La familia Oribe Bertolotti puso a consideración del mercado la producción anual de sus Angus con más de medio siglo de historia criando reproductores de alto rendimiento, evaluado con datos objetivos. Los 32 toros de cabaña “Las Morochas”, que se subastaron en forma virtual en la noche de este miércoles, en el séptimo remate anual de la cabaña, fueron el fiel reflejo de esa selección de animales todos con datos de EPD enriquecidos con Genómica.
Y el mercado los aceptó.
Los 32 toros Angus Puro Controlado y pedigree, bajo el martillo de Alejandro Zambrano Zerbino, hicieron un valor promedio en US$ 5.014, un 35,51% superior al año pasado, con máximo de US$ 6.960 y mínimo de US$ 4.200.
Tras el último martillazo de Zambrano, el Dr. Diego Oribe Bertolotti aseguró que “fue un rematazo, se vendió todo con tremenda agilidad”, destacando especialmente que “operó mucha gente nueva”.
Según el integrante de la cabaña esto está bueno por todo lo que tienen detrás estos reproductores que ofrecieron al mercado. “Creemos en el mejoramiento genético como inversión, como una forma de hacer más eficiente y productivo el negocio ganadero, por lo que apostamos a producir toros funcionales, sanos, mejoradores para distintas características y evaluados con datos objetivos (DEP), que es lo que eligió y pagó el mercado”, afirmó.
También mostró conformidad por la demanda, porque además de los clásicos compradores, operó gente nueva. “Eso está bueno, pues buscamos relaciones de confianza y de largo plazo con los clientes y amigos que confían en nuestra genética y trabajo, por lo que la garantía y servicios que brindamos son una característica importante de la cabaña”, dijo el Dr. Oribe Bertolotti.
Mirando para atrás, recordando que la vinculación de la familia Oribe Fabeiro con la ganadería y el campo nace hace casi 90 años, cuando en 1928, Don Rafael Fabeiro y Doña Juana Gigena adquieren el predio donde actualmente se encuentra Las Morochas en el Departamento de Treinta y Tres, pasando con la incorporación del Angus, en la década de 1950, a impulso de Víctor Oribe y luego por la mitad de la década de 1970 cuando comienzan con la inseminación artificial del rodeo, posteriormente se incorporó la transferencia de embriones. Y en el año 2000 se decide incorporar la producción de toros al sistema de cría e invernada que ya se manejaba. Disfrutando este presente de aceptación del mercado de la genética que seleccionan y proyectando lo que vendrá, con un muy buen panorama para el negocio ganadero, Diego y Guzmán Oribe Bertolotti, celebraron una gran jornada de trabajo en la cual, adaptándose a las nuevas tecnologías subastaron la totalidad de los toros en forma virtual, con el negocio ya comprometido previo al primer martillazo de Alejandro Zambrano, pues estaban todos pre ofertados.