Publicidad

La niña de 12 años que hizo historia en el raid uruguayo

Valentina Silvera Del Puerto ganó tres grandes raides y fue declarada Ciudadana Destacada del departamento de Lavalleja

Acompañada por su familia y su caballo Pedro, la joven de José Batlle y Ordóñez continúa sumando triunfos y cumpliendo sueños dentro del raid nacional.
Acompañada por su familia y su caballo Abuelo Pedro, la joven de José Batlle y Ordóñez continúa sumando triunfos y cumpliendo sueños dentro del raid nacional.

Con apenas 12 años, María Valentina Silvera Del Puerto ya tiene una historia para contar. Nacida en una familia vinculada al raid, la joven de José Batlle y Ordóñez ha conseguido destacarse en algunas de las competencias más tradicionales del país, construyendo un camino marcado por el esfuerzo, el acompañamiento familiar y una pasión que comenzó desde muy pequeña. Sus logros motivaron que la Junta Departamental de Lavalleja, mediante el Decreto Nº 4091, la declarara Ciudadana Destacada del departamento.

“Es una pasión que viene de familia, y desde los cuatro años ya ando en la vuelta de los caballos”, contó Valentina. Sus padres, Leonardo Silvera y Mónica del Puerto, y sus hermanos Juan Martín Vega, Martina y Agustina Silvera, han sido fundamentales en este recorrido. Es la menor de cuatro hermanos y creció acompañando a su familia a las competencias, hasta que llegó el momento de convertirse en protagonista.

La tradición familiar tiene, además, otros protagonistas. Su madre, Mónica del Puerto, también fue competidora de raid y consiguió varias victorias a lo largo de su trayectoria. Su padre, Leonardo, es médico veterinario y cuenta con una extensa experiencia en la cría y preparación de caballos destinados a esta disciplina. Ese conocimiento, sumado a la experiencia deportiva de su madre, ha permitido que Valentina crezca en un ambiente donde el cuidado de los animales y la preparación para las competencias forman parte de la vida cotidiana.

Sin embargo, su relación con los caballos no siempre fue sencilla. Durante su infancia sufrió algunas caídas que le provocaron miedo, al punto de que durante un tiempo no quería saber demasiado de ellos. Todo comenzó a cambiar cuando empezó a tomar clases de equitación en Cerro Chato. Poco a poco recuperó la confianza y descubrió una pasión que terminaría ocupando buena parte de su vida.

A los diez años participó en un enduro en Cerro Chato y, a los once, disputó su primer raid en José Batlle y Ordóñez. “Toda mi familia anda en la vuelta de los raides, y yo siempre estaba mirando desde abajo. Un día me tocó subir”, recordó. Desde entonces comenzó a sumar experiencias y triunfos en competencias como el Independencia Nacional, el Batalla de Sarandí y el 33 Orientales.

La dimensión de sus logros adquiere todavía mayor relevancia al considerar las características de las competencias. Valentina consiguió imponerse en tres de las carreras más largas del raid uruguayo, enfrentándose a participantes adultos y con mayor experiencia. Esto se trata de un hecho sin precedentes para una competidora de su edad, ya que nunca un niño o niña había conseguido ganar consecutivamente esas tres pruebas.

Valentina Silvera Del Puerto fue declarada Ciudadana Destacada de Lavalleja por la Junta Departamental, en reconocimiento a su trayectoria y sus importantes logros en el raid hípico nacional, alcanzados con apenas 12 años.

Uno de sus primeros grandes triunfos llegó con apenas once años, cuando se impuso en Santa Clara de Olimar sobre una distancia de 115 kilómetros, una de las pruebas más exigentes del calendario. Posteriormente conquistó el tradicional Raid Batalla de Sarandí, también sobre 115 kilómetros, y completó esa destacada serie de resultados con otra victoria en Sarandí Grande, esta vez sobre 100 kilómetros. Con apenas 42 kilos de peso, compite frente a jinetes adultos, demostrando que su corta edad no ha sido un impedimento para alcanzar resultados importantes.

Entre todas esas victorias, hay una que conserva especialmente en su memoria: el Batalla de Sarandí, disputado en Sarandí Grande durante 2025. “En la primera etapa la sufrí bastante porque eran muchos kilómetros y, además, venía medio mal del estómago. Pero pude pasar esa etapa”, relató. Aquella experiencia le dejó una enseñanza que todavía recuerda: “Con el sufrimiento te das cuenta cuánto cuesta ganar una carrera”.

En cada una de sus participaciones la acompaña su caballo “Abuelo Pedro”, un animal que llegó a la familia a través de un amigo de su padre y que terminó convirtiéndose en una pieza fundamental de su historia. Su mansedumbre fue especialmente importante para que Valentina pudiera superar aquellos temores de la infancia. “Me vino justito para mí porque tenía bastante miedo a los caballos. Para mí es todo”, aseguró.

