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Estancados y preocupados

El PBI de Uruguay no crece y urge mejorar la competitividad, aunque el año electoral posterga decisiones. El posible acuerdo Mercosur-UE, la decisión de la OIT y el proyecto de UPM pueden dar una mano.

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Ing. Agr. Nicolás Lussich.

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La economía uruguaya hace un buen rato que no avanza: la producción está estancada hace casi un año, según reflejan los últimos datos de las Cuentas Nacionales (PBI). Si no fuera por la mejor cosecha agrícola y la recuperación de la generación hidroeléctrica (después de la sequía del año previo), el escenario sería de retroceso. Se importan menos productos, lo que juega a favor del cálculo del PBI, pero no es buen síntoma: las importaciones bajan porque caen la inversión y el consumo.

En efecto, la inversión está en un mínimo de los últimos años (gráfica) y esto a pesar de que el gobierno aumentó la inversión estatal en más de 5% en el último año (en buena medida financiada con deuda). Invertir es clave para generar empleo y sostener el crecimiento de mediano y largo plazo; se necesitan más capacidades productivas para crecer a futuro. Sin embargo, hoy es apenas 15% del PBI, lo que alcanza a cubrir las amortizaciones y poco más.

La inversión es baja porque la rentabilidad estimada para los posibles proyectos y negocios que pueden hacerse en Uruguay no es atractiva: la economía tiene problemas de competitividad por altos costos y condiciones de mercado limitadas, por el excesivo gasto estatal, excesos regulatorios y una política comercial pasiva. Los gastos y regulaciones -en su mayoría- parten de buenas intenciones por parte de los decisores: apoyar a tal o cual sector o grupo de personas, garantizar estándares o impedir prácticas no deseadas. Pero todo ello tiene que sostenerlo el esfuerzo productivo general de la economía. Y eso no está resultando, a juzgar por los recientes datos del PBI y del déficit.

Por otra parte, muchos de esos gastos y regulaciones son cuestionables porque su retorno social es bajo o nulo, porque no son efectivos o porque los problemas que buscan solucionar pueden ser encarados directamente por actores sociales (empresarios, trabajadores, instituciones sociales, etc.). Por todo esto, es necesario recomponer el gasto y ubicarlo en niveles que la economía pueda sostener. El problema es quién le pone el cascabel al gato.

Problemas dentro… El escenario puede tornarse en definitivamente recesivo si las obras de UPM no arrancan pronto y la región sigue complicada. No vislumbro una recuperación en sectores relevantes, como el turismo o la industria; los servicios globales (call center, software, etc.) se muestran dinámicos, pero no es seguro que puedan ‘mover la aguja’. Y en los agronegocios, la lechería y el arroz tienen problemas, la ganadería exhibe precios al alza, pero faena en baja y la agricultura pelea con márgenes muy estrechos. La intención de siembra de trigo (gráfica) y otros cultivos de invierno muestra avances, según los últimos datos de DIEA, pero son moderados y las excesivas lluvias pueden complicar su concreción.

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Mientras, las cuentas estatales se siguen deteriorando y la actividad flaquea. No se trata de un camino a las crisis de otrora: el sistema financiero uruguayo está mucho más estable y preservado, y los vínculos financieros con Argentina son mucho menores. Además, el tipo de cambio flexible atenúa -al menos parcialmente- los impactos negativos que llegan desde fuera.

El problema es dentro de fronteras: la situación fiscal se va deteriorando paulatinamente, a pesar de los aumentos de impuestos de años previos. La recaudación sigue cediendo (según muestran los datos de mayo) y el déficit se acerca a 5% del PBI, casi U$S 3.000 millones. Hasta ahora, el Estado no ha tenido mayores problemas en financiarlo, apoyándose en buenas condiciones de acceso al mercado (con grado inversor para su deuda). El costo del dinero (tasa de interés) es bajo y seguramente lo seguirá siendo, según lo que ha determinado la Reserva Federal (Banco Central de EEUU), que mantuvo la tasa y seguramente la reduzca en los próximos meses, para contrarrestar los posibles efectos de la guerra comercial en la economía de su país.

Sin embargo, puede ser el comienzo del camino hacia un escenario más crítico: si la economía uruguaya no se recompone y el déficit sigue subiendo, será cada vez más difícil pagar los compromisos financieros. La deuda se va acumulando y -lento pero seguro- el escenario se volverá cada vez más complicado, aun teniendo en cuenta que buena parte de la deuda está en moneda local.

… movimientos afuera. En este contexto, un par de asuntos movieron la modorra de una agenda externa que se mostraba poco dinámica para el Uruguay. Por un lado, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) emplazó a Uruguay a que modifique su ley de negociación colectiva, para cumplir con el convenio del organismo en este punto (que nuestro país ha suscripto y es ley). Se trata de privilegiar la negociación bipartita entre empresarios y trabajadores, con el Estado arbitrando cuando no hay acuerdo, y solo estableciendo salarios mínimos. A mi juicio, es una oportunidad para mejorar el clima de negocios y trabajo.

