Historias

Detrás de un gran toro hay una gran mujer

Muy atrás quedó el dicho “detrás de un hombre hay una gran mujer”. Ellas están a la par, e incluso un paso adelante. Productoras ganaderas, cabañeras, mujeres rurales y madres. Giovanna Astore y Lucía Perdomo, de 50 y 47 años respectivamente, criaron a sus hijos y se forjaron en la raza Hereford. Astore, junto a su esposo Enrique Oholeguy, fundaron “La Hormiga” , que viene cosechando cuatro grandes campeones Polled en la década. Lucía Perdomo, junto a su esposo Federico Baccino trabajan en Ganadera Inquieta. Además, asesora genéticamente a Rincón de Pardávila, cabaña que ganó en Angus en Durazno y obtuvo el Reservado en Prado.

María Giovanna Astore y Lucía Perdomo. Foto Francisco Flores – Archivo El Pais

Manuela García Pintos

-¿Cómo fueron sus inicios en el campo y la cabaña?

-Lucía: Mi vínculo con el campo es de toda la vida. Mi familia siempre tuvo campo en San José y estuvo muy vinculada desde hace muchos años a la raza Hereford. Mamamos todo lo que es el trabajo de campo y la vida en familia. Me recibí de Ingeniera Agrónoma y hasta hoy ejerzo como agrónoma y como productora rural. En cuanto a la cabaña, en mi casa la tuvimos desde hace muchos años. Poco a poco eso se fue disolviendo aunque, a pesar de todo hoy retomaron. Con mi marido, en 2004 se nos ocurrió empezar a comprar los primeros vientres de pedigree y hasta hoy seguimos. Empezamos tímidamente a participar de exposiciones del interior. Antes participábamos mucho de los concursos de novillos, somos invernadores. Luego nos fue absorbiendo la cabaña, la parte genética nos gusta mucho. Nos hemos dedicado a eso desde 2004 a la fecha participando ahora de la Expo Prado desde 2012 primero en el remate de Madres Superiores que la Sociedad de Criadores nos invitó a los productores herefordistas a participar de la venta. Luego de esa experiencia nos animamos a llevar animales de bozal.

-Giovanna: Yo soy de Montevideo, pero mis padres tienen campo en Tacuarembó. En 1993 me casé y me fui a vivir al campo con mi marido, donde nacieron mis cuatro hijos. Vivimos en el campo hasta que mi hijo mayor entró a secundaria, y nos mudamos a Montevideo. La cabaña empezó cuando, en el año 2000, compramos vientres, pero no tenemos tradición de cabaña. La cabaña inició con nosotros en el nacimiento de este siglo. En 2007 fue la primera vez que trajimos a la Expo Prado y ahí empezó la carrera. Mis hijos están muy vinculados a la cabaña, todos participan en diferentes tareas. Es un trabajo familiar, muy enriquecedor que permite conocer muchas cosas, mucha gente de diferentes ámbitos. Relacionarte con el cabañero, el señor que limpia en el galpón hasta autoridades del campo y de la política.

-En ambos casos estuvieron involucradas desde el primer momento y participando activamente de las decisiones.
-Giovanna: En el rol de madre, que todas sabemos que nos insume mucho tiempo, obviamente que tenés que relegar y delegar muchas actividades. No estuve por detrás, sino que participando tan activamente, pero sí influyendo en las decisiones. No dejando que tu papel como madre se sobreponga. En mi caso, pude hacer las dos cosas, pero sí tenés que dedicarte mucho más a los hijos. Llevar eso adelante, porque sabemos que los hombres siempre siguen, siguen, siguen.

