Tras un mes de fuerte presión a la baja en los precios de compra de la hacienda por parte de la industria frigorífica, en los últimos días se tocó un piso y se están haciendo negocios -por ahora pocos- a precios más altos.
El momento de menor demanda quedó atrás. Las plantas frigoríficas que habían suspendido faenas o las habían reducido comienzan a reactivar la producción.
Quien impulsa la demanda es el abasto, lo que lleva a que el mercado todavía esté “desordenado”, con precios de animales livianos (novillos y vaquillonas) que superan los valores que la industria ofrece por los novillos especiales de exportación, que suelen ser los más altos.
Del lado de la industria, el comportamiento es dispar. Los grandes grupos brasileños se mantienen más cautos, mientras que otros frigoríficos están más activos, intentando asegurarse volumen.
En paralelo, los frigoríficos de menor escala y los corrales muestran mayor agresividad en la compra, ante la necesidad de cubrir compromisos de faena para abril. “Están tratando de levantar los precios de forma controlada para conseguir ganado”, señaló una fuente de la intermediación.
Para el novillo especial de exportación se llega a US$ 5,30 por kg carcasa, mientras que el de abasto, más liviano, puede pagarse 5 o 10 centavos más arriba, una relación inusual.
En el caso de la vaca, el rango de negocios va de US$ 4,85 a US$ 5,00; el techo se consigue para carcasas pesadas. La vaquillona, en tanto, se negocia sobre un eje de US$ 5,20-5,30 por kg a la carne.
Ya falta poco para el regreso de los equipos kosher y se negocia el enfriado a Europa sin el costo del arancel de 20% dentro de la cuota Hilton. Ambos factores son alcistas desde el lado de la demanda, a lo que se suma una oferta que se maneja con mucha más tranquilidad luego de las copiosas y continuas lluvias y con una disponibilidad de animales a faena que sigue siendo escasa y lo seguirá siendo hasta entrado el segundo semestre.