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Por otra parte, esta semana habrá una nueva reunión técnica para avanzar en el acuerdo UE-Mercosur, que viene negociándose hace 20 años. Un acuerdo complejísimo, que tiene nuevo impulso por los cambios políticos en el Mercosur y la necesidad de la UE de reactivar su agenda externa, ante las amenazas que plantean las políticas de Trump y el Brexit.

Es una buena oportunidad de renovar la agenda comercial y mejorar el escenario económico, con la inclusión de capítulos de avanzada en propiedad intelectual, inversión, etc. De todas formas, Uruguay debe negociar muy bien algunos asuntos clave, como un avance sustancial en el acceso de las carnes, recuperar acceso en productos de alta capacidad de generación de empleo (citrus, cueros, arroz, industria en general) y cuidar que los subsidios agrícolas europeos no comprometan a sectores competitivos como el lácteo, que está en una situación difícil.

El Mercosur tiene argumentos para fortalecer su posición: el avance de China ha dejado a la UE en una posición menos prevalente en la región, y la desplazó como principal destino exportador (gráfica). En cualquier caso, es un socio económico clave con el que vale la pena estrechar lazos.

Pablo Mestre
Pablo Mestre
El dólar se está fortaleciendo a nivel global y eso incide en las finanzas y precios internacionales. Pero los mercados de productos agropecuarios tienen sus propios fundamentos de oferta y demanda, y los agronegocios uruguayos han tenido profundos avances en productividad
Transitamos un momento del mercado donde los precios de la hacienda están en un proceso de reacomodamiento
Más allá de la raza que preferimos criar o del cruzamiento que queremos hacer, elegir bien por nuestros toros paga. Usemos la genética y los datos para seguir el proceso de más vacas, más toros y mejores terneros...”
Lo bueno de la ganadería es que se puede mirar lejos. Una decisión de hoy impacta en la oferta de tres años. Por eso, las señales de intensificación deberán llegar de forma más generalizada a la cría, el eslabón más complejo
Mercedes Gómez | Socia del estudio Nopitsch & Asoc. | [email protected]
Las cadenas agroindustriales responden por 21% del PBI del país, según un estudio reciente de Exante, presentado en la reciente Expo Prado. El agro no es el único sector de la economía, pero es tan importante como dinámico.
El mejor Prado en años, tuvo un punto opaco. La nula presencia de figuras del Frente Amplio el día de clausura. Algo agravado por una polémica sobre la invitación a Fernando Pereira (al parecersí, fue invitado), y hasta una campañita en redes apoyada por algún legislador opositor llamando a no visitar la Expo. ¿Por qué se dan estas cosas en momentos en que el agro es la locomotora que lidera la recuperación económica post pandemia?
Son 54 años de identificación y compromiso con un sector decisivo y vital de la economía de Uruguay. Un sector pujante y vigoroso que provee a la humanidad de carne de la más alta calidad surgida de la producción totalmente natural, que es valorada por los mercados más exigentes del mundo, así como diversos cultivos -de la soja al arroz- que encuentran gran demanda en diversidad de naciones. El 31 de mayo de 1968, El País estableció las bases de su Sección Agropecuaria, que se tradujo en páginas en sus ediciones cotidianas y un suplemento que reflejaron las opiniones, inquietudes, problemas y soluciones de los hombres y mujeres que son protagonistas, desde el amanecer de cada jornada, de la actividad agropecuaria, una labor que no admite pausa porque los tambos deben remitir todos los días la leche a las plantas elaboradoras, debe atenderse la alimentación y otros aspectos del ganado en los campos y cuidar los cultivos que siempre están sometidos al azar de las condiciones climáticas.
La gran cosecha de soja de este año impulsó con fuerza el PBI de la economía en el segundo trimestre, al tiempo que se sembró la mayor área de cultivos de invierno en décadas. Sembradoras y cosechadoras están a la cabeza del tren de la economía
Es un desafío importante, que el contacto entre el campo y la cuidad no sea solo durante la rural del Prado, debe ser todos los días pensando que sin dudas si al campo le va bien al país le va bien
Hay señales claras de retracción en el mercado chino -principal para la carne vacuna- pero la producción ganadera está fortalecida y se expresa con claridad en la Expo PRADO. Se suman inversiones para seguir creciendo, aún con precios menores
Es conveniente instrumentar la explotación a través de una SAS o SRL para poder aprovechar la exoneración de impuestos por las utilidades y la opción del Imeba, siempre que la superficie explotada y nivel de ingresos lo permita

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