-Lucía: Desde el día uno, la más apasionada por el tema era yo. Como tenía ese vínculo anterior en mi familia estaba acostumbrada. Desde la facultad o el liceo me encaraba de las inscripciones de los animales y papeleos. Como que ese tema lo tenía muy aceitado. A mi marido le gustó, le apasionó. El hecho de vivir en el campo hasta hoy, porque me casé y nos fuimos a vivir al campo, y hasta hoy seguimos viviendo ahí. Mis hijos viajaron toda la vida a San José a estudiar. Eso me permitió estar en el día a día. Sin dudas, como dice Giovanna, que como madre quise dedicarme y también relegué algunas tareas, pero con ganas de hacerlo. Hoy, que los chicos están más grandes, uno empieza a incorporarse de otra manera. Si bien siempre estuve, hoy lo hago de una manera más activa. A mis hijos el campo les fascina, a pesar que en muchos momentos renegaban. Les gusta y el resultado ha sido positivo. De la parte de cabaña, como no preparamos en casa, vamos a un centro, no están en la diaria en ese aspecto, pero sí en todas las demás tareas vinculadas al trabajo en campo.

-¿Qué rol cumplen en la Hereford?
-Giovanna: Somos las encargadas de Eventos y Marketing. En 2015 me convocó Patricio Cortabarría para integrar la Comisión Organizadora del Congreso Mundial de 2016 y arrancamos a trabajar en la parte de eventos. Con Lucía hace tres años que trabajamos juntas. Trabajamos activamente en la parte de eventos. Estamos bastante alineadas, nos gusta muchísimo lo que hacemos.

-¿Qué lectura hacen de la raza en el país?
-Giovanna: La raza tiene todo. Es fuerte en cualquier ambiente.

-Lucía: Creo que es una raza de mucha tradición en el país, es muy adaptada y ha evolucionado de una forma positiva. Positiva, en lo que las cosas van necesitando de acuerdo a los mercados, al tipo de carne que se produce, al tipo de animal, la necesidad de cortes que tenemos para exportación y para el mercado interno por supuesto que también. Es una raza muy fiel, un ganado manso, que puede trabajar con los toros, tocarlos en el campo. Muy amigable, dócil. Creo que es una raza que si bien ha tenido menos participación en los últimos años en el Prado, es más por un tema de costos. A nivel país uno encuentra los pampas en todos lados.

-Giovanna: De hecho, los rodeos en general no han disminuido. Como raza de cruzamiento también es muy utilizada. Creo que Hereford reúne todo lo que a Uruguay le hace bien. Con respecto a lo que decía Lucía, sobre la docilidad, se ve en el trabajo diario desde pesar un ternero recién nacido hasta trabajar con los toros. Obviamente poder acercarte o de a pie a mirar los toros trabajando en el rodeo o en una salida que hagas en cualquier momento no van a salir disparando. Respecto a todo lo que es la Central de Pruebas de Kiyú la raza ha incorporado muchísima tecnología. Es una raza que estudia muchísimo. Aplicadísimo para mejorar no solo el trabajo sino que la eficiencia de conversión, en el caso de los corrales.

-Lucía: En cuanto a genética tiene un avance muy importante con números de EPD´s muy fuertes. Uno mira los EPD´s en animales Hereford y hay una consistencia muy importante en todos ellos.

-Giovanna: Una base de datos importantísima, participamos de la Panamericana y nos podemos medir con el resto. Estamos a nivel mundial.

-Lucía: Con buenos números y con buena consistencia, sobre todo. Da confiabilidad en lo que uno mira.

-Y lo importante que es hoy tener los números, sobre todo a la hora de defender a la ganadería.
-Lucía: Sin duda. Además, es una raza que invierte mucho en investigación. Lo que decía Giovanna ya sea en la central con los corrales para medir la eficiencia de conversión de los animales. Tenemos las emisiones de gases, la tradicional prueba de Kiyú desde hace muchos años con la prueba a pasto.

-¿Cuánto invierte la raza en tecnología?
-Giovanna: Lo último que tenemos es el dato de los US$ 200 mil que salieron los corrales. Para decirte una cifra exacta no, pero seguramente sea muchísimo más que eso.

-Se viene la zafra de toros, comenzando por Kiyú. ¿Cuáles son las expectativas?
-Giovanna: El remate de Kiyú abre la zafra el próximo sábado 3 de octubre. Nosotros, La Hormiga, tenemos el remate anual en Don Tito, en Tacuarembó. Salen a la venta toros de dos años en su mayoría de pedigree, también hay algo de puro por cruza. En realidad hasta que no arranque la zafra no puedo saber. Nada es termómetro de nada. El Prado no es termómetro de las ventas. Antes, generalmente, Kiyú abría el paso al mercado pero hoy en día es muy variable. Todos decimos lo mismo: entorar hay que entorar, toros hay que reponer. El mercado nuestro es muy variable. Creo que va a ser algo medio parecido al año anterior, en cuanto a comercialización en cantidad y en precio.

