La emoción estuvo presente desde el comienzo. Antes de iniciar las ventas, cabañas La Palma y San José y el Escritorio Dutra hicieron una pausa para recordar a quien había sido mucho más que un rematador: un amigo y una pieza fundamental en la historia de esta propuesta. A Claudia, su esposa, le entregaron una fotografía de la última edición en la que Alejandro Ilundain pudo acompañar el remate. En la imagen aparece en la pista, levantando un pique, con la energía y el entusiasmo que sus compañeros quisieron traer de vuelta en ese momento.
Gonzalo Pepe Rampoldi, de La Palma, recordó que junto a Ilundain comenzaron en la actividad en 1992 y destacó su compromiso con el remate y con la mercadería. Juan Pablo Pérez Frontini, de San José, contó que se sumó en 2009, después de que Ilundain lo invitara a participar. “Lo extraño todos los días, y llega el remate y mucho más”, expresó. También estuvieron presentes Claudia, Estela —hermana de Alejandro— y otros allegados.
Tras la ausencia de Daniel Dutra, quien se recupera de una operación, Alejandro Dutra leyó una carta enviada por su padre, en la que recordó a Ilundain como un hombre de palabra, solidario, honesto y trabajador, comprometido con las instituciones y las escuelas rurales de Flores.
Luego, en la pista de la Sociedad Criolla Dr. Tabaré Regules de Trinidad y en una hora y media, se comercializaron 27 toros Polled Hereford de La Palma, a un promedio de US$ 4.044, y 19 Angus de San José, que promediaron US$ 6.411.
El precio máximo de La Palma fue de US$ 5.520 y lo compraron Los Vascos. En San José, el valor más alto alcanzó los US$ 9.240 por el RP 1019, adquirido por La Identidad. El segundo mayor valor de la cabaña fue de US$ 8.400, por el toro comprado por La Iluminada. En la comparación con el remate de 2025, el promedio de La Palma quedó 4% por debajo. En San José, en cambio, el promedio creció 15,3%, desde los US$ 5.562 de los 17 toros vendidos en 2025.
El remate cerró otra página de una historia construida a lo largo de los años por los escritorios Dutra e Ilundain. En la pista, entre viejos vínculos y nuevos encuentros, la tradición encontró una vez más su lugar.