillo gordo lo determina la carne exportada, afirmó el director de APEO.
Uruguay tiene el menor registro de novillos desde 1974, con un récord de pasturas sembradas (1.700.000 hectáreas), se mejoró mucho la comida, están los corrales de engorde funcionando bien, pero tenemos el menor stock de novillos. Hay una carrera complicada para la industria frigorífica hasta el 2021.

“El precio del ternero hoy lo justifica el valor del novillo gordo. El precio del ternero lo justifica hoy el valor del gordo, no es que los invernadores y recriadores estén pagando un sobreprecio al criador. Eso no se está dando”, remarcó Varalla.

“Es lógico que cuando los valores ganaderos tienden al alza, la relación flaco/gordo tiende a subir, pero no necesariamente implique una mejor relación de precios para el criador. Ese indicador era muy buena cuando Uruguay producíamos entre 80 y 90 kilos por hectárea y por área. Hoy la performance biológica subió y ese indicador no es el indicador por excelencia para poner el termómetro”, destacó el consultor.

A su vez, consideró que “el sobre precio que está pagando la industria lo está capturando el invernador y no lo está trasladando al criador para estimularlo a elevar el procreo”.

Ni se aumentó la cantidad de vacas por hectárea, ni se aumenta el porcentaje de procreos. La cría lleva varios años con la misma área. “Uruguay está en 0,32 Unidades Ganaderas de vaca de cría por hectárea y estable”, explicó el técnico.

Como un aspecto a favor del esfuerzo que hace el subsector de la cría, pese a las dificultades y eso es inversión.

Revisar los toros es un trabajo ineludible.

Los datos y la bibliografía indican que entre 10% y 30% de los toros usados en los rodeos de cría, no están aptos o no pueden cumplir con el servicio. Lo que dicen los libros no está lejos de lo que los veterinarios que trabajan en el segmento de la cría constatan a diario en el campo. Pablo Marinho, veterinario destacado en la cría que trabaja mayoritariamente sobre rodeos de Treinta y Tres y Cerro Largo, contó días atrás a El País que desde que se comenzaron a recabar datos más consistentes, “uno de cada cinco toros tiene problemas”.

Esos toros pueden tener problemas graves o estar cuestionados por tener un callo interdigital que no les permite saltar la vaca u otros problemas menores, pero que complican la monta y el servicio. “Hay que revisar los toros porque se usa uno cada 30 o 40 vacas, dependiendo del potencial de apareamiento que tenga. Un toro que no funciona complica todas las vacas que va a servir”, afirmó el profesional, que recomienda hacer la revisión uno por uno entre 45 y 60 días antes del servicio.

El médico veterinario aseguró que en su zona, “hay más productores preocupados por revisar los toros y los vientres previo al servicio” y en 40 o 50 días se puede recuperar un testículo afectado. “Cada año la gente es más consciente de que hay que revisar toros y carneros. Los que se revisan tienen altos porcentajes de preñez en cada zafra y eso es indiscutible, pero además repercute en el bolsillo”, agregó el profesional.