-Lucía: Creo que, como dice Giovanna, entorar hay que entorar. Si bien a veces empieza tímida la zafra, luego vemos que se va entonando y los remates salen. Hay avidez. Los toros se venden y muy bien. Yo soy auspiciosa. Creo que va a ser una buena zafra. El 24 de octubre tenemos nuestro tercer remate conjunto de Ganadera inquieta y Estancia Mazangano, y quien está al frente es Sebastián Hampe. Los que organizamos somos Federico, mi esposo; Sebastián y yo. Lo hacemos con mucha pasión, nos divertimos muchísimo. Nos apasiona lo que hacemos.

-Llegamos a los tres millones de terneros. ¿Cuál es la próxima meta?
-Lucía: Esperemos que se siga apostando a la cría, es una herramienta muy importante. Hay muchos campos criadores. Con toda la evolución de la agricultura hubo muchos campos que se dejaron por los temas de planes de uso, campos que no podían seguir en agricultura se liberaron. La cría, igual que toda la ganadería, empezó a tomar campos de mejor calidad. Además hay tecnología que se puede aplicar que da buenos resultados de entore, destete y recría. Eso hace que sin duda el porcentaje de preñez aumente y, por lo tanto, el porcentaje de nacimientos.

Expo prado diferente, que hizo sentir “emoción”.  Las ganaderas coincidieron en que fue una Expo Prado diferente y la primera muestra agropecuaria que se atrevió a desafiar a la pandemia. “Se demostró que con el cuidado, las medidas sanitarias y la responsabilidad de todos se pueden hacer las cosas”, señaló Perdomo.

Por su parte, Astore aseguró que le emociona “ser y pertenecer a esto”. “Realmente siento emoción de lo que se logró. Somos el motor de la producción. Me emociona pertenecer”, indicó. La Hormiga, de la familia de Astore, fue la cabaña que expuso el Gran Campeón Polled Hereford de la muestra y, a propósito, Giovanna contó que Álvaro Delgado, secretario de presidencia, fue la autoridad encargada de coronar a este ejemplar.

“En la fila del Gran Campeón estaban tres de mis hijos: Juan, Leandro y Santiago. Cada uno con un Campeón de categoría. Delgado y mi marido fueron compañeros de facultad, y le dijo: “Canario, ¡tenes tres en la fila! No es solo la muestra, es todo el trabajo diario donde los chicos empujan, y empujan muchos”, aseguró.

El rol de la mujer dentro de una empresa rural. Ambas productoras coincidieron en dos cosas: en que los lugares se ganan y en que el interés y el trabajo es el fruto de cualquier esfuerzo. “Yo tengo mi lugar dentro de la cabaña. Me corre Hereford por las venas. No quiere decir que todas sean iguales”, dijo Astore.

Por su parte, Perdomo, expresó que la mujer rural puede estar más enmascarada. “Yo creo que la mujer está al costado, a la par, del hombre. Hay muchas que no se ven porque no salen y no tienen exposición como nosotras, por ejemplo, que tuvimos un rol más preponderante y, por lo tanto, somos más visibles”, expresó.

Ambas sostuvieron que “son muchas las mujeres que trabajan en el campo”, aunque reflexionaron en ese pensamiento de que “el papel de la mujer es complicado”, sobre todo en el campo.

“El lugar se lo hace uno. Nadie te va a brindar nada. En mi caso, la que trabaja en el campo soy yo. No es mi marido, él se dedica a otra cosa”, dijo.

Por su parte, Giovanna contó que en su casa el trabajo se realiza entre todos. “Uno entrega la caravana, otro pone la trazabilidad, otro echa de atrás. Incluso mi hija, María Inés, también tiene su rol dentro de la estancia porque quiere y le interesa”, concluyó.