Detrás de cada competencia existe una preparación que debe combinar con sus obligaciones cotidianas. Valentina vive en el pueblo, asiste al liceo, estudia inglés y practica gimnasia. Los momentos libres y buena parte de los fines de semana los dedica a los entrenamientos. Las caballerizas están ubicadas cerca de la localidad, lo que facilita las visitas frecuentes. Allí también cumple un papel fundamental Javier, encargado del cuidado y la preparación de los caballos. “Es un pilar fundamental en el equipo, porque sin él no podríamos estar donde estamos ahora”, destacó.

Esa preparación exige constancia y organización, especialmente porque las responsabilidades escolares ocupan buena parte de sus jornadas. Aunque disfruta de las competencias, tiene claro que los resultados comienzan a construirse mucho antes de cada largada. El cuidado de los animales, los vareos y las distintas tareas que se realizan en las caballerizas forman parte de una rutina que conoce desde pequeña. “Capaz que solo me ven en los raides, pero traen mucho trabajo atrás”, explicó, al recordar que su vínculo con los caballos también comprende actividades cotidianas del campo, como salir a juntar vacas.

Más allá de los resultados, Valentina encuentra en el raid una oportunidad para compartir tiempo con sus seres queridos. “Lo que más me gusta de correr es cuando se juntan la familia y los amigos”, expresó. También reconoce el esfuerzo que implica llegar a cada competencia y la satisfacción de completar el recorrido. “Cuando voy corriendo siento mucha alegría, porque sé todo el esfuerzo que he tenido que hacer para estar ahí. Y cuando llegás a la meta, un respiro porque sabés que pudiste completar”, explicó.

El raid también ha regalado a la familia momentos difíciles de repetir. En una misma jornada, Valentina y su hermano Juan Martín Vega consiguieron imponerse en distintas competencias: mientras ella celebraba uno de sus triunfos, él ganaba una prueba de 80 kilómetros en Cerro Largo. Esto fue una celebración especial para toda la familia y para la localidad, ya que no tenían antecedentes de que dos hermanos ganaran sendos raides el mismo día. Una alegría compartida que refleja el profundo vínculo de los Silvera Del Puerto con este deporte.

A pesar de los triunfos conseguidos, reconoce que todas las carreras presentan dificultades y que cada una deja aprendizajes.
Su manera de afrontar esos desafíos es intentar corregir aquello que no salió como esperaba y prepararse mejor para la siguiente oportunidad. Esa actitud, sumada al acompañamiento de su entorno, le ha permitido continuar creciendo dentro de una disciplina que exige dedicación tanto del jinete como del caballo.

La declaración como Ciudadana Destacada representa para ella una alegría especial y un estímulo para continuar. “Me parece un reconocimiento muy importante porque me esfuerzo mucho en esto que tanto me gusta, y un reconocimiento hace que sigas esforzándote más”, señaló. La distinción quiso dedicarla a su familia y a todas las personas que la acompañan y colaboran en cada etapa. Para sus seres queridos, verla competir también significa compartir sueños que comenzaron mucho antes de sus primeras victorias.

Aunque todavía tiene muchos años por delante, Valentina ya comienza a imaginar su futuro. Sueña con seguir vinculada a los caballos y no descarta que el deporte pueda llevarla algún día a competir fuera del país.

También tiene una vocación que empieza a definirse: quiere estudiar veterinaria, especialmente para trabajar en el diagnóstico y la atención de equinos.

Cuando se le pregunta qué le diría hoy a aquella niña de diez años que recién comenzaba a competir, reconoce que quizás todavía no alcanza a dimensionar todo lo conseguido. Cree que será con el paso del tiempo cuando pueda mirar hacia atrás y valorar plenamente sus experiencias.

Mientras tanto, continúa repartiendo sus días entre el estudio, los entrenamientos y las visitas a su caballo. Detrás de sus triunfos está la historia de una niña que logró superar sus miedos, encontró en los caballos una pasión y, acompañada por su familia, comenzó a cumplir sueños que hoy también son motivo de orgullo para José Batlle y Ordóñez y para todo Lavalleja.

Licenciada en Comunicación por la Universidad ORT (2017) y máster en Dirección de Comunicación Corporativa (2024). Desde agosto de 2020 forma parte del equipo de Rurales El País. Actualmente colabora con la revista de la Asociación Rural y produce el programa #HablemosdeAgro, que se emite los domingos por Canal 10. Además, acompaña a empresas del sector agropecuario en el diseño y la implementación de sus estrategias de comunicación. Anteriormente trabajó como periodista agropecuaria en El Observador y fue productora del programa radial Valor Agregado, en radio Carve.

Publicidad

Publicidad